ࡱ> ge`ahq` bjbjqPqP 4h::%   ```8`a $bb"cccccc$;hv: LccLL: ccOL` c cLBh Zcb !.h`jde0 ZZB cj|:pdtccc::^cccLLLL d4$@ $@   Nota: El formato del documento es para HOJA OFICIO (216 x 330 mm.). Sugerimos cambiarlo si se va a imprimir en papel con otras dimensiones Curso de preparacin para la Confirmacin Un curso de religin -multimedia- a distancia y personalizado para mayores de 17 aos Envo 22do. JUAN PABLO II - AUDIENCIA- Mircoles 2 de septiembre de 1998 El Espritu Santo, fuente de verdadera libertad 1.El  HYPERLINK "http://www.vatican.va/archive/ESL0022/__P5H.HTM" Catecismo de la Iglesia catlica ensea que la persona humana participa de la luz y la fuerza del Espritu divino. Por la razn es capaz de comprender el orden de las cosas establecido por el Creador. Por su voluntad es capaz de dirigirse por s misma a su bien verdadero. Encuentra su perfeccin en la bsqueda y el amor de la verdad y del bien (cf.  HYPERLINK "http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html" Gaudium et spes, 15) (n. 1704). El Espritu, que sondea las profundidades de Dios (cf. 1 Co 2, 10), es al mismo tiempo la luz que ilumina la conciencia del hombre y la fuente de su verdadera libertad (cf.  HYPERLINK "http://www.vatican.va/edocs/ESL0035/__PC.HTM" Dominum et vivificantem, 36). En el sagrario de su conciencia, el ncleo ms secreto del hombre, Dios hace escuchar su voz y da a conocer la ley que alcanza su perfeccin en el amor a Dios y al prjimo de acuerdo con la doctrina de Jess (cf.  HYPERLINK "http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html" Gaudium et spes, 16). Cumpliendo esa ley, con la luz y la fuerza del Espritu Santo, el hombre realiza plenamente su libertad. 2.Jesucristo es la verdad plena del proyecto de Dios sobre el hombre, que goza del don altsimo de la libertad. Quiso Dios .dejar al hombre en manos de su propia decisin. (Si 15, 14), de modo que busque sin coacciones a su Creador y, adhirindose a l, llegue libremente a la plena y feliz perfeccin ( HYPERLINK "http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html" Gaudium et spes, 17; cf.  HYPERLINK "http://www.vatican.va/archive/ESL0022/__P5N.HTM" Catecismo de la Iglesia catlica, n. 1730). Aceptar el proyecto de Dios sobre el hombre, revelado en Jesucristo, y realizarlo en la propia vida significa descubrir la vocacin autntica de la libertad humana, segn la promesa de Jess a sus discpulos: Si os mantenis en mi palabra, seris verdaderamente mis discpulos y conoceris la verdad y la verdad os har libres (Jn 8, 31-32). No se trata aqu solamente de escuchar una enseanza y de cumplir un mandamiento, sino de algo mucho ms radical: adherirse a la persona misma de Jess, compartir su vida y su destino, participar de su obediencia libre y amorosa a la voluntad del Padre ( HYPERLINK "http://www.vatican.va/edocs/ESL0044/__PA.HTM" Veritatis splendor, 19). El evangelio de san Juan pone de relieve que no son sus adversarios quienes le quitan la vida a Cristo con la necesidad brutal de la violencia, sino que es l quien la entrega libremente (cf. Jn 10, 17-18). Aceptando plenamente la voluntad del Padre, Cristo crucificado revela el significado autntico de la libertad, lo vive plenamente en el don total de s y llama a los discpulos a tomar parte en su misma libertad ( HYPERLINK "http://www.vatican.va/edocs/ESL0044/__PU.HTM" Veritatis splendor, 85). En efecto, con la libertad absoluta de su amor, redime para siempre al hombre que, abusando de su libertad, se aleja de Dios, lo libra de la esclavitud del pecado y, comunicndole su Espritu, le hace el don de la autntica libertad (cf. Rm 8, 2; Ga 5, 1. 13). 3.Donde est el Espritu del Seor, all est la libertad (2 Co 3, 17), nos dice el apstol Pablo. Con la efusin de su Espritu, Jess resucitado crea el espacio vital en el que la libertad humana puede realizarse plenamente. En efecto, por la fuerza del Espritu Santo, el don de s mismo al Padre, realizado por Jess en su muerte y resurreccin, se convierte en manantial y modelo de toda relacin autntica del hombre con Dios y con sus hermanos. El amor de Dios .escribe san Pablo. ha sido derramado en nuestros corazones por el Espritu Santo que nos ha sido dado (Rm 5, 5). Tambin el cristiano, viviendo en Cristo por la fe y los sacramentos, se entrega de modo total y libre a Dios Padre (cf.  HYPERLINK "http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19651118_dei-verbum_sp.html" Dei Verbum, 5). El acto de fe con que l opta responsablemente por Dios, cree en su amor manifestado en Cristo crucificado y resucitado, y se abandona responsablemente al influjo del Espritu Santo (cf. 1 Jn 4, 6-10), es expresin suprema de libertad. Y el cristiano, cumpliendo la voluntad del Padre con alegra, en todas las circunstancias de la vida, a ejemplo de Cristo y con la fuerza del Espritu, avanza por el camino de la autntica libertad y se proyecta en la esperanza hacia el momento del paso a la vida plena de la patria celestial. Por el trabajo de la gracia ensea el  HYPERLINK "http://www.vatican.va/archive/ESL0022/__P5P.HTM" Catecismo de la Iglesia catlica, el Espritu Santo nos educa en la libertad espiritual para hacer de nosotros colaboradores libres de su obra en la Iglesia y en el mundo (n.1742). 4.Este horizonte nuevo de libertad creado por el Espritu orienta tambin nuestras relaciones con los hermanos y hermanas que encontramos en nuestro camino. Precisamente porque Cristo me ha liberado con su amor, dndome el don de su Espritu, puedo y debo entregarme libremente por amor al prjimo. Esta profunda verdad se halla expresada en la primera carta del apstol san Juan: En esto hemos conocido lo que es amor: en que l dio su vida por nosotros. Tambin nosotros debemos dar la vida por los hermanos (1 Jn 3, 16). El mandamiento nuevo de Jess resume la ley de la gracia; el hombre que lo cumple realiza su libertad de manera ms plena: ste es el mandamiento mo: que os amis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos (Jn 15, 12-13). A esta cima de amor, alcanzada por Cristo crucificado, nadie puede llegar sin la ayuda del Parclito. Ms an, santo Toms de Aquino escribi que la ley nueva es la misma gracia del Espritu Santo, que nos ha sido dada mediante la fe en Cristo (cf. Summa Theol., I-II, q. 106, a. 1, conclusio et ad 2). 5.Esta ley nueva de libertad y amor est personificada en Jesucristo, pero, al mismo tiempo, con total dependencia de l y de su redencin, se expresa en la Madre de Dios. La plenitud de la libertad, que es don del Espritu, se ha manifestado, de modo sublime, precisamente mediante la fe de Mara, mediante .la obediencia a la fe. (cf.Rm 1, 5). S, "feliz la que ha credo!" ( HYPERLINK "http://www.vatican.va/edocs/ESL0035/__PG.HTM" Dominum et vivificantem, 51). As pues, que Mara, Madre de Cristo y Madre nuestra, nos gue a descubrir cada vez con mayor profundidad y gozo al Espritu Santo como fuente de la verdadera libertad en nuestra vida. Reflexiones pedaggicas 1. Qu la libertad segn en n. 363 del Compendio del Catecismo? 2. Qu relacin hay entre libertad y responsabilidad? (Cfr. Compendio n. 364). PARA SALVARTE del P. Jorge Loring En Estados Unidos se realizan al ao ms de un milln de abortos provocados. Segn la Organizacin Mundial de la Salud, en el mundo se realizan al ao cincuenta millones de abortos: cincuenta millones de asesinatos autorizados! . Deca la Madre Teresa de Calcuta: El aborto es la mayor desgracia de nuestro tiempo, porque si se permite que una madre mate a su hijo, cmo se va a impedir que un hombre mate a otro? Es una hipocresa defender como poltica de partido las libertades democrticas de la persona humana, y luego defender el aborto, privando del derecho a la vida a una persona inocente, aprovechndose que no puede defenderse, ni siquiera protestar. Los defensores del aborto criminal piensan mucho en los inconvenientes que tiene para la madre un hijo no deseado, pero no piensan en los derechos que ese hijo tienen a seguir viviendo. Si hay leyes civiles que conceden al nio no nacido el derecho a una herencia, cmo otras leyes civiles le niegan el derecho a la vida? En 1996 se bautiz en la Iglesia Catlica el Dr. Bernard Nathanson, conocido en otro tiempo como el rey de aborto. Fue Director de la mayor clnica abortista de Estados Unidos: la CRANCH. Tena a sus rdenes treinta y cinco mdicos que, en diez quirfanos, practicaban ciento veinte abortos diarios. Segn l mismo manifest en una conferencia en el Colegio de Mdicos de Madrid: bajo mis rdenes se practicaron sesenta mil abortos, y yo hice personalmente unos cinco mil . En los aos 80 se convenci de que el feto era un ser humano, pues hay evidencia cientfica de que la vida humana empieza en la concepcin, y se volvi antiabortista. Es autor del libro Abortando en Amrica y de la pelcula El Grito Silencioso. La gente del Movimiento Pro-Vida le hicieron cuestionarse el atesmo que haba mamado desde pequeo. Dice: Comenc a considerar en serio la idea de Dios. Descubr el Dios del Nuevo Testamento en quien yo poda encontrar el perdn que durante tanto tiempo busqu desesperadamente. Convencido de que Dios me perdonara los crmenes que haba cometido. Eso me result sumamente consolador para mi espritu afligido . Tambin se ha convertido al catolicismo la mujer smbolo del derecho al aborto. Norma McCorvey, ms conocida con el seudnimo de Jane Roe, fue la protagonista de una larga batalla que acab con la legalizacin del aborto por parte de la Corte Suprema de Estados Unidos. El anuncio ha sido hecho pblico por la misma Norma, durante un servicio ecumnico en la Iglesia de la Trinidad en Waco, Texas. Durante 25 aos he sido utilizada por los abortistas. Me equivocado en todo, confiesa ahora . La agencia de noticias ACI, en un comunicado del 2 de febrero del 2001, notifica un testimonio a la emisora de radio de Ro de Janeiro, Rainha da Paz, de un mdico brasileo que hizo una gran fortuna con una clnica de abortos y perdi a su hija de veintitrs aos despus de haberse sometido a un aborto. Le entr un enorme remordimiento de todos los nios que l haba matado con los abortos que practic. Arrepentido vendi su clnica abortiva y construy un HOGAR DE AMPARO para acoger a las madres solteras con problemas, con el propsito de adoptar a todos los nios que vengan al mundo a travs de sus manos, para que Dios le perdone los crmenes que cometi. Algunos dicen que si la Iglesia predica tanto contra el aborto, por qu no lo hace en la misma media contra la pena de muerte. Pero son dos casos totalmente distintos. La Iglesia acepta la pena de muerte en un caso extremo, si es la nica manera eficaz de defender la vida de personas inocentes, amenazadas por un injusto agresor. En cambio en el aborto se condena a muerte a una persona inocente. Y esto no se puede justificar jams. Es inconcebible que los mismos que quitan la pena de muerte para asesinos, que son un peligro para la sociedad, condenen a muerte a seres inocentes en el seno de su madre. Es curioso que muchos que estn contra la pena de muerte por el peligro de que se condene a muerte a un inocente despus estn a favor del aborto donde siempre se condena a muerte a seres inocentes. Qu podemos esperar de una sociedad que permite asesinar a nios no nacidos, por egosmo de los mayores? Qu valores van a respetar los que no respetan el derecho a vivir de sus hijos inocentes? . El Papa Juan Pablo II dijo en Polonia el 4 de junio de 1991: Ningn gobierno tiene derecho a autorizar la muerte de seres humanos inocentes. El hombre progresa en la medida en que mejora. Progresar no es tener ms, sino ser ms y mejor. Permitir asesinar a seres humanos inocentes no nacidos, no es progresar. Es retroceder. Dar muerte voluntariamente a una persona inocente es siempre pecado mortal. La Comisin Permanente del Episcopado Espaol ha publicado una declaracin donde afirma (en el n 6) que el Estado no tiene autoridad para decidir que sea permisible suprimir la vida de un ser humano inocente. El 15 de octubre de 1993 Monseor Elas Yanes Presidente de la Conferencia Episcopal Espaola, en el discurso de apertura de la Asamblea Plenaria, hablando del derecho a vivir de los seres humanos concebidos pero todava no nacidos, expres estas ideas: El derecho a vivir es un derecho fundamental que el legislador no crea sino que debe reconocer y proteger. Nadie, aunque no sea catlico, tiene derecho a condenar a muerte a un inocente. El derecho a vivir de un ser humano inocente no depende de las opiniones humanas. El Estado no puede amparar legalmente la licitud de dar muerte a un ser humano inocente. Por encima de las leyes humanas est la ley natural, y ningn gobierno puede legislar contra la ley natural. Si bastaran las leyes humanas para hacer moralmente aceptable cualquier cosa, estaran justificados los crmenes de Hitler y Stalin que ellos ampararon legalmente. No todo lo legal es moral. Ni es bueno todo lo que no est prohibido por la ley. El 22 de septiembre de 1998 se vot en el Parlamento Espaol una ley sobre la ampliacin de la despenalizacin del aborto. Naturalmente la Iglesia reaccion en contra. Esto se manifest en la homila de la misa de Monseor Elas Yanes en la clausura del Congreso Mariano celebrado en Zaragoza diez das antes. Tuvo palabras muy fuertes contra los polticos responsables de que se aprobase esa ley inicua que daba a las madres licencia para matar a sus propios hijos. Estas palabras molestaron a socialistas y comunistas, que son los que defienden el aborto, acusndole de meterse en poltica. Monseor Yanes contest que si ellos le prohiban hablar del 5 mandamiento que dice NO MATARS, de qu asunto le iban a dejar hablar? Evidentemente Monseor Yanes encontr el apoyo de los obispos espaoles. Algunos con frases muy brillantes. El Arzobispo de Sevilla Monseor Amigo dijo que es muy triste que el seno de una madre en lugar de ser un nido acogedor se convierta en un patbulo para su hijo. D. Antonio Montero, Arzobispo de Mrida-Badajoz, dijo a los polticos que defendan el aborto que ellos podan hacerlo hoy porque sus madres no pensaban como ellos, pues de haber sido as ellos al nacer hubieran ido al cubo de la basura. Monseor Juan Jos Asenjo, Secretario de la Conferencia Episcopal Espaola, en una entrevista que le public ABC de Madrid dijo que hablar del derecho de las madres al aborto es una monstruosidad. Sera como si los terroristas pidieran una ley que les autorizase a los coches-bomba y tiros en la nuca. El mismo Monseor Yanes en la Tercera Pgina del ABC de Madrid public un artculo ratificando las mismas ideas de la homila de Zaragoza. Entre otras cosas dice: Se trata de dar un tipo de legislacin que equivale al aborto libre. (...) A nadie le es lcito, desde el punto de vista tico, eliminar voluntariamente la vida de un ser humano inocente. (...) Algunos hablan del derecho al aborto. Nadie tiene derecho a dar muerte a un ser humano inocente. Y nadie puede conceder este derecho. Ni el Estado, ni la sociedad ni la mayora de votantes. El derecho a la vida no es una concesin que hace el Estado o que hace la sociedad. Es un derecho anterior al Estado mismo, anterior a la sociedad. Si no se respeta el derecho a la vida, no se respeta ningn otro derecho del sujeto cuya vida ha sido eliminada. Las disposiciones del Estado favorables al aborto voluntario, podrn ser legales, pero son objetivamente inmorales e injustas. Carecen, por tanto, de un elemento esencial a toda ley digna de ser respetada: la justicia. Son leyes inicuas. Est plenamente justificada la objecin de conciencia y la resistencia la ley . La votacin del Parlamento Espaol rechaz la ampliacin del aborto . Los abortistas protestaron de que se les llame asesinos, pues para ellos el derecho de las madres a matar a sus hijos es ser progresistas ; y encima acusaron a la Iglesia de intransigente por defender la vida de seres humanos inocentes e indefensos de la agresin que maquinaban contra ellos los ms fuertes que queran asesinarlos. Es curioso que muchos ecologistas son abortistas. Defienden a las plantas y a los pajaritos, y no les importa asesinar seres humanos. La jurista Mara Dolores Vila-Coro ha publicado en el ABC de Madrid un interesante artculo sobre el aborto en el que hace referencia a dos sentencias judiciales notablemente relacionadas: El Juzgado de Primera Instancia e Instruccin n 5 de Cceres conden al propietario de un perro por haberlo matado; y la Sala 1 del Tribunal Supremo conden a un mdico por no haber informado a una madre que su hijo iba a nacer moglico, privndola as de la posibilidad de abortar. Por lo visto, para algunos, matar un perro es ms delito que matar al propio hijo. Un prroco de La Rioja fue multado por retirar de la torre de su iglesia unos huevos de cigea; pero no se castiga a la madre que mata a su hijo. Y es que, como dice monseor Bira, Obispo de La Rioja, el feto humano no es especie protegida . Monseor Gea, Obispo de Mondoedo, ha publicado una pastoral titulada El hombre, especie no protegida. Dice entre otras cosas: Est muy bien que se multe a quienes destruyen nidos de cigeas o de guilas reales. Lo que es un contrasentido es que no se castigue tambin a quienes destruyen vidas humanas. Es que el que destruye vidas humanas inocentes en el seno de su madre, es menos asesino que el terrorista que pone un coche bomba? Qu diran los polticos que defienden el aborto por angustias de la madre, si nos negramos a pagar tributos exagerados por las angustias que esto nos produce? . Si se permite quitar la vida de un ser humano inocente, qu otra cosa ms grave se puede a prohibir? A mediados de septiembre de 1994 murieron el mismo da dos nios, Marcos Alegre, de trece aos, y Judit Rivera de catorce, porque sus padres, Testigos de Jehov, se negaron a que les hicieran una transfusin de sangre que les hubiera salvado la vida. Esto es lamentable. Pero es ridculo que la ministra socialista de Asuntos Sociales, Cristina Alberdi, haga solemnes manifestaciones contra el hecho de que por motivos religiosos unos padres dejen morir a sus hijos, pues los padres no tienen derecho a disponer de la vida de sus hijos. Y despus ella promueve una ley que permite a miles de madres que asesinen a sus hijos inocentes, si as lo desean. Defender el aborto criminal como un derecho de la mujer, es como defender la libertad del asesino para matar, y olvidarse del derecho que tiene la vctima a vivir. Y si se trata de un embarazo por violacin? La situacin de una muchacha embarazada por violacin es triste, pero esto no justifica el aborto. Qu culpa tiene el hijo? Por qu se le va a condenar a muerte a l? Si hay que castigar a alguien, es al violador. No va el hijo a pagar con su vida la culpa de su padre. La honra de la madre no justifica el derecho a matar a su hijo. Si es un hijo no deseado, que lo entregue en adopcin, pero matarlo es un crimen. Eso de que la madre puede disponer de la vida de su hijo es una monstruosidad. La madre tiene obligacin de que su hijo viva, y si es culpable de su muerte, nadie le quitar ese remordimiento . El aborto puede quedar impune ante la ley, pero no ante la conciencia; el remordimiento no la dejar dormir tranquila. As me lo aseguraba una chica que se despertaba sobresaltada por las noches, mucho tiempo despus de haber practicado el aborto, por el remordimiento de haber asesinado al hijo de sus entraas. Me deca: Padre, a veces me despierto viendo a mi hijo a quien asesin. Deca el Dr. Wilke: Es ms fcil sacar un beb del tero de una mujer que de su conciencia . Todo confesor experimentado sabe que el aborto es un pecado que muchas mujeres no se perdonan a s mismas, ni siquiera despus de haber sido perdonadas por Dios. Los mdicos y los psiquiatras saben tambin hasta qu punto las mujeres que han abortado voluntariamente sufren traumas psquicos . El doctor D. Antonio Peco, gineclogo, con treinta aos de profesin en la Seguridad Social y en su clnica privada, me habl del trauma psquico que sobreviene despus del aborto: a) Remordimientos de conciencia por haber asesinado a su propio hijo. b) Mujeres que tenan uno o dos hijos y abortaron al que vena de camino. Despus perdieron uno o los dos hijos, y viven desesperadas, pues ya es tarde para encargar otro. c) Matrimonios que no tienen valor de mirarse a la cara despus de haber abortado, y terminan rompiendo definitivamente. d) Padres que ayudan a sus hijas a abortar, y despus terminan odindose mutuamente. Con razn los psiclogos austracos reconocen gran cantidad de neurosis y depresiones en mujeres que han abortado voluntariamente . El Dr. Henry P. David, profesor de Psicologa de la Universidad de Maryland de Baltimore (U.S.A.) dice: El 64% de las mujeres a las que se ha realizado el aborto fueron ingresadas en hospitales psiquitricos. David C. Reardon, en un estudio publicado en la revista Post Abortion Review dice que las mujeres que han practicado el aborto presentan desrdenes mentales 41% ms que las que no lo han hecho. Y son tambin muy numerosas las que terminan suicidndose despus de haber practicado el aborto. Muchas en la fecha que abortaron o en la que debera haber nacido su hijo. Un estudio del Elliot Institute, publicado por el British Medical Journal de Enero de 2002, indic que la depresin es ms comn entre las mujeres que se han sometido a un aborto. (...) Y otro estudio publicado en Springfield (EE.UU.), por el Southern Medical Journal revel que las mujeres que se han sometido al aborto tienen un riesgo significativamente mayor de morir que las que decidieron dar a luz a sus hijos. Un estudio del Instituto Biotico De Weber de Canad, revel que las complicaciones de los abortos no suelen ser aireadas por la prensa y se permite que miles de mujeres se sometan a estos procedimientos sin conocer los riesgos fsicos y psicolgicos que enfrentan. El Instituto, con sede en Toronto, public un informe titulado "La salud de la Mujer despus del Aborto: La evidencia mdica y psicolgica", en el que resume ms de 500 estudios realizados en los ltimos 20 aos. Segn el estudio, las complicaciones del aborto no son slo sanitarias, sino que las mujeres que se someten a la prctica son ms propensas a cometer suicidio despus de un aborto que despus de haber dado a luz. Cncer de seno, infeccin plvica, infertilidad, embarazos ectpicos con riesgo de muerte, y consecuentes partos prematuros, con un alto ndice de nios que nacen con parlisis cerebral- son algunos de los graves efectos desconocidos por las mujeres que deciden abortar, segn se ha publicado en Toronto . Es significativo el testimonio de Laura: al entrar en la clnica abortiva se encontr en la puerta un grupo de jvenes rezando el rosario por las madres que iban a matar a sus hijos. Le entr un gran remordimiento y se volvi. Cuando naci el nio le puso por nombre Victor, PUES SALI VICTORIOSO, Y HOY ES LA MAYOR ALEGRA DE SU VIDA, lo quiere con locura y se siente feliz. Por otra parte en un artculo de la edicin para el Verano de 2003 del Journal of American Physicians and Surgeons, Karen Malec, presidenta de la Coalition on Abortion/Breast Cancer, cita numerosos estudios que identifican el nexo entre aborto y cncer de pecho. Nos sobrecoge de horror lo que cuenta en su libro Guerra de los judos, Flavio Josefo, testigo presencial de lo ocurrido el ao 70 en la destruccin de Jerusaln: el hambre de los sitiados fue tan espantosa que algunas madres se comieron a sus hijos lactantes. Pero es peor que una madre abortista mate a su hijo, no por hambre, sino por egosmo. Tampoco es admisible el aborto ante el peligro de que el nio pueda nacer subnormal. Es que los enfermos no tienen derecho a vivir? Es que vamos matar a todos los enfermos? Es que la solucin de las enfermedades es matar a los enfermos? Esto sera muy cmodo y barato. Se acabaran los problemas de la Seguridad Social. Pero nada puede justificar condenar a muerte a una persona inocente. Aparte de que esas predicciones de subnormalidad en los todava no nacidos se presta a enormes errores. As ocurri cuando la nube txica de Seveso (Italia), que recomendaron a las madres embarazadas que abortaran ante el peligro de tener hijos subnormales, y luego result que las cuatrocientas madres que no quisieron abortar tuvieron hijos perfectamente sanos . Lo mismo ocurri en Espaa con las embarazadas enfermas del aceite de colza, a quienes se les recomend el aborto ante el peligro de tener nios anormales. Luego result, segn el Dr.Zamarriego, Presidente del Consejo del Plan Nacional de Prevencin de la Subnormalidad, que de cuatrocientos cincuenta partos de mujeres afectadas por el sndrome txico, ninguno de los nacidos ha presentado malformaciones . Si se hubiera hecho caso a las predicciones, se habran cometido cuatrocientos cincuenta asesinatos de nios inocentes. El Dr. Lpez Ibor denuncia el caso de una mujer a quien haban aconsejado abortar porque iba a tener un hijo deforme. l la disuadi del aborto, y al ao se le present ella con un nio precioso y perfecto . Una seora italiana, Marisa Ferrante, al cuarto mes de embarazo, el gineclogo le recomend que abortase pues iba a dar a luz una nia con malformaciones: un autntico monstruo. Ella no quiso abortar, y cuando su monstruo cumpli veinte aos, fue elegida Miss Italia, 1995 . En un debate ante la televisin francesa Lejeune pregunt a Monod: - Un padre sifiltico y una madre tuberculosa tuvieron cuatro hijos: el primero naci ciego, el segundo muri al nacer, el tercero naci sordomudo, y el cuarto es tuberculoso. La madre queda embarazada de un quinto hijo. Qu hara Vd? - Yo interrumpira ese embarazo. - Tengamos un minuto de silencio. Vd. ha quitado la vida a Beethoven. El descubrimiento del genoma humano puede provocar inquietudes innecesarias, pues no es verdad que se verifique todo lo que est escrito en los genes, ha dicho Bruno Dalla Piccola, Catedrtico de Gentica de la Universidad de Tor Vergata (Roma) . Tambin es inadmisible el aborto por peligro de la madre, psquico o fsico. Es posible que el nio no deseado sea un trauma psquico para la madre; pero mucho peor es el trauma que va a tener por haber asesinado a su hijo, como se deduce de una larga experiencia. Lo de que el nio pueda ser un peligro para la salud de la madre es algo que ya ha sido superado. Con los avances de la Medicina, esto ya no se da. El Dr. Cruz Hermida, Jefe del Servicio de Ginecologa de la Cruz Roja de Espaa dice: En mis treinta aos de ejercicio profesional nunca se me ha presentado el dilema entre la vida de la madre y del hijo . Dice el Dr. Horno, Jefe de Maternidad de la Seguridad Social de Zaragoza: En los 65.000 casos que llevo atendidos en mi Departamento nunca se ha dado una situacin que haya obligado a plantear esa necesidad, puesto que hoy existen medios tcnicos suficientes para dar soluciones satisfactorias, tanto para la vida de la madre como para la del hijo . La doctora A.Jimnez, ginecloga, dice: Para una mujer hay ms peligro en un aborto, incluso controlado por un mdico, que en un parto . Un da recib una carta por INTERNET EN LA QUE ME PREGUNTABAN SOBRE el peligro para la madre en casos de fetos ectpicos (fuera del tero). Le pregunt al Dr. Fernando Muoz Ferrer, conocido gineclogo en Cdiz, que ha sido Jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecologa de la Residencia de la Seguridad de Cdiz, y me dijo lo siguiente:El feto ectpico no es viable. Por lo tanto lo que se extrae ya est muerto. Y esta extraccin no supone ningn peligro para la madre, si la operacin se hace a tiempo. Recientemente se ha difundido una pldora abortiva, la RU-486. de los Laboratorios Roussel-Uclaf. Por eso se llama RU, por el nombre de los Laboratorios. La Comisin Permanente de la Conferencia Episcopal Espaola public sobre esta pldora una excelente declaracin, el 17 de junio de 1998. En ella dice, entre otras cosas: La prctica del aborto voluntario es, como dice el Concilio Vaticano II, un crimen abominable. Algunos, en cambio, han llegado hoy a pensar que abortar es un derecho. Es muy preocupante esta confusin del bien y del mal. (...) La Iglesia no quiere dejar de alzar su voz para desenmascarar el mal, y para defender los verdaderos derechos del hombre, en particular el derecho a la vida. No decimos hoy nada sustancialmente nuevo sobre el aborto. Recordamos la doctrina de siempre, aplicndola a ciertos frmacos abortivos que podran camuflar todava ms la tragedia moral del aborto. (...) La pldora RU-486 no se utiliza para curar ninguna enfermedad. Su finalidad es eliminar vidas humanas inocentes en las primeras semanas de su existencia. Es un frmaco abortivo. El recurso a un frmaco abortivo, como la pldora RU-486, es tan inmoral como el recurso al aborto por medios quirrgicos. (...) La pldora abortiva podr camuflar el aborto, pero no despojarlo de su carcter de crimen. Hay que recordar que la objecin de conciencia seguira siendo aqu tan necesaria como en el caso del aborto quirrgico. Aunque la intervencin facultativa sea mucho menos visible e incluso llegue a reducirse a firmar una receta, seguir tratndose de una cooperacin directa a este crimen, que podra hacer incurrir, a quien la presta, en la pena de excomunin . La RU-486, ha producido malformaciones en el feto cuando su efecto no ha sido eficaz . Las malformaciones en los embriones supervivientes motiv esta declaracin del doctor Justo Aznar, Jefe del Departamento de Biopatologa Clnica del Hospital La Fe de Valencia: Ninguna sociedad mdica aprobara un medicamento con las contraindicaciones y los efectos secundarios que ste tiene. Andr Ullmann, de los Laboratorios Rousell-Uclaf, que fabrican esta pldora, dijo que una mujer que no logr abortar con ella, a los seis meses dio a luz un beb deforme . Una mujer francesa de treinta y un aos de edad, que estaba tomando la pldora, falleci vctima de una accidente cardiovascular . Por eso Eddouard Sakiz, Presidente del laboratorio Roussell que la fabrica, recomienda a quienes la toman tener a mano un equipo de tratamiento de urgencia por posibles problemas de ndole cardiovascular Como se han multiplicado los accidentes y muertes mal explicadas en mujeres que la han tomado, el gobierno francs est reexaminando esta pldora abortiva Por eso el Tribunal Supremo norteamericano ha prohibido la pldora RU-486 en el territorio de los Estados Unidos, por considerarla mercanca peligrosa . El Boletn Oficial del Estado francs, restringe el uso de la pldora abortiva RU-486, porque puede suponer un dao importante para la salud pblica . Pierre de Vernejoul, Presidente de la Comisin Internacional de Inqurito sobre la RU-486 declar, a propsito de la difusin de esta pldora: El enfoque mdico y cientfico ha sido sacrificado ante motivos ideolgicos .En Alemania a aparecido la pldora Myfegine ms letal que la pldora abortiva RU-486. ltimamente ha aparecido la pldora Nortevo. Se la llama tambin la pldora del da siguiente. Evita la fecundacin del vulo, o la implantacin en el tero si el vulo ya est fecundado. Es decir, que puede ser una pldora abortiva. Por eso el Secretario de la Conferencia Episcopal Espaola, Mons. Juan Jos Asenjo, en declaraciones a SERVIMEDIA ha expresado el rechazo de la Iglesia a la pldora del da siguiente. El Dr. Justo Aznar, Jefe del Departamento de Biopatologa Clnica del Hospital La Fe de Valencia, dijo en la Segunda Cadena de Televisin Espaola, el 29 de julio del 2001, a las nueve de la maana:La pldora del da siguiente es anticonceptiva un 15% de los casos; pero en el otro 85% es abortiva, pues impide la implantacin del vulo fecundado.Y el ser humano empieza en su concepcin. Basta la posibilidad de que sea abortiva para que sea inmoral. Que esta pldora es abortiva se deduce de las investigaciones de Chris Kahlenbon, Joseph Stanford y Walter Larimore publicadas en la Revista The Annals of Pharmacotherapy  Recientes pruebas cientficas han obligado al Gobierno de Inglaterra a alertar a las mujeres jvenes del peligro potencialmente mortal de desarrollar un embarazo ectpico por consumir las llamadas pldoras del da siguiente. Sir Liam Donaldson, director mdico del Gobierno, envi una comunicacin a todos los galenos pidindoles que sean extravigilantes con las pldoras del da siguiente pues estn relacionadas directamente con las altas tasas de embarazos ectpicos. Asimismo, Donaldson orden a la empresa Schering AG fabricante de la medicina modificar la informacin de los prospectos para pacientes, aclarando que existe un alto riesgo de desarrollar este desorden. John Smeaton, director nacional de la Sociedad para la Proteccin de Nios Nonatos (SPUC), afirm que esta medicina debera ser quitada inmediatamente del mercado . La mal llamada vacuna anticonceptiva ni es vacuna ni es anticonceptiva. No es vacuna, pues no previene ninguna enfermedad, sino que mata a un ser humano. Y no es anticonceptiva, pues lo que hace es impedir que siga viviendo un ser humano ya concebido. Es decir, que es abortiva. De igual forma en Gran Bretaa se anunci que la organizacin British Pregnancy Advisory Service est promoviendo la distribucin de una pldora del da despus llamada Pc4. (...) Como sucede con otros frmacos del mismo tipo se trata de provocar una especie de aborto qumico que impide que el vulo fecundado pueda anidar en el tero El DIU (dispositivo intra-uterino) adems de ser abortivo, pues impide la anidacin del vulo ya fecundado, es peligroso para la salud, pues puede producir infecciones y hasta perforacin del tero . Hay que distinguir entre el aborto espontneo, que ocurre involuntariamente, y el aborto criminal provocado que es un pecado gravsimo. Tambin existe diferencia entre este ltimo y el aborto teraputico, que intenta salvar lo que puede salvarse en aquel trance. En caso de que haya que elegir entre dos vidas, la del feto y la de la madre, se puede elegir la vida que parezca ms importante. Se trata de aplicar a este caso el principio moral de la accin de doble significacin. Con este nuevo enfoque el aborto teraputico resultara justificable. As razona el Padre jesuita Marcelino Zalba, Catedrtico de Teologa Moral de la Universidad Gregoriana de Roma y Consultor de la Sagrada Congregacin Pontificia de la Doctrina de la Fe . Si hubiera sido posible, se hubieran salvado la dos vidas. Pero jams puede ser lcito procurar voluntariamente un aborto directo El Dr. John Peel, gineclogo de la Reina Isabel de Inglaterra ha calificado de valiossima investigacin cientfica la del Dr.Wynn, segn la cual un gran porcentaje de nios anormales con malformaciones graves nacen as debido a que sus madres practicaron el aborto con anterioridad En el aborto procurado peca, adems de la madre, quien lo realiza, quien colabora y quien lo aconseja . El Vaticano recuerda a los operadores sanitarios que tienen una obligacin grave a presentar objecin de conciencia en el caso de legislaciones abortistas. Quien practica el aborto queda excomulgado . Esta excomunin es automtica (se llama latae sententiae) al consumarse el aborto. Dice el Cdigo de Derecho Cannico: Quien procura el aborto, si ste se produce, incurre en excomunin . Lo mismo todos los que colaboren a l de modo eficaz y voluntariamente . Es decir si el delito no se hubiera cometido sin su colaboracin . La excomunin es la pena cannica que la Iglesia impone a ciertos pecados muy graves para que no se cometan. Consiste en que al excomulgado se le prohben todos los sacramentos menos el de la confesin. . No obstante, no caen en la excomunin cuando se dan las circunstancias que eximen de cualquier pena. En concreto, no incurren en penas eclesisticas los menores de dieciocho aos, quienes sin culpa desconocen que infringen esa ley, o los que lo realizan por miedo grave o con el fin de evitar un grave perjuicio . El aborto se condena en la Iglesia desde los tiempos de la Didaj, en el ao 70 de nuestra era .Desde el siglo primero la Iglesia ha afirmado la malicia moral de todo aborto provocado . En Octubre de 1979 la Asamblea del Consejo de Europa aprob la resolucin 4.376 en la que se invita a todos los gobiernos europeos a reconocer el derecho del nio a la vida desde el momento de su concepcin, momento en el que se hallan presentes en potencia todas las propiedades biolgicas y genticas del ser humano. Hace tiempo le, no recuerdo dnde, el DIARIO DE UN FETO, creo que annimo. Era ms o menos as: Da 1: Hoy empieza mi vida. Mis padres todava no saben que existo, pero ya soy alguien. Da 15: Ya he crecido un poco, pero soy tan pequeo que si mi madre no me llevara junto a su corazn, por la calle la gente me pisara como a una hormiguita. Da 25: Ya se me empieza a abrir la boca. Cuando pueda hablar lo primero que dir ser mam. Da 65: Ya casi veo, pero todo est muy oscuro. Tengo ganas de ver la cara de mi mam. Da 80: He odo decir a mi mam que ya escucha los latidos de mi corazn. Da 90: Ya no escribir ms mi diario, porque hoy mi mam ha ido al mdico y han decidido matarme. La vida es un don de Dios. La Madre Anglica cuenta en su libro esta ancdota: En un parto el nio sale muerto. Lo envuelven en una toalla y lo ponen sobre una mesa. Al poco rato solt un gemido, lo reaniman y sali adelante. Setenta aos despus, en su lecho mortuorio, se lo cuenta a su hija por primera vez, y le dice: En mis setenta aos todos los das he dado gracias a Dios por el don de la vida. Para m ha sido un regalo. Si he vivido setenta aos, no puedo quejarme. No podramos todos decir lo mismo aunque no hayamos tenido ese problema al nacer? La vida es un regalo de Dios para todo el que ha tenido la suerte de nacer. 67,6. En marzo de 1987, la Santa Sede public un documento titulado Donum vitae sobre Biotica, poniendo barreras morales a la manipulacin gentica. La Iglesia est a favor del hombre y no acepta que se fabriquen hombres en serie para luego destruirlos cuando ya no interesen . No puede permitirse el derecho a crear una vida humana con el fin de destruirla despus. Le en el Diario YA, que frente a los seiscientos nios probeta conseguidos, se han destruido veintitrs mil cuatrocientos vulos fecundados in vitro,es decir, que se perdieron el 97,5% de las vidas humanas que se iniciaron . En Francia, en 1986 se consiguieron ochocientos nios probeta, pero se haban concebido in vitro once mil embriones humanos. Es decir, se destruyeron diez mil doscientos seres humanos . El Dr. Justo Aznar, Jefe del Departamento de Biopatologa Clnica del Hospital de la Fe de Valencia, dice que por cada nio in vitro que nace se pierden cuarenta vidas humanas , pues para obtener un nio probeta se fecundan unos cincuenta vulos. La experimentacin cientfica no puede legitimar esta destruccin de vidas humanas. En Melbourne, una clnica especializada en fecundacin in vitro ha anunciado que destruir centenares de embriones congelados . El padre Angelo Serra, pionero mundial de la biotica, fundador del Instituto de Gentica de la Facultad de Medicina Agostino Gemelli de Roma dice: La gentica es una gran conquista de la ciencia, una oportunidad a aprovechar, una autopista para llegar a comprender el mundo y el hombre y vencer enfermedades y sufrimientos Pero como genetista, le preocupa que la cada vez ms extendida reaccin ante los excesos cree un clima hostil hacia todo este filn de la investigacin gentica a la que ha dedicado su vida, trabajando en los mayores centros de vanguardia del mundo. La gentica --afirma-- nos lleva a conocer el programa biolgico de cada uno de nosotros. Cuanto ms se conoce el cdigo gentico, antes se podr dar va libre a la geneterapia, sobre todo en la lucha contra los tumores. Pienso que en el futuro, la ingeniera gentica, cuando pueda comprender y gobernar las complejas interrelaciones entre los genes, podr tambin ayudar a un embrin humano enfermo a no desarrollar la enfermedad que lleva en sus genes. Sin embargo, reconoce que la sombra oscura que pesa sobre el progreso de nuestra poca es la produccin de embriones para luego descartarlos: Para tener el 95% de probabilidades de que la fecundacin tenga xito, hace falta programar al menos treinta embriones que despus sern eliminados. La cultura de hoy va en esta direccin. El Dr. Jacques Testart, padre del primer nio probeta francs, cuenta en su libro El embrin transparente cmo en la Clnica Clamart donde l trabaja, a veces coinciden en la misma habitacin una mujer que va a abortar y otra que est sometida a tratamiento para lograr la fecundacin in vitro. No sera ms lgico que la segunda adoptara al nio de la primera, en lugar de que tengan que morir cincuenta nios probeta para que ella consiga uno? . Hay que distinguir entre la inseminacin artificial (in vitro) y la asistida, en la que el mdico ayuda a los esposos. sta es lcita, pero la artificial est prohibida por la Iglesia . Las enseanzas de la Iglesia sobre la fecundacin artificial dejan bien claro que el mtodo tcnico utilizado no puede sustituir al acto conyugal, sino que nicamente debe ser, cuando se considere necesario mdicamente, una facilitacin y una ayuda para que aqul alcance su finalidad natural. La inseminacin artificial y la fecundacin in vitro son un problema delicado. (...) Muchos catlicos aprueban, sin dificultad, la condenacin por la Iglesia de la fecundacin heterloga, es decir, recurrir a un donante ajeno a la pareja. (...) Segn la expresin cruda, pero iluminadora, de un periodista francs, la fecundacin heterloga es el adulterio en probeta. Presenta, en cambio, dificultad a ciertos catlicos, el juicio negativo (...) pronunciado por la Iglesia, sobre la fecundacin artificial homloga, es decir, que no recurre a ningn donante extrao. (...) Para enfocar bien el problema hay que ir al fondo de la cuestin. (...) La fecundacin in vitro implica corrientemente la sobreproduccin de embriones que no sern trasplantados al cuerpo de la mujer y sern destruidos o congelados. Este hecho plantea el problema del aborto o su manipulacin.(...) Sin embargo, aun en el caso de una fecundacin homloga limpia tcnicamente, el juicio de la Iglesia sigue siendo negativo. (...) El acto conyugal, por el que los esposos se entregan uno al otro, y se abren juntos al don de la vida es al mismo tiempo indisolublemente espiritual y carnal. Marido y mujer consuman su unin en sus cuerpos, y por sus cuerpos tambin en su corazn. As pueden llegar a ser padre y madre. De aqu la conviccin profunda de la Iglesia de que la nica manera, verdaderamente humana, de dar la vida a un nio reside en un acto conyugal autntico, en el que los esposos se donan el uno al otro tanto en la verdad de su carne como de su alma. El nico lugar adecuado para el surgimiento de una nueva persona es un acto de amor, a la vez espiritual y fsico; y no una sucesin de operaciones tcnicas, separadas, objetivamente, de los gestos del amor . Por otra parte, la inseminacin artificial lleva en s un peligro de contagio; como le ocurri a una mujer alemana que se contagi de SIDA por haber usado semen de banco. Segn las revelaciones de un equipo mdico alemn a la revista The Lancet, una enfermera alemana se vio contagiada de SIDA tras una inseminacin artificial . Angelo Serra, pionero mundial en el campo de la gentica, ha afirmado que la fecundacin asistida fracasa en el 87% de los casos y deja graves consecuencias psquicas. Un estudio llevado a cabo en el Hospital Universitario de la Infancia de Upsala (Suecia) ha revelado que los bebs nacidos por la fecundacin artificial corren tres veces ms riesgo de desarrollar desrdenes neurolgicos y discapacidades cerebrales que los nios concebidos naturalmente. En la presentacin del documento Donum Vitae, el cardenal Ratzinger dice:La actividad cientfica est sometida a la ley tica. La Ciencia no es un absoluto a lo que se puede sacrificar todo, aun la dignidad del hombre. Progreso que va contra la dignidad del hombre no es verdadero progreso. Federico Mayor Zaragoza, Presidente de la UNESCO, dijo el 26 de agosto de 1998 en Rmini (Italia):Por primera vez el hombre ha llegado al umbral de los mecanismos de la vida; por esto, la Biotica debe asegurarse que los progresos se pongan al servicio de todos . He aqu algunas ideas del documento Donum Vitae: Si el progreso tecnolgico no est encauzado por la moral, puede atentar contra la dignidad de la persona humana (Introduccin n 2). No todo lo que es tcnicamente posible es moralmente admisible(Introduccin n 4). La Ciencia y la tcnica exigen el respeto incondicional a los criterios fundamentales de la moralidad: deben estar al servicio de la persona humana(Introduccin n 2). El ser humano debe ser respetado y tratado como persona desde el primer instante de su concepcin(I,1). Es inmoral producir embriones humanos destinados a ser explotados como material disponible. Resulta obligado denunciar la particular gravedad de la destruccin voluntaria de los embriones humanos obtenidos in vitro con el slo objeto de investigar(I, 4). Tanto en el caso de los fetos muertos, como cuando se trata de cadveres de personas adultas, toda prctica comercial es ilcita y debe ser prohibida(I, 4). Desde el punto de vista moral, slo es verdaderamente responsable, para con quien ha de nacer, la procreacin que es fruto del matrimonio... La fidelidad de los esposos, en la unidad del matrimonio, comporta el recproco respeto de su derecho a llegar a ser padre y madre exclusivamente el uno a travs del otro. El hijo tiene derecho a ser concebido, llevado en las entraas, trado al mundo y educado dentro del matrimonio(II, 1). Un hijo concebido con ayuda de un gameto procedente de una tercera persona es propiamente un hijo adulterino. Por lo mismo estn prohibidos los vientres de alquiler que van contra la unidad del matrimonio, y la congelacin de embriones que los expone a posibles manipulaciones contra la dignidad de la persona humana. Las tcnicas que provocan una disociacin de la paternidad por la intervencin de una persona extraa a los cnyuges (donacin del esperma o del vulo, prstamo de tero), son gravemente deshonestas . El 12 de febrero del 2001 se public el mapa del genoma humano. El descubrimiento del genoma humano nos ha descubierto la poca diferencia, en el nmero de genes, de los seres vivos. Pero queda por estudiar las funciones de los millones de protenas producidas por los treinta mil genes humanos, que son lo que nos diferencia a unos de otros. Segn el Dr. Csar Benito Jimnez, Profesor de Gentica Humana en la Universidad Complutense de Madrid, ya conocemos el nmero exacto de los genes que poseemos. En adelante se podr sustituir un gen defectuoso por un gen sano, y disear nuevos frmacos para el tratamiento de algunas enfermedades hoy incurables. Pero tambin hay peligro de caer en la tentacin de eliminar embriones humanos defectuosos, lo cual sera asesinar a personas humanas inocentes por el hecho de no ser sanas; lo cual es monstruoso. Y es que el progreso tcnico, si no se somete a la moral se vuelve contra el hombre. A propsito del genoma humano donde estn codificadas las caractersticas de la persona, dijo Juan Pablo II, en la IV Asamblea General de la Academia Pontificia para la Vida: No es lcito realizar intervenciones sobre el genoma que no estn orientados al bien de la persona . El P. Javier Gafo, S.I., Catedrtico de Biotica en la Universidad de Comillas en Madrid, dice: El desarrollo tecnolgico no es un valor en s absoluto, en nombre del cual pueda legitimarse cualquier tipo de avance. Las nuevas tcnicas de reproduccin humana pueden llevar a abusivas manipulaciones del embrin y a una degradacin de su valor humano . Se pueden realizar verdaderas perversiones . Manipulando el cromosoma de la agresividad se podran obtener seres humanos de tendencias criminales destinados al terrorismo. La ingeniera gentica podra conseguir hombres infradotados para ponerlos al servicio de los listos que los han producido . Sera una nueva modalidad de esclavitud. Y ningn hombre debe ser explotado por el que es ms fuerte que l sea econmicamente, sea culturalmente, sea fsicamente, sea psquicamente. Todo hombre, nacido o no nacido, enfermo incurable o desbordante de salud, es hijo de Dios. No puede ser explotado por otro hombre. Elio Sgreccia, portavoz vaticano de Biotica, afirma: La Iglesia est a favor de las investigaciones cientficas que estn orientadas a la prevencin y tratamiento de enfermedades. La Ciencia experimental tiene que estar orientada al bien del hombre. Pero la utilizacin destructiva de embriones para investigar merece un juicio negativo, pues el embrin humano vivo es un ser humano que exige el respeto que merece todo hombre. El Premio Nobel Dr. Severo Ochoa entrevistado por la periodista Pilar Urbano, dijo: Muchas veces el hallazgo cientfico se escapa de nuestras manos y se vuelve contra el hombre . Como dijo Juan Pablo II: El principio de la libertad de investigacin cientfica no puede ser separado de la responsabilidad tica . Evidentemente, no todo lo que es tcnicamente posible es moralmente aceptable .. Los Medios de Informacin propagaron que dos lesbianas del pas vasco haban tenido un hijo en comn: una qued embarazada con espermatozoide de banco de semen, y el vulo fecundado fue anidado en la otra. Esto es una monstruosidad. Ese nio va a vivir traumatizado cuando se entere que es hijo de dos mujeres anormales. Siempre ser verdad que toda ciencia necesita de la conciencia: la ciencia sin conciencia se vuelve contra el hombre. Las intervenciones sobre el embrin humano slo son lcitas si tienen como fin la mejora de sus condiciones de vida . Los mdicos del Hospital Antoine Bclre, en las proximidades de Pars, han logrado, con un proceso de seleccin gentica, evitar en un beb la transmisin de una enfermedad hereditaria de uno e sus padres. El 24 de Febrero de 1997 todos los medios de informacin se hicieron eco de la clonacin de una oveja en Escocia, quitando el ncleo con el cdigo gentico de un vulo y ponindole el ncleo de otra clula con su cdigo gentico. As se engendra un nuevo ser idntico al ser del que se ha tomado el ncleo. Fue obra de dos cientficos escoceses Iam Vilmut y K.H.S. Campell con sus colaboradores del Roselim Institute de Edimburgo . Esto puede ser til para mejorar la ganadera. Con esta ocasin se multiplicaron los comentarios sobre la aplicacin de la clonacin al ser humano. Uno de ellos fue el de Juan Antonio Martnez, Delegado de la Conferencia Episcopal Espaola, que dijo por televisin: La Ciencia sin conciencia se vuelve contra el hombre. Efectivamente, sera una monstruosidad que unos hombres fabricaran a otros infradotados intelectualmente, sumisos y dciles, pero muy fuertes fsicamente, para su servicio en trabajos duros o peligrosos. Sera una nueva forma de esclavitud. En Abril de 1997 se celebr en Oviedo un Convenio de Biotica. Representantes de veinte pases firmaron un Convenio Europeo sobre Derechos Humanos y Biomedicina auspiciado por el Consejo de Europa. Este documento incluye un anexo especial sobre la clonacin humana que prohibe expresamente. Pone lmites a la ingeniera gentica y protege a los ciudadanos frente a los avances cientficos . Despus, el 12 de Enero de 1998 el Consejo de Europa firm en Pars un Protocolo prohibiendo la clonacin humana . Una organizacin que agrupa alrededor de sesenta organizaciones cientficas internacionales pidi que se prohban en todo el mundo los experimentos sobre clonacin humana . La Sagrada Congregacin para la Doctrina de la Fe dice que la clonacin humana es contraria a la moral . El 20 de enero de 1998, vi en Televisin Espaola un debate sobre la clonacin humana moderado por Luis Herrero. En l intervino el obispo de Castelln, Doctor en Moral, D. Juan Antonio Reig. Contestando a Agustn Zapata y a Javier Sdaba que opinaban que la clonacin humana poda ser til, expuso con gran claridad que no se puede permitir la clonacin humana con fines utilitarios, como sera hombres clonados como almacn de piezas de recambio para trasplantes. Esto sera muy prctico, pero no sera tico. Y lo que distingue a los hombres de los animales es el respeto a la tica. Resulta monstruoso que unos hombres fabriquen otros hombres para tener piezas de recambio y despus eliminarlos. La ciencia sin conciencia se vuelve contra el hombre. A las personas humanas no se las puede tratar como objetos. La persona humana tiene unos derechos que hay que respetar. Cuatrocientos catedrticos de Roma han firmado una Declaracin contra la clonacin humana. El gobierno espaol ha ratificado oficialmente el protocolo internacional que prohbe taxativamente la prctica de la clonacin de seres humanos. Por otra parte, David Humphreys, del Whitehead Institute for Biomedical Research de Estados Unidos, ha manifestado su preocupacin por las irregularidades genticas observadas en los seres clonados. Los reparos ticos que suscita la clonacin de personas humanas pueden desaparecer si se logra la clonacin de tejidos para trasplantes. Por ejemplo, de tejido epitelial, etc. El 19 de diciembre del ao 2000, el Parlamento Britnico aprob la clonacin teraputica. Parece que enfermedades como el parkinson, la diabetes y la leucemia, se podran curar trasplantando clulas de embriones con capacidad de originar clulas madre, llamadas estaminales, que pueden dar lugar a clulas iguales para generar nuevos tejidos. Las clulas madre son unas clulas a partir de las cuales se pueden obtener clulas de distintos tejidos. Estas clulas estn en tejidos de embriones y tambin en tejidos adultos, por ejemplo en tejido adiposo. Pueden ser totipotentes, que dan lugar a un individuo completo de su especie, pluripotentes, que dan lugar a todo tipo de tejidos, multipotentes, que dan lugar a diversos tejidos, y unipotentes, que dan lugar a un solo tejido. La Iglesia anima a investigar en la obtencin de clulas madre de tejidos adultos, pues obtenerlas de embriones es matar a un ser humano. No se puede matar a una persona para dar a otra el rgano que necesita. Como ocurre cuando se mata un embrin humano para sacar clulas madre que fabriquen los rganos deseados para hacer trasplantes. Fabricar seres humanos con el fin de tener rganos humanos de recambio para las personas enfermas que los necesiten, y despus matarlos, adems de ser una monstruosidad, es tan absurdo como fabricar un camin para utilizar sus neumticos, y despus mandarlo al desguace del chatarrero. Y mucho mejor obtenerlas del cordn umbilical de cada uno, pues al ser clulas indiferenciadas se pueden cultivar para el tejido que se desee, y as se podran curar muchas enfermedades, por ejemplo la leucemia. Sera de desear que hubiera bancos que conservaran congelados en nitrgeno lquido los cordones umbilicales de todos los que nacen por si los necesitan en el futuro utilizando la posibilidad que tienen esas clulas para regenerar rganos y tejidos daados. El Papa Juan Pablo II dijo con frase feliz: Con la vida no se comercia. (...) Desde la concepcin hasta la muerte natural, el ser humano es sujeto de derechas inviolables . 67,7. Los Testigos de Jehov prohben las transfusiones de sangre, diciendo que estn prohibidas por la Biblia; y son capaces de dejar morir a una persona antes de facilitarle esta ayuda. En primer lugar hay que decir que esto es falso. En ningn lugar de la Biblia se habla de las transfusiones de sangre. La Biblia no puede prohibir una cosa que se desconoca en su tiempo. Lo que la Biblia prohbe es comer sangre de animales , por estar relacionada con la idolatra que ellos vean en otros pueblos que sacrificaban animales a los dolos. Tambin la Biblia prohbe comer sebo . Y a esto no hacen caso. Pero adems Cristo aboli algunas prcticas del Antiguo Testamento e instaur el Nuevo . Muchas de las leyes del Antiguo Testamento no rigen en el Nuevo (circuncisin, peregrinar a Jerusaln, pena de muerte para los adlteros, etc.). Esta prohibicin de no tomar sangre se mantuvo al principio por consideracin a los cristianos procedentes del judasmo, apegados a sus costumbres, que tenan reparo en participar en comidas que haban estado prohibidas para ellos durante toda su vida, y no se les deba escandalizar. El trnsito del Antiguo al Nuevo Testamento, necesitaba su tiempo para que aquellos judos se desprendieran de sus viejas costumbres; pero pronto se permiti a los cristianos tomar toda clase de alimentos, como dice San Pablo: Ni porque comamos ni porque no comamos mereceremos o desmereceremos; pero si lo que yo como escandaliza a mi hermano, no comer . Pero despus dice que se puede comer de todo . El abstenerse de comer sangre fue una norma transitoria, circunstancial y disciplinar que cay en desuso al desaparecer las comunidades palestinenses judeo-cristianas con la guerra del 70 . Por eso no vuelve a mencionarse ni en San Pablo ni en los Padres Apostlicos. En cambio la prohibicin de la fornicacin se repite con frecuencia en San Pablo y en los Padres Apostlicos. Por otra parte, ya lo dijo San Mateo : Lo que mancha al hombre no es lo que entra por la boca, sino lo que sale del corazn. En cambio lo que dice la Biblia con toda claridad es que debemos dar la vida por los hermanos , pues sta es la mejor manera de mostrarles nuestro amor a ellos . Pues, si debemos estar dispuestos a dar la vida por nuestros hermanos; cunto ms un poco de sangre, que recuperamos con facilidad, y que puede salvar la vida de un hermano! Luego, las transfusiones de sangre no slo no estn contra la Biblia, sino que estn muy de acuerdo con ella, ya que nos manda sacrificarnos por nuestros hermanos. El que se oponga a las transfusiones de sangre, est muy lejos de conocer la Biblia y el mensaje de amor que ella encierra en bien de todos. En Octubre de 1977 muri en Ortuella (Vizcaya) la nia de ocho aos Mara Albertina Martn Gonzlez, porque sus padres, Testigos de Jehov, se negaron a que le hicieran una trasfusin de sangre. La indignacin del pueblo fue tan grande que, en el entierro, la Guardia Civil tuvo que proteger a los padres para que no los lincharan . 67,8. Es, adems, un pecado contra este mandamiento el suicidio, es decir, quitarse a s mismo la vida deliberadamente y por propia iniciativa . El hombre tiene obligacin de conservar la propia vida . Por lo mismo no es lcito exponerla temerariamente cuando no lo aconseja razn alguna del deber o caridad . Tampoco es lcita la propia mutilacin, a no ser que no se pueda por otra va proveer a la salud de todo el cuerpo . El suicidio es pecado grave porque la vida no nos pertenece a nosotros, sino a Dios, que nos la ha entregado en usufructo . No puedo quemar la casa en que vivo porque no es ma: la tengo slo arrendada. Acaso me he dado yo la vida para considerarla como ma? Pero generalmente el suicida lo hace en un momento de arrebato o desesperacin. Y esto es un atenuante. Las situaciones difciles se superan pidiendo a Dios que nos libre de ellas o nos d fuerzas para sobrellevarlas. Pero el suicidio no arregla nada: lo estropea del todo y para siempre. Por eso slo la locura o la irreligin pueden llevar al suicidio. El suicidio lo cometen frecuentemente personas que por enfermedad, o por otras causas, no son totalmente dueas de s mismas. De ordinario es difcil medir el grado de responsabilidad y de culpabilidad que contraen . Trastornos psquicos graves pueden disminuir la responsabilidad del suicida . La Iglesia ora por las personas que han atentado contra su vida . Antes, La Iglesia negaba a los suicidas las ceremonias religiosas. Pero desde 1971, slo niega los funerales religiosos a los que expresamente han manifestado su rechazo. No es suicidarse el perder la vida en un acto de servicio o de caridad , como al salvar a un nufrago. Aunque uno sepa, al tirarse al agua, que es posible pierda la vida. Esto no es suicidarse, pues no se busca la muerte directamente, sino que se pierde la vida al querer salvar a otro. Pero nadie puede exponer su vida a peligros graves sin causa proporcionada que justifique la exposicin al mismo . Tampoco sera suicidio ofrecer la propia vida para salvar la de un inocente, como el caso del P. Maximiliano Kolbe, que se ofreci a morir a cambio de un padre de familia en un campo de concentracin alemn. Efectivamente, muri voluntariamente, pero nadie lo considera suicida, sino mrtir. Caso similar es el de un condenado a muerte a quien se le da el modo de quitarse l mismo la vida. Incluso podra asimilarse el caso del espa que se quita la vida como nico modo de proteger informaciones secretas que pueden poner en peligro a su patria. Este quitarse la vida no sera un suicidio moral. As opina el clebre moralista Hring . Reflexiones pedaggicas Lea la pregunta, encuentre la respuesta y transcrbala o copie y pegue su contenido. (Las repuestas debern enviarse -si se quiere obtener el certificado- al finalizar el Seminario de Teologa Moral). Cuntos millones de abortos se han consumado aproximadamente- en el mundo desde la despenalizacin? Y cada ao en Estados Unidos? Transcriba la confesin del Dr. Bernard Nathanson. Transcriba las afirmaciones de Monseor Elas Yanes del 15/X/93. Qu puede hacerse con el nio fruto de una violacin? Transcriba algunas de las manifestaciones del trauma psicolgico que deja el aborto. Pueden abortarse los nios enfermos o con malformaciones? Cuente la ancdota que le sucedi a Marisa Ferrante. Por qu el Tribunal Supremo de los EE.UU. prohibi la pldora RU-486? La pldora RU-486, es una vacuna anticonceptiva? Cmo acta el DIU (Dispositivo Intra Uterino)? Transcriba el n. 2272 del Nuevo Catecismo de la Iglesia Catlica. Transcriba la informacin del diario YA -del 7/IV/88- sobre la fecundacin "in vitro". Transcriba, sintticamente, algunas de las ideas del documento "Donum Vitae". Transcriba las afirmaciones del P. Javier Gafo. Por qu es pecado el suicidio?  Carta del Cardenal COOKE del 27-I-78  JUAN M. LUMBRERAS, S.I.: El cristianismo es amor y exigencia de justicia, XX, 2. Ed. Mensajero.  Revista HOGAR DE LA MADRE: 78 (IX-X,1997) 36  ALEX ROSAL: Revista HOGAR DE LA MADRE, 71 (VII, VIII-96) 35  ZENIT: Boletn informativo del Vaticano en INTERNET: ZE980616-6  RICARDO M. CARLES, Arzobispo de Barcelona: Fe y Cultura, XIV, 3. Ed. Claret. Barcelona.1990  Revista ECCLESIA, 2704 ( 1-X-94 ) 10  Diario ABC de Madrid, 18-IX-98, pg.3  Diario ABC de Madrid, 18-IX-98, pg.3  Diario ABC de Madrid, 23-IX-98, pg.13  Diario ABC de Madrid, 23-IX-98, pg.20  DIARIO DE CDIZ, 23-IX-98, pg.42  Diario ABC de Madrid, 18-IX-98, pg.42  Diario YA, 7-X-92, pg. 29  Diario YA, 22-IX-92, pg. 25  ABC de Madrid, 19-IX-94. Pg. 61  JUAN PABLO II: Mulieris Dignitatem, n 14, 15-VIII-88  Diario YA, 24-IV-89, pg. 15  BERNHARD HRING: SHALOM: Paz, XVI, 3. Ed. Herder. Barcelona. 1998.  Diario ABC de Madrid, 27-IV-80, pg. 86  Revista TELVA, 550(IV-87)63  Revista ARBIL de pensamiento y crtica, n 35. En INTERNET.  JESS MONEDERO: Aborto legal y salud mental. Diario LA RAZN , 17-IX-2002, pg.46.  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PAGE  PAGE 3 EF      ) ȷȪveTeC2 h{ch{c5B* mH ,phsH ,!h/5B* OJQJ\^Jph!h/5B* OJQJ\^Jph3!h`5B* OJQJ\^Jph3)hh{c56B* CJ\]aJph3hh{c5,hh{c5B* CJ$OJQJ^JaJ$ph3h50J5CJ\aJ!hm0J5B* CJ\aJphhm0J5CJ\aJh D0J5CJ\aJh51jh&hlbCJOJQJU^JaJmH *B*]mH ,phf3sH ,jh7h{cB*Uphh7h{cB*mH ,phsH ,h{ch{cB* mH ,phsH ,#h{ch{c5B* \mH ,phsH , h{ch{c5B* mH ,phsH ,&h{ch{c56B* ]mH ,phsH ,#h{c56B* \]mH ,phsH ,)h{ch{c56B* \]mH ,phsH ,h{c5B* mH ,phsH ,   =>MNnqvwGJVWmpSTwxFʸʸʸʸʸʸʸʸʸ#h7h{c6B*]mH ,phsH ,h7h{cB*mH ,phsH ,&h7h{c6>*B*]mH ,phf3sH ,$jh7h{c6B*U]phDFGBG^ a i!u!"" #!#[#\#s#t#v#5$6$N$$$$%%ᨻͨᜏzhVRh5#h5B* CJOJQJ^JaJph3#h{cB* CJOJQJ^JaJph3h7h{cmH ,sH ,h{c5B*phh>h{c5B*phh{cB*mH ,phsH ,$jh7h{c6B*U]ph#h7h{c6B*]mH ,phsH ,&h7h{c6>*B*]mH ,phf3sH ,h7h{cB*mH ,phsH ,jh7h{cB*UphN$$$$%%&'Z((Y)*+\-K/13F4 5x55g66 $Tx`Ta$gdlb $T`Ta$gdlbhh7$8$H$`hgdlb h7$8$H$gdlb dd[$\$gd{c%N%O%%%%&)%)**~++++X-Y-----G/H///334,45555D7T777C8D8i8u8;;;;<<k>p>??x??? @@A(B-BTBUBFFFFVGWGGGHhlbCJOJQJaJh,cRh,cR6CJOJQJaJh,cRh,cR5CJOJQJaJ)jh,cRh,cRCJEHOJQJUaJh,cRh,cRCJOJQJaJE6p7G8;=b>X??@BFFHHdIJJhKKLL0NNO&QQQS_TT $Tx`Ta$gdlbH(HHHHHKKKKKKLLL1L,N-NNNNO$O7OOOPP%R.RZT[TUU?V@VhWiWvWWbZcZhZ{Z7[8[;[M[s[[\\\\\\\\]]P^Q^:b;babhbJc"h,cRh,cR56CJOJQJaJh,cRh,cR6CJOJQJaJ)jh,cRh,cRCJEHOJQJUaJh,cRh,cRCJOJQJaJh,cRh,cR5CJOJQJaJBTUCVlW!XgXYYYfZ;[\S^?bcdfi%kklmRm>n_nnop?q $Tx`Ta$gdlbJcRcc*d+d6dIdmddeeee_fnfiiiijj'k1k2k6kkk ll m m8m@mKmTmnnnnJo]oooBqTq r rr"rmsns|ssssttv+vwwBz,jh,cRh,cR5CJEHOJQJUaJ)jh,cRh,cRCJEHOJQJUaJh,cRh,cR6CJOJQJaJh,cRh,cRCJOJQJaJh,cRh,cR5CJOJQJaJ=?qrqsstuv?w|~~BJ„9͍4SI $Tx`Ta$gdlbBzCz||||<}G} ~~~~~~=>JZ  FG‚>G]yCZńԄˆ783$-BM尙,jh,cRh,cR6CJEHOJQJUaJh,cRh,cR6CJOJQJaJh,cRh,cR5CJOJQJaJ)jh,cRh,cRCJEHOJQJUaJh,cRh,cRCJOJQJaJhnm(CJOJQJaJ*CJOJQJ\^JaJ,jh,cRh,cR5CJEHOJQJUaJh,cRh,cR5CJOJQJaJ)jh,cRh,cRCJEHOJQJUaJh,cRh,cRCJOJQJaJ"H"AtA|*ZAqgdlb 7$8$H$gdlb & FgdS & Fh^`gdS $I]Ia$gdlb $Gh]Ga$gd\ KL|~ )*PQwx9:UVWst'h,cRhnm(6CJOJQJaJmH sH h,cRhnm(5CJOJQJaJ$h,cRhnm(CJOJQJaJmHsHh,cRhnm(6CJOJQJaJhnm(CJOJQJaJh,cRhnm(CJOJQJaJ!jh,cRhnm(CJEHUaJ6K)Pw9Us1Zx : gdlbgdlb12Z[xy   :;Nr Cjk !ʹʹʹʹʹʃʹʹʹʹʹwʹʹʹʃʹʹʃʹhnm(CJOJQJaJh,cRhnm(6CJOJQJaJ$h,cRhnm(CJOJQJaJmH sH $h,cRhnm(CJOJQJaJmH sH !jh,cRhnm(CJEHUaJh,cRhnm(CJOJQJaJ'h,cRhnm(6CJOJQJaJmH sH $h,cRhnm(CJOJQJaJmH sH . j Jh dnY   & l    gdlbgdlb!JKhi  deno Y Z     & ' l m          J K v w          8 Y Z [     h,cRhnm(6CJOJQJaJh,cRhnm(5CJOJQJaJ$h,cRhnm(CJOJQJaJmH sH !jh,cRhnm(CJEHUaJh,cRhnm(CJOJQJaJD  J v    Y    4    'w(U-Kgd\gdlb     4 5 G h         '(9Xwx()9jUV-.KL]|56}~hnm(CJOJQJaJh,cRhnm(6CJOJQJaJh,cRhnm(5CJOJQJaJ!jh,cRhnm(CJEHUaJh,cRhnm(CJOJQJaJG5}$O}%Q+` [$\$gd\$a$gd\gd\$%OP}~%&QR#$+,WY`a{56JKhnm(CJOJQJaJh,cRhnm(6CJOJQJaJ!jh,cRhnm(CJEHUaJh,cRhnm(CJOJQJaJh,cRhnm(5CJOJQJaJF5%s7i!fgijlmoprs|}~h]hgd/ &`#$gd3dgd\KQ%&2KL\stu78ijk !"4IfghjkггР񈀈jhvUhv'h\hnm(6CJOJQJaJmH sH $h\hnm(CJOJQJaJmH sH h,cRhnm(5CJOJQJaJhnm(6CJOJQJaJ!jh,cRhnm(CJEHUaJh,cRhnm(6CJOJQJaJh,cRhnm(CJOJQJaJ2kmnpqstz{|~hSh ZCJaJh{c0JmHnHuhnm( hnm(0Jjhnm(0JUjhvUhv 7$8$H$gdlbh]hgd/21h:pW / I!"#$% 9Dd -E0  # AbYͰV>D]nYͰV>PNG  IHDR<ZFsRGB pHYsqIDATx^qh[GN! 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