ࡱ> q` 0fAbjbjqPqP :::T5*pPDDDX\\\8\|]Xc4^4^"V^V^V^V^V^V^$hQDDtV^V^ttDDV^V^+++tDV^DV^+t++:&,DDV^(^ Pqi\|R 30c\R~D4V^~c+g$j V^V^V^^V^V^V^cttttXXX:> (Prov 12,1). <> (Prov 15,10). <> (Prov 15,32). Todos comprendemos bien a nivel racional la necesidad de ser corregidos. A quin no le gustara que le avisasen si lleva desabrochado el pantaln, o si se ha puesto los calcetines de distinto color? Sin embargo, esto que vemos tan claro en los dems se oscurece cuando se meten por medio nuestras inseguridades, nuestros complejos y sentimientos negativos. Cualquier crtica, por mnima que sea, la percibimos como un ataque, una condenacin global de nuestra persona. Slo los hombres muy maduros saben enfrentarse con la crtica de una manera objetiva, sin permitir que se mezclen los sentimientos de ese nio herido e inseguro que llevamos dentro. La sociedad consumista en la que vivimos nos acostumbra a pensar que cualquier articulo deteriorado ya no sirve para nada. Voy a una tienda a comprar un jersey y si tiene un punto saltado lo rechazo: ha dejado de tener valor. Voy a comprar una vajilla y si encuentro un plato desportillado lo aparto. Slo vale para la basura. El instinto consumista me hace temer que cualquier defecto que encuentre en m mismo me hace rechazable para los dems. Por eso no quiero reconocer mis defectos. La persona madura, en vez de esta mirada consumista, tiene la mirada del arquelogo. Cuando un arquelogo encuentra en sus excavaciones un nfora griega, no le importa que est desportillada o que le falte el asa. Sabe apreciar plenamente su valor: los defectos de la pieza hallada no le impiden reconocer su belleza. A la Venus de milo le faltan nada menos que los brazos y sigue siendo la escultura ms apreciada de todo el museo del Louvre. Si tuvisemos la mirada del arquelogo en lugar de la mirada consumista, estaramos mejor dispuestos a reconocer nuestros defectos. No consideraramos una amenaza la crtica que nos dirigen las personas que nos aman y nos valoran y adems quieren ayudarnos. Estaramos ms dispuestos a reconocer nuestras limitaciones si estuvisemos seguros del amor de los dems, y de su aprecio fiel y permanente. Aceptamos la crtica slo de aquellos por quienes nos sentimos muy amados. La mayora de las personas viven a la defensiva, embrollados en sus propios autoengaos, con una imagen equivocada sobre el propio yo. Nos da miedo la verdad. Cuando se remueve una piedra los bichitos que hay debajo se agitan nerviosos porque no estn acostumbrados a la luz. Es fcil entender que los nios le tengan miedo a la oscuridad. Pero qu difcil entender que tantos adultos tengan miedo a la luz! Derribar nuestras defensas, abrirnos a la luz, descubrir la verdad sobre uno mismo es el camino de la madurez y de la verdadera libertad. Slo <> (Jn 8,32). Un personaje que aparece continuamente en la Biblia es el <>. Frente a la sabidura se alza la necedad de los hombres. Esta necedad se atribuye muchas veces a la arrogancia. Para m en el fondo de la arrogancia y de la vanidad no hay ms que inseguridad. Los que estn seguros de s mismos no tienen miedo de reconocer sus defectos y evaluarse a s mismos objetivamente. Son slo los inseguros, los que no conocen sus verdaderos valores, los que viven mentiras sistemticas y pretenden ser lo que no son. Quien conoce sus propios valores no necesita que los dems se los reconozcan; no va por ah mendigando elogios, no le importan las crticas. En el fondo de toda persona vanidosa hay un pobre nio inseguro que suplica caricias, palabras de reconocimiento, masajes cardacos. Algunos se identifican con una cualidad que poseen: una cara bonita, un cuerpo gil, inteligencia, simpata, dinero, y andan continuamente exhibindola. Viven en una ansiosa caza de reconocimiento, en una necesidad compulsiva de afirmar sus cualidades, para ocultar y hacerse perdonar sus defectos. Saben qu cosas les hacen <> o <>, pero tienen miedo de que un da se les venga abajo todo ese montaje de imagen que han ido realizando tan trabajosamente. Por eso les da miedo cuando se les enfrente con sus defectos. Piensan que es el comienzo del fin. Y sacan a relucir todos sus mecanismos de defensa y su agresividad hacia fuera, que es la violencia, y su agresividad hacia adentro, que es la depresin. El <> odia la reprensin, desatiende la instruccin. <> (Prov 9,8). En cambio, el sabio valora la reprensin cuando se le hace con amor. <> (Prov 25,12). Agradecemos profundamente la ayuda de las personas que nos quieren ayudar a ser mejores. Los textos del Nuevo Testamento nos animan a valorar a los dirigentes que amonestan a la comunidad y a valorar lo ingrato de su tarea. <> (1 Tes 5,1). La carta a los Hebreos aade con una cierta irona: <> (Heb 13,17). Bastante le cuesta al otro pobre corregirte; no se lo pongas demasiado difcil. Si una vez he llevado mal la correccin, probablemente ya no se atrevern a corregirme ms y me tratarn siempre entre gasas y algodones. En realidad me debera preocupar cuando pasa el tiempo y nadie me avisa de ningn defecto. Eso s que es un mal sntoma que debera alarmarme. <>, <>, <>, <>, <>; estas y otras consideraciones parecidas son las que deberan preocuparnos cuando en una comunidad cristiana nadie nos ayuda a luchar contra nuestros defectos. Viniendo ya al concreto de cmo hemos de recibir la correccin fraterna, nos ayudarn estas pequeas recetas prcticas: Escucha. Trata de entender lo que te dicen. No te pongas a la defensiva. No prepares tu defensa mientras el otro habla; escucha atentamente y trata de entender lo que te dice. No le interrumpas y djale hablar hasta el final. Pregntale si tiene algo ms que decirte. <> (Eclo 11,8). <> (Prov 18,13). Agradece. Aun cuando no ests de acuerdo con lo que te ha dicho, dale las gracias. Agradece que se haya interesado por ti, que se haya tomado su tiempo para hablarte, que se haya pasado el sofocn d decir algo desagradable, que haya tenido confianza contigo, que te haya dicho las cosas a la cara en lugar de ir hablando a tus espaldas, que te juzgue una persona madura, capaz de aceptar la correccin, de cambiar y de enmendarse. Pregunta. Si en un principio no ests de acuerdo con los hechos que te atribuyen o con la valoracin que se hace de ellos, pregunta cul es la evidencia sobre la que basan sus crticas. Pero no exijas que te den el nombre de las personas que hayan podido informar. l no debe decrtelo en ningn caso y t no debes sonsacarle. Lo importante son los hechos y no la fuente de informacin. Duda. Quizs tu primera reaccin sea pensar que no tienen razn. El hombre humilde y prudente es consciente de la posibilidad de equivocarse, de sus autoengaos y racionalizaciones. El Apstol nos anima a <> (Flp 2,3). Por eso, valore al juicio del hermano ms que el tuyo propio y dale el beneficio de la duda. Quizs tu primera reaccin sea defensiva. <>. Analiza. Despus de dudar e intentar ver las razones del otro, quizs te siga pareciendo que el reproche no est justificado, que el otro est mal informado o no ha hecho una valoracin correcta de los hechos o de tus intenciones. No por eso debes reaccionar con agresividad. Trata de preguntarte las razones que ha podido tener el que te corrige. Quizs te hable desde su envidia, o desde sus miedos, o desde su ansiedad. A lo mejor te est pidiendo ayuda. Es muy corriente encontrar personas que, cuando necesitan que les hagas caso, llaman la atencin atacando. Quizs se trate de una persona irreflexiva o superficial, o de alguien demasiado exigente o perfeccionista. Quizs te puede ayudar el consultar a una tercera persona imparcial que conozca bien la situacin. Pero si ests verdaderamente tranquilo de que no has merecido ese reproche, qudate tranquilo. Estudia serenamente las razones que te dan, pero no seas de esas personas inseguras que necesitan la aprobacin unnime de todos. Comprende que no todos pueden comprenderte. Espera. Despus de recibir la crtica negativa o la correccin fraterna, tmate todo el tiempo que necesites antes de decidir cul va a ser tu reaccin. Despus de informarte y preguntar todos los detalles que necesitas, puedes contestar de momento con estas palabras: <>. Ora. Pdele al Seor que te ilumine, invoca al Espritu Santo. Abre tu corazn a esa luz que disipe tus tinieblas y te d lucidez para conocer todos tus engaos y racionalizaciones. Pdele fortaleza en caso de que tengas que contradecir a la persona que te ha corregido mostrando que se equivoca. Pdele mansedumbre y humildad para evitar cualquier tipo de resentimiento. S amable. Evita cualquier tipo de reaccin airada de gestos o muecas de disgusto. No te salgas por la tangente con argumentos <> diciendo cosas como: <> o <>. No pases al contraataque. Quizs t tambin tengas que ayudarle al otro a corregirse de sus defectos, pero ahora no es el momento. No desves tampoco la conversacin hacia terceras personas diciendo: <> o <>. No estamos hablando ahora de Fulanito, sino de ti. El mal de muchos es slo consuelo de tontos. Es tu conducta la que tienes que examinar ahora y no la de los dems. Por otra parte, aun cuando la correccin haya sido injusta, acgela con amabilidad. Si te molestas, la otra persona coger miedo y quizs ya no te avisar en otras ocasiones en que lo necesites de verdad. Si esta vez te han juzgado mal, vaya por todas las veces en que has actuado mal y no te han dicho nada o no se han enterado. Lo uno por lo otro. Hay algunos tambin que se ponen muy agresivos cuando les sealan defectos que ellos mismos reconocen. Notaba ya san Gregorio cmo hay personas que confiesan sus faltas de buena gana, pero cuando otro se las reprende, entonces se molestan, se defienden y se excusan. Entre espaoles reconocemos con gusto los defectos de nuestra patria. Pero ay del extranjero que se atreva a reprocharnos aquello que nosotros mismos confesamos!   Qu es ms difcil an que corregir? A qu podr deberse? A qu nos animan los textos del Nuevo Testamento que menciona el P. Juan Manuel Martn-Moreno? Podras mencionar uno? Explica lo que conviene tener presente cuando recibimos la correccin fraterna. Menciona la sabia observacin que hace San Gregorio. A qu podr deberse que, a pesar del paso de los siglos, an no hayamos aprendido? Continuacin de la Lectura complementaria comenzada la semana pasada. Libro: La alegra del Perdn del P. ngel Pea Parte II -.  NOTA: El formato del documento es para HOJA OFICIO (216 x 330 mm.). Sugerimos cambiarlo si se va a imprimir en papel con otras dimensiones. Antn Luli es un sacerdote jesuita de Albania, que pas casi toda su vida en prisin. Muchas veces enfermo y torturado sin piedad, pero soportando toda clase de sufrimientos con la ayuda de Dios. l nos cuenta: Me arrestaron en 1947 tras un proceso falso e injusto. He vivido 17 aos como prisionero y otros tantos en trabajos forzados. Prcticamente he conocido la libertad a los 80 aos, cuando en 1989 pude celebrar por primera vez la misa con la gente. Mi vida ha sido un milagro de la gracia de Dios y me sorprendo de haber podido sufrir tanto con una fuerza que no era la ma, sino de Dios. Me han oprimido con toda clase de torturas. Cuando me arrestaron por primera vez, me hicieron permanecer nueve meses en un bao. Me tena que acurrucar por tierra sin poder jams extenderme completamente, tan estrecho era aquel sitio. La noche de Navidad de aquel primer mes, me hicieron desvestir y me ataron con una cuerda a una viga, en modo tal que poda tocar el piso slo con la punta de los pies. Haca fro, senta el hielo que suba por todo mi cuerpo, era como una muerte lenta. Cuando el hielo me llegaba al pecho, me puse a gritar y los guardias vinieron y me golpearon y me dejaron tendido en el piso. Frecuentemente, me torturaban con corriente elctrica, me metan dos alambres en los odos. Otras veces, me amarraban las manos y pies y me tiraban en un lugar oscuro lleno de grandes ratas. Viva, adems, con la tortura permanente de los interrogativos, acompaados de violencia fsica. Cuando me sacaron y me llevaron a trabajar en trabajos forzados en una finca estatal, siempre que poda, celebraba misa clandestinamente, pero no poda confiar en nadie; pues, si me descubran, me fusilaban. As estuve 11 aos. Cuando me arrestaron por segunda vez, el 30 de abril de 1979, me tiraron al suelo de la celda y fue, precisamente en aquella ocasin, cuando tuve una experiencia extraordinaria que me recuerda la transfiguracin de Jess. Era como si Jess estuviera all presente frente a m y yo le pudiera hablar. Aquel momento fue determinante para m, pues comenzaron de nuevo las torturas. Sin aquel amor de Jess, hubiera muerto, quizs desesperado. As he pasado mi vida, entre crceles y torturas, enfermedades y trabajos forzados, pero nunca he albergado sentimientos de odio en mi corazn. Despus de mi libertad, me encontr un da con uno de mis torturadores y sent deseos de ir a abrazarlo, y fui y lo salud y lo bes. Anne Schmidt fue capturada en su patria, Checoslovaquia, en la segunda guerra mundial, mientras atenda a soldados heridos. Y dice: Cada da los guardias nos daban una tajada de pan. Los cocineros aadan aserrn a la harina y, por ello, muchos prisioneros enfermaron al comer esto. Cuando el pan estaba fresco, era suave; pero pasadas unas horas se pona muy duro y lo usbamos para fabricar las bolitas del rosario. Haba un guardin que era particularmente cruel. Si no mataba a dos personas por semana no estaba satisfecho. A m me golpe varias veces. Or para tener la gracia de perdonarlo, pues saba que, si no lo perdonaba, el odio me envenenara el alma. La ltima vez que me peg pens que me iba a matar. Pero, despus de desmayarme, el guardin me carg hasta las barracas. Me visitaba todos los das y me traa leche de cabra que los otros prisioneros me daban por cucharadas. Estuve en coma varios das. Cuando recobr el conocimiento, vi al guardin sentado sobre unas pajas a mi lado. l me pregunt: - Quin es tu novio? Tu novio es Jess? Quiero or hablar de l. Me di cuenta de que Dios haba ablandado su corazn y empec a llorar. l vena diariamente a escucharme acerca de Jess. Un da me pregunt: - Crees que tu Dios podra amarme? Crees que podra perdonarme todo lo que he hecho? - S, s, porque has recibido la gracia de pedirlo. Una noche en 1946, el guardin me despert a media noche. Me dio una ficha y me seal un camin que estaba afuera y me dijo: "Vete. No digas nada; slo vete". Despus supe que estaba en el primer camin de prisioneros liberados despus de la guerra. Se supona que otra mujer se iba esa noche, pero el Seor la llam. Y el guardin arriesg su vida para darme su ficha. Nunca lo volv a ver. La alegra del perdn es un regalo de Dios. DEFENDERSE DEL MAL Perdonar es saludable, pero eso no quiere decir que debemos quedarnos con los brazos cruzados y aguantar los insultos y la violencia ajena hasta que nos maten. No, perdonar significa tambin defenderse de nuestros enemigos, pues el amor a ellos nos obliga a ayudarles a corregirse; pues, de otro modo, caeramos en el pecado de omisin: no hacer nada por ellos para que se conviertan y dejen de obrar mal. Corregir es una obra de misericordia. Y esto hay que hacerlo con amor y por amor. Por eso, no debemos acudir a la violencia, fuera de casos extremos, cuando la legtima defensa no pueda hacerse de otra manera. Podemos y debemos acudir a las autoridades establecidas, pero no tomarnos la justicia por nuestra mano. As nos lo aconseja nuestro Padre Dios por boca de san Pablo: No devolvis mal por mal; procurad el bien a los ojos de todos los hombres. A ser posible y en cuanto de vosotros depende, tened paz con todos. No os tomis la justicia por vosotros mismos Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber; que haciendo as amontonis carbones encendidos sobre su cabeza. No te dejes vencer del mal, antes bien vence al mal con el bien (Rom 12, 17-21). Sin embargo, puede haber circunstancias extraordinarias en las que la autoridad civil no puede o no quiere hacer nada o se deja sobornar por el enemigo. En ese caso, para defender nuestros derechos y los de nuestra familia, podramos acudir, como ya hemos dicho, a la legtima defensa aun con la violencia, si no es posible ningn acuerdo amistoso ni reconciliacin aceptable. Pero, por supuesto, descartamos en todo momento la venganza y el obrar con rencor. Asociarse en grupos contra el mal organizado, es una buena manera de poder contrarrestar la fuerza de los malvados. Sin olvidar que siempre, aun en caso de guerra, debemos tener compasin con el enemigo y nunca acudir a la tortura ni al asesinato deliberado. Recordando que el fin nunca justifica los medios y nunca ser un medio lcito la mentira, la calumnia o los insultos. De todos modos, cuando hemos sido nosotros los que hemos ofendido, debemos reparar el dao cometido, reconociendo las mentiras o calumnias, y pidiendo perdn por los insultos o violencias cometidas. Y, por supuesto, reparando, aun econmicamente, los daos ocasionados. Si hemos ofendido pblicamente, debemos reparar pblicamente; sea por radio, peridico o televisin. Hay que reconocer nuestros errores y reparar los daos; o exigir nuestros derechos, si nosotros somos los perjudicados. A este respecto, dice el Catecismo: Toda falta cometida contra la justicia y la verdad entraa el deber de reparacin, aunque su autor haya sido perdonado. Cuando es imposible reparar un dao pblicamente, es preciso hacerlo en secreto; si el que ha sufrido un perjuicio no puede ser indemnizado directamente, es preciso darle satisfaccin moralmente en nombre de la caridad. Este deber de reparacin se refiere tambin a las faltas cometidas contra la reputacin del prjimo. Esta reparacin moral y, a veces, material, debe apreciarse segn la medida del dao causado. Obliga en conciencia (Cat 2487). El ideal es nunca acudir a la violencia y defendernos con la fuerza de la verdad o con la no violencia activa o la violencia pasiva, como lucharon Gandhi y Luther King para conseguir que se respetaran sus derechos y los de los oprimidos. Gandhi haba sufrido en carne propia la discriminacin por razn de su raza durante los veinte aos que vivi en Sudfrica. Al estallar la segunda guerra mundial, exigi la completa independencia de la India, pero el 9 de agosto de 1942 fue arrestado, lo que produjo una serie de sublevaciones y revueltas violentas en todo el territorio indio. Era ya un anciano frgil y dbil, cuando sali en libertad en 1944. Gandhi jug un papel fundamental en la independencia de la India, pero tuvo que sufrir mucho al ver que la liga musulmana propiciaba la separacin de Pakistn del territorio indio, lo que fue motivo de disturbios violentos. Pero l rechazaba la violencia y fue recorriendo los lugares de enfrentamientos para detener las masacres. Sus esfuerzos no consiguieron la paz y tanto hindes como musulmanes atentaron contra su vida. Durante sus ltimos das en Delhi, llev a cabo un ayuno para reconciliar a hindes y musulmanes, pero el 30 de enero de 1948, cuando al anochecer se diriga a la plegaria comunitaria, fue alcanzado por las balas de un joven hind, muriendo as mrtir de la paz. En sus escritos nunca se encontrar una palabra de venganza contra sus adversarios. Escriba: La no violencia y la cobarda son trminos contrarios. La no violencia es la mayor virtud, la cobarda es el mayor vicio. La no violencia siempre sufre, la cobarda provoca sufrimiento. La no violencia es la mayor valenta. La conducta no violenta no es desnaturalizante, la cobarda siempre lo es Sera inconcebible encontrar en mis escritos una sola palabra de odio. No es el amor lo que hace vivir al mundo? No hay vida donde no est presente el amor. La vida sin amor conduce a la muerte. Otro gran defensor de los derechos humanos fue Martin Luther King, pastor bautista norteamericano. Luch contra la segregacin social y racial de los negros en USA. Pero luch con mtodos pacficos sin acudir a la violencia o a la venganza, inspirndose en Gandhi y en la teora de la desobediencia civil de Henry David Thoreau. Al poco tiempo de llegar a la ciudad de Montgomery (Alabama), organiz y dirigi un masivo boicot de casi un ao contra la segregacin en los autobuses municipales. Su fama se extendi rpidamente por todo el pas y asumi la direccin del movimiento pacifista norteamericano. En 1960 aprovech una sentada espontnea de estudiantes negros en Birmingham para iniciar una campaa de alcance nacional. Fue encarcelado y, posteriormente, liberado por intercesin del candidato presidencial John Kennedy, pero logr para los negros la igualdad de acceso a las bibliotecas, los comedores y estacionamientos. En 1963 su lucha alcanz su momento culminante, al encabezar una gigantesca marcha hacia Washington en la que participaron unas doscientas cincuenta mil personas. Ante ellas pronunci uno de sus ms bellos discursos sobre la paz y la igualdad de todos los seres humanos. Recibi el premio Nbel de la paz en 1964. Pero todo lo que haca no fue suficiente para calmar a los grupos nacionalistas de color, contrarios a la va pacfica y favorables a la violencia, como eran los grupos Poder negro, panteras negras y musulmanes negros. Su lucha pacfica no fue por todos comprendida y tuvo un final trgico: el 4 de abril de 1698 fue asesinado en Memphis por James Earl Ray. Pero su mensaje de amor y de paz, sin acudir a la violencia, ha quedado como una herencia para las generaciones venideras. Otro ejemplo es el de Nelson Mandela de Sudfrica. Cuando el 10 de febrero de 1990 fue puesto en libertad por quienes le hicieron pasar 27 aos de crcel injusta, tena todos los motivos para sentir odio y rencor. Sin embargo, su reaccin fue siempre de perdn y de reconciliacin. Y dice: Siempre supe que en lo ms profundo del corazn humano hay misericordia y generosidad. Nadie nace odiando a otra persona por razn de su piel, de su origen o de su formacin o religin. La gente aprende a odiar y, si aprende a odiar, tambin puede aprender a perdonar y a amar. El amor es ms natural al corazn humano que el odio. Cuando sali de prisin y lleg a ser Presidente del pas, no dio discursos fciles. Renunci a la tercera parte de su salario y cre el Fondo Nelson Mandela para la infancia. Sali de la crcel sin rencores y afront la situacin poltica con libertad y prudencia. Dijo: Cuando sal de la crcel me impuse la misin de dar libertad a todos. La verdad es que todava no somos libres. Hemos logrado la libertad para ser libres, el derecho a no ser oprimidos. Pero ser libre significa respetar al otro. Hemos caminado un largo trecho hacia esa libertad, pero nos podemos retrasar. El Dalai Lama, jefe espiritual de los budistas del Tibet es otro gran ejemplo para nosotros. Dice: Nosotros los tibetanos hemos sufrido mucho con la invasin del Tibet por los chinos. Mientras estamos hablando, los chinos estn desmantelando sistemticamente los grandes monasterios del Tibet, piedra tras piedra. Casi todas las familias tibetanas que estn aqu en Dharamsala (India), tienen una historia triste que contar. La mayor parte han perdido al menos a uno de su familia a causa de la atrocidad de los chinos... Pero yo no odio a los chinos, los perdono siempre y los considero como hermanos y hermanas. Mi rechazo es al partido comunista, no a los chinos. Yo razono as. Si desarrollo malos sentimientos hacia aquellos que me hacen sufrir, esto slo servir para destruir mi serenidad mental. Pero si perdono, mi mente estar en paz. Nuestra lucha por la libertad del Tibet la llevamos adelante sin rabia, sin odio, con sincero perdn. Tengo el pleno convencimiento de que las emociones negativas como el odio no son buenas. Luchar con mente serena y con compasin es ms eficaz. l cuenta la historia de Lopon-la, un monje que fue encarcelado por los chinos. Permaneci dieciocho aos prisionero. Por fin, fue liberado y vino a la India. No lo vea desde haca 20 aos, pero pareca l mismo, aunque ms viejo. Me cont que los chinos lo obligaban a renegar de su religin y lo torturaban muchas veces. Pero l me dijo: Slo haba una cosa a la que tena miedo. Tena miedo de perder la compasin para con los chinos y no perdonarlos... El perdn lo ayud en la crcel. Gracias al perdn, su tremenda experiencia no se transform en algo peor. l sufra mucho, pero con su capacidad de perdonar pudo sobrevivir aquellos aos de crcel sin daos squicos irreparables. En mi caso, creo que la venganza crea ms infelicidad. La venganza no es buena. Por eso, perdonamos. Perdonar no significa olvidar el pasado... Pienso que ellos son personas humanas y tienen el mismo derecho a ser felices. Por eso, perdonamos. Realmente, un ejemplo a imitar como lo han hecho tantos millares y millares de mrtires cristianos con sus verdugos, a lo largo de los siglos. A este respecto, el siclogo Robert Enright cre en 1994 el Instituto internacional del perdn con el fin de aplicar aos de investigacin en la prctica del perdn. l dice: Uno de nuestros proyectos de investigacin, con Suzanne Freedman de la universidad de Northen Iowa, era el de mujeres que haban sufrido incestos, violaciones por parientes prximos. Estas mujeres necesitaron alrededor de un ao para perdonar a quienes haban abusado de ellas. Vali la pena el esfuerzo, si tenemos en cuenta que algunas de estas mujeres sufran de desrdenes emocionales desde haca 20 30 aos... Hemos trabajado, con mis colegas Jeanette Knutson y Anthony Holter, en escuelas catlicas y estatales de Belfast, en Irlanda del Norte, durante los ltimos tres aos, ofreciendo programas de perdn a las primeras tres clases de educacin primaria. Nosotros preparamos a los profesores y ellos imparten los programas a los nios. Hemos descubierto que nios pequeos, hasta de seis aos, pueden aprender a perdonar y a reducir su clera excesiva. Y esperamos que estos nios, al pasar los aos, se conviertan en completos perdonadores desde el punto de vista sicolgico, filosfico y teolgico. Robert Enright ha escrito el libro Rising Above the storm clouds (Superar las nubes de tormenta) para nios entre 4 y 10 aos. Y para adultos, Helping clients forgive: an empirical guide for resolving anger and restoring hope (Ayudar a los clientes a perdonar: Gua emprica para resolver el odio y restaurar la esperanza) y Forgiveness is a choice (El perdn es una opcin). Pero no olvidemos que el perdonar es una gracia de Dios y que no slo es un problema sicolgico. Por eso, dice el compendio del catecismo de la Iglesia catlica: Nuestra peticin de perdn ser atendida a condicin de que nosotros, antes, hayamos, por nuestra parte, perdonado (N 594). El perdn participa de la misericordia divina y es una cumbre de la oracin cristiana (N 595). Nadie puede ser verdadero cristiano ni puede ser feliz sin perdonar sinceramente a los que le han ofendido. Por eso, digamos a Dios sinceramente en el Padrenuestro: Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden. LA ORACIN Para liberarnos del rencor, es muy importante la oracin por quienes nos han ofendido. Jess dice en el Evangelio que debemos orar por quienes nos persiguen y calumnian. Por qu? Porque, al orar por ellos y pedir a Dios que los bendiga, estamos liberndonos del odio y del rencor, que nos lleva precisamente a la venganza y a desearles toda clase de males. Por eso, en estos casos, la terapia de la oracin es muy importante. Veamos un ejemplo: Un sacerdote contaba que una seora vino a pedirle consejo. Era casada y tena cinco hijos y sufra mucho, porque su suegra no la quera a ella ni a sus hijos. El sacerdote le aconsej: Ore mucho por su suegra para que Dios la bendiga y la haga feliz. Le pareci un consejo muy difcil de cumplir, pero dijo que lo intentara. Despus de dos meses, volvi a hablar con el sacerdote y le dijo que haba sucedido un milagro: Mi suegra ha venido a mi casa, algo que nunca haba hecho, y me ha tratado a m y a mis hijos con tanta amabilidad que estoy anonadada y casi no lo puedo creer. Es otra persona conmigo. En este caso, se ve claramente que la oracin hizo su efecto, es decir, el poder de Dios toc el corazn de la suegra y lo predispuso para amar a la nuera y a sus hijos. Por eso, nunca debemos acudir a brujos para que hagan dao a nuestros enemigos. En este caso, nosotros podramos quedar atrapados tambin en la ola de mal que se va a producir. Tampoco podemos ir a una iglesia a poner velas o a rezar o encargar misas para que Dios castigue a quien nos ha hecho dao, pues Dios no quiere odio sino perdn: perdn a todos, incluso a los enemigos. Ciertamente, la oracin es un antdoto maravilloso contra el rencor. El hecho de pedir todos los das con sinceridad a Dios que bendiga a alguien, no puede quedar sin respuesta, aunque esto pueda necesitar de mucho tiempo, pues Dios no puede ir en contra de la libertad de las personas. Actualmente, cuando se me presentan estos casos, les digo que oren por quien les hace dao, pero tambin les pido que vayan todos los das ante Jess Eucarista y all, ante el sagrario, le entreguen a Jess su rencor para que l lo pueda ir transformando en amor. Esta es una verdadera Cristoterapia. Cristo Eucarista es el mejor mdico de cuerpos y almas. Es el mismo Jess que sanaba a los enfermos hace dos mil aos y puede sanarnos hoy tambin a nosotros de cualquier enfermedad del cuerpo o del alma. Seor, perdona nuestras ofensas como tambin nosotros perdonamos a los que nos ofenden. LA CONFESIN La confesin es una de los mejores medios para liberarnos del peso del odio y reconciliarnos con Dios, con nosotros mismos y con los dems. El catecismo de la Iglesia catlica lo presenta, junto con la uncin de los enfermos, como un sacramento de curacin. La confesin, ciertamente, nos sana de muchos sentimientos negativos y nos libera de muchos pesos insoportables que, a veces, podemos llevar durante aos. Personalmente, he podido comprobar, a lo largo de mi ministerio sacerdotal, cmo muchas personas, despus de haberse confesado de graves errores, me decan que sentan mucha paz, como si se hubieran liberado de un fardo muy pesado. Es muy agradable escuchar las palabras que Jess dirige a cada uno, como le dijo al paraltico: Hijo mo, tus pecados te son perdonados (Mc 2, 5). No importa cun grandes o graves sean nuestros pecados. Dios es ms grande que nuestros pecados y siempre est dispuesto a perdonarnos y a arrojar nuestros pecados a lo profundo del mar (Miq 6, 19). Y no slo eso, siempre quiere sentir la gran alegra de perdonarnos y poder celebrar por nosotros una gran fiesta en el cielo, como dice en el Evangelio. No olvidemos que la confesin, no solamente nos reconcilia con Dios, sino tambin con los hermanos a quienes hemos ofendido; igualmente nos reconcilia con nosotros mismos; y tambin nos reconcilia con la Iglesia, es decir, con todos los hermanos de quienes estbamos, de alguna manera, alejados al alejarnos de Dios por el pecado grave (Cat 1469). La conversin implica a la vez el perdn de Dios y la reconciliacin con la Iglesia, que es lo que expresa y realiza litrgicamente el sacramento de la penitencia y de la reconciliacin (Cat 1440). Sin embargo, hay ciertos pecados que no suelen verse como tales y de los cuales, normalmente, casi nadie se confiesa. Veamos algunos: la incompetencia profesional, ejercer la medicina sin estar al da y sin ser competente. Ser maestro y no saber lo que debe ensear ni estar preparado; ocupar un puesto de responsabilidad sin tener la preparacin adecuada. No pagar impuestos, conducir en estado de ebriedad o con imprudencia o a alta velocidad. Robar bienes pblicos, diciendo que son de todos. Tambin es pecado apoyar directa o indirectamente la inmoralidad, participando en espectculos inmorales o aceptando revistas pornogrficas o viendo programas inmorales en televisin. Es pecado desperdiciar la comida u otras cosas que pueden ser tiles a otros, as como perder el tiempo sin hacer nada til, durmiendo demasiado o hablando demasiado... Son muchos los pecados de omisin de los que casi nadie se acusa, pues no solemos darnos cuenta de la responsabilidad que tenemos de hacer siempre el bien a los dems, evitando hacerles dao. Todo pecado es, fundamentalmente, una falta de amor a Dios y a los dems. Alguno ha dicho que todo pecado es desamor. Al pecar, estamos robando amor a Dios y a los dems, pues estamos disminuyendo nuestra capacidad de amar, al alejarnos de la fuente del amor, que es Dios. Por eso, al tener menos amor, daremos menos amor. Y privaremos a nuestros hermanos de todo el amor que deberamos haberles dado, si no hubiramos pecado. Adems, el pecado, al ir contra nuestra naturaleza, que est creada para amar, nos crea un desorden interior, pervierte nuestras inclinaciones al bien y fomenta en nosotros sentimientos negativos de odio, envidia, soberbia egosmo..., que nos hacen infelices y hacen infelices a los que nos rodean, pues los trataremos con menos amor. Por eso, hemos dicho que todo pecado es robo de amor. Al confesarnos, Dios nos perdona, sana nuestro corazn y volvemos a poder amar con nuevas fuerzas a Dios y a los dems. As pues, la confesin es sanacin y liberacin. Veamos algunos ejemplos. Un compaero sacerdote contaba un hecho real. Se fue a confesar un nio gitano por primera vez. Tena siete aos y estaba un poco nervioso. El sacerdote trat de darle confianza, dicindole que Jess lo esperaba para abrazarlo, porque Jess era el que perdonaba sus pecados. Le dijo que estaba vestido con alba y estola, porque representaba a Jess, que era el que perdonaba. Pues bien, terminada la confesin, el pequeo gitanillo se fue corriendo hacia el crucifijo grande de la iglesia y lo bes y lo abraz diciendo: Gracias, Jess. Aquel nio haba comprendido que el que perdona es Jess. Santa Teresita del Nio Jess dice sobre su primera confesin: Estaba tan convencida de que no era a un hombre a quien iba a decir los pecados, sino a Dios, que me confes con gran espritu de fe. Me acerqu al confesonario y me puse de rodillas... Me confes como una jovencita y recib su bendicin con gran devocin... Al salir del confesonario, me senta tan contenta y ligera que nunca haba experimentado tanta alegra en mi alma. A partir de entonces, volv a confesarme en todas las grandes fiestas y era para m una verdadera fiesta cada vez que lo haca (MA fol 17). El padre Marcelino Iragui relata que un joven, que llevaba dos aos en compaa de drogadictos y alejado de su familia y de la Iglesia, volvi un da a casa de una ta suya muy enfermo. Cuando se recuper, ella lo llev a un retiro y l dio as su testimonio: Yo vine al retiro bien provisto de drogas, pero deseoso de cambiar de vida. Desde el primer da, pude sentir la presencia y el amor de Jess. Por la noche me arrodill al pie del crucifijo y deposit mis drogas ante la cruz y le dije a Jess: "Seor, yo creo que t has entrado en mi corazn para cambiar mi vida. Aqu dejo esto. Si lo necesito de nuevo, ya te lo pedir". Al da siguiente, hice una confesin de toda mi vida y me sent tan alegre que fui corriendo al crucifijo y le dije a Jess: "Seor, si t ests conmigo, ya no necesito estas porqueras". Y destru las drogas. Ms tarde, el Seor me llen de su Espritu y con su gracia he podido ayudar a otros jvenes con problemas semejantes. Una seora deca: Yo haba frecuentado los sacramentos por unos 30 aos sin notar cambio en mi vida. Segu con los mismos fallos, el mismo sentido de culpa. Sola pensar que la misa y confesin, acaso fuesen tiles para otros tiempos o para otras personas, pero no para m. Ahora no me canso de dar gracias a Dios. Me confes el ltimo da del retiro, antes de la misa, con lgrimas de dolor y gozo. Y esta confesin lo cambi todo. Estos tres meses transcurridos, el Seor me ha llevado de victoria en victoria. Me encuentro libre de mis antiguos pecados de impureza, masturbacin, rencor Me siento una persona nueva, libre de tensiones y con un gran deseo de vivir una vida santa y til a los dems. A veces, la confesin no produce su efecto, porque nos confesamos por rutina y costumbre; pero, cuando descubrimos el amor de Jess y nos decidimos a amarlo, entonces todo cambia en nosotros y descubrimos que la confesin es un medio maravilloso de liberacin y una fuente inmensa de amor y de alegra. Relata Chateaubriand en su libro Memorias de ultratumba que, siendo nio, se fue a confesar varias veces sin querer decir un pecado, porque tena vergenza. Pero no estaba tranquilo. Por fin, un da se atrevi a confesarlo y dice: Yo no tendr jams en mi vida un momento semejante. Si me hubiese quitado de encima el peso de una montaa, me habra aliviado menos; lloraba de felicidad. Me atrevo a decir que fue el da en que se form en m un hombre honrado; comprend que no habra podido vivir con remordimiento. Cul no ser el remordimiento del criminal, si yo tanto he sufrido por haber ocultado las debilidades de un nio? Al terminar, fui a abrazar a mi madre, que me aguardaba al pie del altar. Y al presentarme delante de mis maestros y camaradas, llevaba la frente alta y el aire radiante; marchaba con paso ligero, satisfecho del triunfo de mi arrepentimiento. LOS SANTOS Y EL PERDN San Francisco De Ass En el mes de setiembre de 1225, san Francisco estaba enfermo en san Damin, donde haba compuesto el Cntico de las criaturas. Entonces, supo que el obispo Guido haba excomulgado al gobernador Derlingero y que ste haba prohibido al prelado hacer cualquier contrato. San Francisco se sinti obligado a intervenir y los invit a los dos a encontrarse con otras personas importantes en la casa episcopal. Habl sobre las estrofas del Cntico de las criaturas y todos escucharon atentamente. Cuando reson la estrofa Alabado seas Seor por aquellos que perdonan por tu amor, el obispo y el gobernador se pidieron perdn mutuamente, se abrazaron delante de todo el pueblo y termin el escndalo, quedando todos en paz. El Seor haba tocado el corazn de los adversarios. En otra oportunidad, estaba san Francisco en la aldea de Collestrada, del condado de Perugia, y se encontr por el camino a un campesino, a quien salud: - Cmo te va hermano? - Me va mal por culpa de mi patrn, a quien Dios maldiga. - Por qu hermano? Perdona por amor de Dios a tu patrn y salvars tu alma. Adems, quizs te restituya lo que te ha robado. - No lo puedo perdonar de ninguna manera, si primero no me devuelve lo que me ha quitado. - Mira, te doy mi manto, pero te pido que perdones a tu patrn por amor de Dios. Y el campesino movido por la bondad de Francisco, tom el manto y perdon a su patrn. En otra ocasin, encontr un leproso y lo salud dicindole: - La paz sea contigo, hermano. Pero el leproso le respondi: - Qu paz puedo tener de Dios, si me ha quitado la paz y todo bien? Entonces, Francisco se puso a curarlo con amor y le san el cuerpo y el alma. En la vida de san Pascual Bailn (1540-1592) se cuenta cmo pudo convencer a un rico seor de Monforte (Espaa) a perdonar. Dice as el protagonista del hecho, de acuerdo a las Actas del proceso de canonizacin del santo: Era yo un nio y una tarde trajeron a casa el cadver de mi padre, que haba sido asesinado a pualadas. Todos saban quines eran los culpables, pero la carencia de pruebas no permita obrar libremente a la justicia. Mi madre, mi hermano y yo, juramos vengar el crimen. Yo consideraba como un deber sagrado dar muerte al asesino y as pasaba un da y otro da, tramando proyectos de venganza Pero mi madre y mi hermano, cediendo a instancias de su confesor y de nuestros amigos, se decidieron a retractarse del juramento. Y yo era el nico que perseveraba fiel a la memoria de mi padre A la edad de diecisiete aos, era yo el terror de mis enemigos. Yo saba esto y lo saban tambin cuantos me rodeaban, temiendo siempre que llegara el momento. Pero yo no me daba prisa, porque estaba resuelto a llevar a cabo una venganza completa, atroz, inexorable Las religiosas de Loreto, las personas ms influyentes de Monforte y otras ms se haban tomado a pecho convertirme. Pero sus reflexiones no hacan ms que exasperarme ms y ms. Hasta el extremo de amenazarles tambin a ellos Un da de Viernes santo, despus del sermn sobre el perdn a los enemigos, Pascual (Bailn) me cogi por el brazo y me dijo: - Hijo mo, se ve que no has presenciado la Pasin de Jess. Perdona por el amor a Jess crucificado. Estas palabras, pronunciadas con acento lastimero, me cautivaron. Y, entonces, subyugado, enternecido, sollozante, dije con labios trmulos por la emocin: - S, padre mo, yo perdono por el amor de Dios. - Hermanos, perdona, exclam Pascual. Y la gente, que estaba ansiosa, prorrumpi en el clamor frentico. Yo lloraba tambin. Lgrimas de fuego brotaban de mis ojos, yendo a caer sobre la mano del santo, que continuaba estrechndome entre sus brazos. Mientras tanto, el odio de tantos aos se derreta en mi pecho como se derrite el hielo al ser herido por los rayos del sol. Al fin, me daba por vencido y ya no he vuelto a sentirme vctima de deseos de venganza. San Juan de vila (1500-1569) El padre Luis Muoz (siglo XVII), hablando de san Juan de vila dice as: Viviendo en Montilla, supo que haba dos personas honradas con odio capital y vengativo. Entrando un da el padre Maestro vila en la iglesia de Santiago, vio a uno de los dos enemigos, el ms ofendido. Llgase a l y, con muchos ruegos y humildad, procur atraerle a que se reconciliase con su contrario y fuese su amigo. Estuvo el hombre de bronce sin poderle hacer mella. Multiplicaba ejemplos y razones con singular modestia y suavidad; pero perseveraba inexorable. Al fin, le dijo: "Por lo menos haga una cosa por amor de Dios: entre en aquella capilla de las nimas y rece delante del crucifijo que all est un Padrenuestro y un Avemara, pidiendo a Dios que le alumbre el entendimiento". Vino en ello y, postrado, comenz su oracin. Antes de acabar el Padrenuestro, se levant muy deprisa y sali perdido el color, temblando y muy turbado. Y dijo al padre: "Quiero ser amigo del seor N. (nombrando a su enemigo)". Y echndose a los pies del Venerable padre deca: "Padre, le suplico a su Reverencia, por amor de Dios, que no deje este caso de la mano, hasta que muy aprisa nos hagamos amigos. Yo, desde luego, le perdono todos los agravios e injurias que me ha hecho, as de obra como de palabra, y lo hago puramente por amor de Cristo, Dios y Redentor nuestro, que padeci muerte en cruz y en ella pidi perdn por los que le quitaban la vida". Esto deca descolorido y temblando. El padre Juan de vila le ech los brazos y le agradeci lo que haca. Se hicieron amigos los dos antiguos enemigos y lo fueron con amistad muy estable de all en adelante. En la vida de san Antonio Mara Claret existe un episodio trgico, pero consolador. Este santo fundador haba sido consagrado obispo en la catedral de Vich el da 6 de octubre de 1850. Regresando de esta ciudad, pas por el pueblo de Villafranca del Panads y le rogaron fuera a asistir a bien morir a cuatro reos condenados a muerte. Los cuatro condenados rechazaban la confesin. San Antonio Mara Claret fue al instante a la crcel, estuvo con los cuatro reos, les habl con aquel celo y amor que l posea y logr convertirlos. Los cuatro condenados fueron conducidos al patbulo. Ya en l, nuestro santo les pregunt, segn la frmula del ritual, si perdonaban a todos aquellos que les hubieran ofendido. Uno de los condenados se adelant al santo obispo y con voz clara, que fue oda por la multitud, le dijo: Yo perdono a todos, excepto a mi madre, ella es la causante de que yo haya venido aqu a acabar mi vida en trance tan horrible, por no haberme corregido cuando deba. La multitud que presenciaba la escena qued presa de honda emocin. El santo se puso de rodillas junto a los pies del condenado, se inclin y se los bes. Le suplicaba con toda dulzura y vehemencia perdonase a su pobre madre; que lo hiciera por amor a Jesucristo. Lloraba la gente, conmovida por la actitud humilde de san Antonio Mara Claret, y el desgraciado reo repeta insistentemente: A usted, padre, nada tengo que perdonar, en nada me ha ofendido; mi madre es la responsable de todo. La ejecucin no poda retrasarse por ms tiempo. El santo obispo oraba fervoroso por la conversin de aquel hombre. El verdugo esperaba a cumplir su oficio. Por fin, aquel criminal, un momento antes de la ejecucin, se reconcili con su madre y la perdon, pudiendo as encontrar la paz y la alegra del perdn antes de morir. Recuerdo a un joven de 16 aos que tena mucho odio a su madre por haberse suicidado. l haba encontrado su cuerpo. Y se haba sentido lleno de ira, de odio y de un profundo dolor y soledad. Cuando en un grupo de oracin pidi perdn por aquellas emociones negativas y pudo perdonar a su madre, fue liberado. Al final, pudo decir de verdad: Mam, te perdono. En cambio, qu distinto fue el caso que me sucedi en Arequipa. En mi parroquia de Chapi Chico, todos los viernes dbamos de comer a unos 40 alcohlicos, que eran cargadores de los mercados de la zona. Un da les estaba hablando de que deban perdonar a quienes les haban ofendido, cuando se puso de pie, muy enojado, uno de ellos, llamado Pepito. Empez a gritar, diciendo que l nunca perdonara a su madre, porque lo haba abandonado de pequeo y le haba hecho sufrir mucho y, por eso, haba destruido su vida. No pude hacerle razonar y sali muy molesto sin querer comer. Al poco tiempo, muri carbonizado en un incendio. Hay un hecho en la vida de san Po X que ha pasado a la historia como ejemplo de misericordia y perdn. Cuando era obispo de Mantua, un comerciante de esta ciudad escribi un libelo lleno de calumnias contra l. A quienes le aconsejaron que denunciase judicialmente al calumniador, el futuro Papa respondi: - Ese infeliz necesita ms la oracin que el castigo. Pero el perdn fue ms all. Pasado cierto tiempo, el comerciante se declar en bancarrota. Los acreedores procedieron contra l. Cuando hubo perdido todo, una mano desconocida vino en su ayuda. El obispo de Mantua hizo llamar a una anciana seora dedicada a obras de caridad. A travs de ella, le envi un sobre con dinero. De esta manera, responda al odio con amor y generosidad. Otro caso. Sor Mara Laura Mainetti, de 60 aos, era la Superiora de la Comunidad de las Hijas de la Cruz en Chiavenna (Italia). La noche del 6 al 7 de junio del 2000, tras ser llevada a un oscuro callejn por tres chicas menores de edad, dos de 17 aos y una de 16, fue salvajemente asesinada con 18 cuchilladas. Las tres jvenes confesaron a la polica que lo haban hecho para realizar un rito satnico. En un principio, quisieron ofrecer a Satans al sacerdote Monseor Balatti, pero les result ms fcil acudir a Sor Mara Laura, pues ella tena una predileccin especial por los jvenes. Y, muy en especial, por las jvenes madres. Una de las chicas le dijo que estaba embarazada, que haba sido rechazada por su familia y por su novio, y que no saba qu hacer ni adnde ir. Cmo poda ella dejar de ayudarla, si el propio nacimiento de Sor Laura haba costado la vida a su madre, muerta pocos das despus de dar a luz? Las jvenes la engaaron. Pero ella, antes de morir, segn confesin de una de las chicas, pudo encontrar fuerzas para decir: Seor, perdnalas. En sus escritos personales, encontraron algunos pensamientos que marcan el actuar de su vida: Jess, mi vida te pertenece. Toma lo poco que tengo. Todo es tuyo. Y Jess acept su ofrecimiento y en ella triunf el poder de Dios sobre la tragedia humana de su muerte. Ahora est feliz en el cielo y el ao 2005 comenz la causa de su beatificacin. Su vida de entrega total es un ejemplo de amor y de perdn para todos. Perdonar es amar SEGUNDA PARTE ORACIONES En esta segunda parte, queremos presentar algunas oraciones o ejercicios de oracin para poder perdonar o liberarnos del mal. Cada uno, de acuerdo a sus necesidades, puede escoger la que ms le guste o, sencillamente, inventar una propia, aprovechando el modelo presentado. ORACIN Perdn, perdn Dios mo, perdn por no saber perdonar, perdn por mis egosmos, perdn por no tener caridad. Perdn por todas mis culpas, perdn por mis falsos juicios, perdn por mis vanidades. Perdn, Seor. Ten piedad! Perdn por mis distracciones, perdn porque te ofend, perdn, perdn, Seor mo, perdn, yo confo en Ti. ORACIN DE PERDN (1) Seor, te pido perdn por las veces en que me resent contigo por la muerte de mis seres queridos o por las dificultades que atravesaba mi familia y crea que eran castigos enviados por Ti. Perdname, porque pensaba que T no me queras por haberme creado con menos cualidades que a los dems, por haber permitido tantas cosas desagradables que me sucedieron y por tantos sufrimientos que tuve que soportar sin culpa ma. Me perdono a m mismo por todos los fracasos, pecados y errores que he cometido y que me hacan creer que nadie podra quererme nunca ms. Me perdono por no haber acudido a Ti en busca de ayuda, por lastimar a mis padres, por haber ofendido a otras personas y haber sido cruel, egosta, soberbio e impuro en pensamientos, palabras, deseos y obras. Tambin me perdono por haberme metido en ocultismo y haber credo en supersticiones y haber asistido a sesiones de ouija o espiritismo y haber ido a magos o adivinos. Rechazo en este momento toda supersticin, adivinacin, espiritismo o satanismo de mi vida. Perdono a mi madre por las veces que me lastim y me castig injustamente, por haberse divorciado de mi padre y haberse alejado de nosotros. La perdono por haber preferido a mis hermanos y por las veces que me dijo que era feo, estpido, intil o cosas parecidas. Tambin la perdono por las veces que me dijo que yo no haba sido deseado y que pensaron en abortarme... Perdono a mi padre por su falta de apoyo y amor, por haber ofendido a mi madre, por haberle sido infiel, por haber sido agresivo, por divorciarse de ella y dejarnos abandonados. Le perdono por las veces que fue irresponsable en su trabajo y por sus actitudes y acciones impuras delante de nosotros. Por haberse emborrachado y por haberme castigado cruel e injustamente. Perdono a mis hermanas y hermanos, porque me rechazaron y se burlaron de m. Los perdono por haberme pegado y por todo lo que me ofendieron de cualquier manera. Perdono a mi esposo(a) por su falta de amor, de apoyo, de atencin y comunicacin. Por su infidelidad, por sus actitudes, palabras y obras que me ofendieron gravemente. Perdono a mi pareja, aunque no se lo merezca, por sus graves errores y pecados, que me ocasionaron vergenza pblica. Perdono a mis hijos por su falta de respeto, de obediencia y comprensin. Los perdono por todo lo que me hicieron sufrir, por sus errores y por su falta de amor y consideracin. Tambin perdono a mis familiares, a mis suegros, hijos polticos, cuados, etc., que han maltratado a mi familia o han hablado mal de ella. Por no haber sido leales y haberme engaado a propsito para obtener ms beneficios. Perdono a los familiares de mi esposo(a) por no haber sido comprensivos y no haberme aceptado de verdad como parte de su familia. Perdono a mis compaeros de trabajo por todas sus mentiras y burlas. Perdono a mis vecinos por hacer demasiado ruido y no dejarnos en paz, por sus animales que nos molestan continuamente y por todo lo que nos han ofendido. Perdono a los sacerdotes, que no me han sabido comprender o me han tratado sin consideracin o me han ofendido. Tambin les perdono por sus misas aburridas y no atenderme a m y a mi familia, cuando estbamos en necesidad o ante la muerte de un ser querido. Perdono a todos aquellos que me han marginado o despreciado por ser como soy. Perdono a los amigos, que me traicionaron y publicaron mis secretos. Tambin los perdono, porque, en el momento que ms los necesitaba, se olvidaron de m y no me ayudaron ni me visitaron. Perdono a quien abus de m y me estaf o me sac del trabajo... A quienes me insultaron o hirieron de palabra u obra. A todos les ofrezco mi perdn incondicional y los pongo en las manos del Seor para que l los perdone tambin y a m me sane de los dolores que me han ocasionado. Gracias, Seor, porque ahora me siento liberado de los males causados por mi falta de perdn. Ven a mi corazn y llname de luz, de amor, de paz y de alegra. Gracias por tu perdn y por tu amor. Me siento como una nueva criatura, ahora puedo mirar a las personas, que me rodean sin rencor y les puedo sonrer de verdad. Gracias, Seor, por haber cambiado mi corazn. Gracias por la alegra del perdn. ORACIN DE PERDN (2) Seor Jess, quiero que me perdones por tantas veces en que pens que T tenas la culpa de todo lo que me pasaba. No poda comprender que T no me quisieras como a los otros, que son ms bellos e inteligentes que yo. Te echaba la culpa de todos mis defectos fsicos y deca que T tenas la culpa de que yo hubiera nacido as. Tambin pensaba que T eras el culpable de mis enfermedades y de mis fracasos, y me deca: Por qu a m? Por qu? Acaso Dios no me quiere? Acaso me castiga? Perdname, Seor, por haberte guardado rencor en mi corazn. Perdname por todos los errores que comet y por los que cre que mereca tu castigo sin misericordia. Perdn, Seor. Perdn, porque me rebelaba contra ti y me llenaba de ira por dentro por ser muy gordo (o flaco), por ser muy alto (o muy pequeo), por no ser atltico como mis compaeros ni tan inteligente como algunos de ellos, a quienes tena envidia. Perdname, porque me daba lstima de m mismo y porque te echaba la culpa, como si todo fuera castigo divino. Te pido perdn por tantas mentiras y engaos, por robar algunas veces, por ser un problema para mis padres y profesores; por haber sido flojo en mis trabajos y estudios. Por insultar a otros y no respetarlos. Por todas las faltas de caridad y comprensin con los dems. Por rechazar a mis padres y no obedecerlos, por provocar peleas en mi casa y crear divisin entre mis hermanos. Por guardar rencor y envidia en mi corazn. Seor, perdname por haber visto malas pelculas o revistas, por mis pensamientos impuros, por mi conducta deshonesta, por las relaciones sexuales fuera del matrimonio, por los abortos. Seor, librame de mis complejos de culpabilidad y de todos los traumas que, por mi culpa, estoy padeciendo. Tambin te pido perdn por haber participado en espiritismo, brujera, adivinacin, juego de la ouija, sectas..., y por todo lo que haya permitido que el maligno influyera en m o en otros. Perdname, Seor. Yo perdono a mis hermanos, por haberme avergonzado, por gritarme injustamente, por no haberme amado como deban y haberme marginado. Perdono a mis amigos por las veces que me golpearon o me ridiculizaron o me rechazaron sin comprenderme. Yo los perdono, Seor. Tambin perdono a quienes me han hecho dao con relaciones sexuales o a quienes me han dado mal ejemplo de homosexualidad o de conducta deshonesta. Perdono a mis padres por las veces que no me mostraron su cario y prefirieron a mis hermanos. Los perdono por haberme mentido, por los castigos injustos y por las palabras hirientes y ofensivas que me dijeron. Por haberme dicho que no me haban deseado, por haberme dado mal ejemplo con su infidelidad y por toda la violencia que tuve que sufrir en casa. Perdono a todos los familiares que me ofendieron con su manera de ser y con su conducta inapropiada. Por sus malos consejos o por llevarme a lugares indebidos para mi edad. Los perdono por el mal ejemplo que me dieron con sus borracheras o uso de drogas, por fumar en exceso o comer exageradamente, o por divorciarse y abandonar a sus familias. Seor, aydame a perdonar a todos mis familiares y antepasados que, de alguna manera, hayan podido estar involucrados en espiritismo, ocultismo o satanismo, y me hayan podido transmitir algunos sentimientos negativos. Tambin perdono a los conductores de autobs que me ofendieron con sus palabras o acciones; a mis profesores por no comprenderme y ridiculizarme ante mis compaeros. Perdono a los sacerdotes que, en alguna oportunidad, me han dado mal ejemplo o me han tratado duramente; por no saber apoyarme en mis momentos difciles y por no alentarme en el buen camino; por su falta de entusiasmo al trasmitirme la fe y por no haberme tratado con el respeto que mereca. Tambin los perdono por los sermones aburridos y por las misas celebradas con poco fervor. Y les pido perdn por haber pensado mal de ellos sin motivo. Perdono a los policas que me trataron con violencia y los mdicos que por negligencia no pusieron mucho empeo en mi salud. Perdono a mis compaeros de trabajo por sus envidias, desprecios e incomprensiones. Igualmente, perdono a todos los que me insultaron o me hicieron sufrir. Tambin perdono a todos mis enemigos, a quienes no eran de mi raza y me despreciaron; a quienes eran de distinta religin y me ofendieron. Perdono a todos los que me hicieron dao a propsito para robarme; a todos los que me dijeron mentiras y me dieron malos consejos, y a todos los que hicieron dao a mis familiares. Perdono a quienes actuaron con violencia contra m o mi familia. Y a quienes me lastimaron, quizs sin querer, por sus palabras, gestos o actitudes de superioridad o de rechazo. A todos los perdono en el Nombre del Seor. Y t Seor, perdname todos mis pecados con los que yo he ofendido a los dems, incluso con los pensamientos y deseos. Lmpiame, Seor, de toda mi impureza. Limpia mi corazn, limpia mi alma y limpia mi vida, porque quiero amarte con todo mi corazn. Gracias, Seor, por tu perdn y por tu amor. Amn. EJERCICIO DEL PERDN (1) Imaginemos que Jess est delante de nosotros y nos dice: HIJO MO, QUIERO PEDIRTE QUE ME PERDONES POR TU HERMANO A QUIEN RECHAZAS Y NO PUEDES PERDONAR. SERS CAPAZ DE NEGARME TU PERDN? YO TE ESTOY PIDIENDO QUE ME PERDONES EN SU NOMBRE. LO ESTOY REPRESENTANDO. NO ME NIEGUES TU PERDN, YO TE HE PERDONADO A TI CIENTOS DE VECES. NO ME DIGAS QUE NO PUEDES. YO TE VOY A AYUDAR Y TE VOY A DAR MI PERDN PARA PERDONARLO Y MI AMOR PARA AMARLO. AHORA SLO FALTA QUE T QUIERAS Y TODO ESTAR BIEN. PERDONAR ES UNA DECISIN DE TU VOLUNTAD. DECIDE PERDONARLO Y YO ME SENTIR FELIZ. GRACIAS, POR PERDONAR. Ahora nosotros, pensando en lo que Jess nos ha dicho, le decimos: SEOR, DAME FUERZA, PORQUE ES DEMASIADO DIFCIL PARA M PERDONAR A ESTA PERSONA. QUIZS CON EL TIEMPO... PERO S QUE T QUIERES QUE LO PERDONE AHORA MISMO. POR ESO, DAME TU PERDN PARA PERDONARLO Y TU AMOR PARA AMARLO. YO DECIDO PERDONARLO Y NUNCA MS GUARDARLE RENCOR EN MI CORAZN. GRACIAS, SEOR, POR AYUDARME A PERDONAR. Ahora imaginemos a esa persona que est delante de nosotros y le decimos: HERMANO, YO TE PERDONO. A PARTIR DE ESTE MOMENTO, NO TE GUARDO MS RENCOR. TE PERDONO Y TE AMO CON EL PERDN Y EL AMOR DE JESS. NO TENGAS MIEDO, NO TE VOY A HACER NINGN DAO. CONFA EN M. TE PERDONO DE TODO CORAZN. Y Jess me sonre y me da un abrazo de paz y me dice: HIJO MO, GRACIAS POR PERDONAR. GRACIAS, POR HACERME TAN FELIZ. PUEDES CONTAR SIEMPRE CON MI AYUDA. NUNCA TE DEJAR SOLO. SIEMPRE ESTAR A TU LADO PARA AYUDARTE EN TODOS LOS PROBLEMAS DE LA VIDA. SELLEMOS NUESTRA AMISTAD CON UN ABRAZO. TE ESPERO EN LA COMUNIN PARA SELLAR ESTE PACTO COMO AMIGOS PARA SIEMPRE. TE QUIERO MUCHO, HIJO MO. GRACIAS, POR TU PERDN Y POR TU AMOR. EJERCICIO DE PERDN (2) Imaginemos que estamos solos en una habitacin y llaman a la puerta. Vamos a abrir y vemos que es Jess que quiere hablar con nosotros. Le invitamos a entrar, le damos una silla para sentarse. Y l nos dice que se sentira muy feliz de que perdonemos a la persona que ms odio tenemos (pensemos un momento en esa persona concreta). Despus, Jess nos recuerda con amor algunas frases del Evangelio: Lo que hiciereis a uno de estos mis hermanos ms pequeos, a M me lo hacis (Mt 25, 40). Si vas a presentar tu ofrenda ante el altar y all te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja all tu ofrenda ante el altar, vete primero a reconciliarte con tu hermano y luego vuelve a presentar tu ofrenda (Mt 5, 23-24). Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen... Pues si amis a los que os aman, qu recompensa tendris? No hacen eso tambin los publicanos? Y si saludis solamente a vuestros hermanos, qu hacis de ms? (Mt 5, 43-47). Si vosotros perdonis a otros sus faltas, tambin os perdonar vuestro Padre celestial, pero si no perdonis, tampoco vuestro Padre perdonar vuestras faltas (Mt 6, 14). Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen, bendecid a los que os maldicen y orad por los que os calumnian... Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso. No juzguis y no seris juzgados, no condenis y no seris condenados; perdonad y seris perdonados... La medida que usis con otros, la usarn con vosotros (Lc 6, 27-38). Si alguien dice: Amo a Dios, pero no ama a su hermano, es un mentiroso, porque quien no ama a su hermano a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve (1 Jn 4, 20). El que ama a su hermano est en la luz, pero el que aborrece a su hermano est en tinieblas y en tinieblas anda sin saber a dnde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos (1 Jn 2, 10-11). Amaos los unos a los otros como yo os he amado. En esto conocern todos que sois mis discpulos, en que os amis los unos a los otros (Jn 13, 34-35). No tengas miedo, solamente confa en M (Mc 5, 36). Despus de or a Jess, tocan a la puerta; vamos a abrir y vemos que es nuestro peor enemigo. Le hacemos entrar. l nos pide perdn en nombre de Dios. Qu haremos? Le negaremos el perdn? Dmosle un abrazo de perdn y reconciliacin y digmosle de corazn: Yo te perdono en el Nombre de Jess. l te juzgar, yo no quiero juzgarte. Yo te perdono. Que Dios te bendiga. Y Jess, que est presente, nos abraza a los dos y los tres sellamos nuestra amistad con el amor y la paz que Jess pone en nuestros corazones57. ORACIN DE LIBERACIN Y SANACIN INTERIOR Esta oracin la puede hacer cada uno por s mismo, estando en la presencia de Jess, y recordando los momentos ms dolorosos de su vida. Al recordarlos, debemos pedirle a Jess, que vaya sanando esas heridas, que todava estn abiertas, y que las cicatrice para que podamos recordar esos hechos con tranquilidad y paz, sin temor y sin rencor. Para ayudarnos, podemos decir la siguiente oracin, recordando los casos concretos de nuestra propia vida. Seor, T estabas conmigo en el primer momento de mi existencia, cuando me diste la vida en el vientre de mi madre. Sana, seor, cualquier sentimiento negativo que pudo haberme transmitido, porque no me quera tener o porque tena miedo al embarazo o por cualquier angustia o preocupacin que tuviera. Sname, Seor, de esos sentimientos negativos que mi madre me pudo transmitir durante los meses de embarazo. Quizs se senta sola o agobiada por los problemas econmicos, por los malos tratos de mi padre o por haber sido engaada o abandonada en esos difciles momentos, teniendo que asumir sola la responsabilidad del embarazo. Seor, hazme sentir tu amor y sana con tu amor divino cualquier influencia negativa o rencor, que pudiera haberme transmitido mi madre. Sana tambin, Jess, el trauma que pude recibir en el momento de mi nacimiento. Si mi madre tuvo que sufrir mucho, porque tuvo un mal parto o por la operacin que tuvo que soportar o por la debilidad en que se encontraba...., hazme entender, que T estabas a mi lado y me cuidabas con infinito amor. Te ofrezco, Seor, mis defectos fsicos, mis enfermedades hereditarias, los traumas y todo lo que no me gusta de m mismo. Te entrego mis sentimientos de inferioridad por ser de tal raza o color o por mi estatura o por mi situacin econmica. Aydame a aceptarme como soy, tal y cual T me has querido desde toda la eternidad. Dame el valor necesario para decir S a esta vida maravillosa que T me has regalado. Gracias por ser como soy y gracias, porque T me amas y me quieres as. Librame, Seor, del deseo de morirme que, a veces, he tenido. Por las veces que he intentado suicidarme. Perdname, Seor. Gracias por mi vida. Te la entrego y te la ofrezco para servirte y amarte hasta el fin de mi existencia. Me siento orgulloso de Ti, y acepto vivir para Ti y para hacer felices a mis hermanos. Seor, recuerdas aquella vez en que me mordi un perro o cuando me asust aquel animal o cuando me asust en la oscuridad? Librame del miedo y de todo lo que no es tuyo. Librame de los traumas que he recibido por haber abusado de m y por todos los actos impuros que realic de nio. Cbreme con tu amor divino y librame de todo lo malo y de toda influencia negativa de mis antepasados. Perdname por haber jugado a la ouija o por haber consultado a adivinos o haber credo en los horscopos o en otras cosas que me apartaban de Ti. Seor, t estabas a mi lado, cuando empezaba a caminar y t cuidabas todos mis pasos. Y, cuando empezaba a hablar y tu me enseabas tus palabras y me demostrabas tu amor a travs del amor de mi familia. Pero, a veces, senta profundamente la ausencia de mi padre o de mi madre, cuando estaba enferma o de viaje. T sabes cmo sufra por no tener hermanos o una familia como los dems nios. Te acuerdas, cuando me senta celoso o cuando me maltrataban en mi casa o en el colegio? Recuerdas, Seor, aquella vez en que me pegaron mis amigos? Librame de todo el rencor que todava guardo en mi corazn hacia aquellos que me hicieron dao a m o a mis familiares. Dame tu gracia para poder perdonarlos de corazn. T siempre estabas conmigo y yo no lo saba y ni siquiera te peda ayuda ni rezaba ni me acordaba de Ti. Y sufra, porque me senta solo y sufra, cuando vea a mi padre o a aquellos familiares borrachos, o cuando se divorciaron mis padres y me quera morir. Te pido por mis padres para que siempre los tengas en tu Corazn divino y les des tu paz. Aparta de m todas las tinieblas y todos los resentimientos, los traumas, las envidias, los celos, las frustraciones. Scalos y llname de tu luz y de tu amor. Inndame con tu luz divina para que pueda tener tu alegra y pueda perdonar a los que me han hecho dao. Gracias, Jess. Recuerdo, cuando iba al colegio y mis amigos me ridiculizaban, o, cuando aquel profesor me castig sin razn, o, cuando aquel compaero me hizo aquel dao. Te ofrezco, Seor, aquellos sufrimientos para que no me sigan haciendo sufrir; cicatriza esas heridas que tengo abiertas todava y haz que recuerde todo mi pasado con paz y tranquilidad. Jess, necesito que me des seguridad; porque, a veces, me siento inseguro e inestable; tengo un carcter difcil, no puedo controlarme, soy violento y colrico. Cuando estoy enfermo, me rebelo contra Ti y, cuando estoy sano, me olvido de Ti. Ensame a amarte, ensame a ser bueno, porque quiero ser tu amigo. Pero librame de la tristeza, de la soledad y de la envidia. Sana mi corazn herido y dame tu amor para amar a todos sin excepcin y sin condiciones. Yo te amo, Seor, hazme sentir tu amor. Tambin te pido, Jess que me perdones todos mis pecados. Por los pecados solitarios, por las veces que desobedec a mis padres y les falt al respeto, por las veces que ofend a otros con mis agresiones verbales o fsicas. Por todo lo que he hecho sufrir injustamente a los dems. Y yo perdono sinceramente a los que me dieron malos ejemplos y me llevaron a malos lugares para hacerme pecar. Perdname por las veces que maldije a alguien, desendole la muerte, por mis palabras groseras, por todos los pensamientos y deseos impuros, que mancharon mi alma. Por todo lo que te ofend con mis borracheras, drogas, impureza... Perdname, porque, cuando tuve aquel accidente, cre que T me habas castigado y me rebel contra Ti. Y tambin perdname por aquella oportunidad en que invoqu al diablo, a ver si me responda; porque crea que T, Seor, ya no me queras ni contestabas a mis oraciones. Perdname, Seor. Librame, del trauma que me caus la muerte de aquel ser querido. T sabes cunto sufr y hasta ahora no lo puedo olvidar. Cada vez que lo recuerdo me siento mal. Sana esos recuerdos dolorosos y dame paz y amor en mi corazn. Librame de la desesperacin; pues, en algunos momentos de mi vida, me desesperaba, cuando no me salan las cosas bien, cuando no tena trabajo o cuando no me comprendan y hablaban mal de m. Seor, toma en tus manos todos mis traumas y enfermedades, todos mis pecados y toda mi vida. Lmpiame, sname, perdname, librame, transfrmame. Hazme una persona nueva. Quiero vivir siempre contigo, quiero ser tu amigo y hacerte siempre feliz, cumpliendo tu santa voluntad. Jess, tmame tal como soy en este instante con todos mis defectos y pecados, y escndeme en tu Corazn. Cbreme con tu sangre y protgeme de todo poder del Maligno y llname de amor y de paz. T eres mi mdico de cuerpo y alma. T eres todo para m. Te ofrezco mi pasado, mi presente y mi futuro. Madre ma, Virgen Mara, cbreme con tu manto de pureza y amor, y dame pensamientos, sentimientos y deseos puros para ser limpio y puro como T quieres que sea. ngel de mi guarda, dulce compaa, no me desampares ni de noche ni de da. No me dejes solo, que me perdera. * * * * * Ahora imagina la alegra de Jess, que te sonre y te dice: Hijo mo, hace mucho tiempo estaba esperando este momento para sanarte interiormente de tantas cosas que eran como un fardo pesado para ti y te hacan sufrir. Quiero que sepas que siempre estoy a tu lado y escucho tus oraciones. Ven a visitarme a la Eucarista, donde siempre te espero. Ven a dejarme todos tus problemas y te dar mi Paz. No tengas miedo, solamente confa en M (Mc 5, 36). Gracias, Seor, por tu amor, por tu alegra y por tu paz. Ahora me siento ligero y quiero compartir tu amor con mis hermanos. REFLEXIONES Vive siempre con la conciencia tranquila. No odies, no mientas, no hagas nunca dao. Si no puedes hacer el bien, por lo menos no hagas dao. Irradia el bien de tu amor y de tu sonrisa a todos los que se acerquen a ti. Siembra alegra y paz a tu alrededor. No coloques piedras en el camino de tus semejantes. Sigue tu camino con alegra, porque es el tuyo; pero ayuda a levantarse a los que veas cados o a quienes estn tristes, porque no saben a dnde ir. En el mundo hay demasiados que no saben por qu viven y por qu mueren. Hay muchos que no tienen un ideal por el qu vivir y estn como despistados. No saben el camino, van sin rumbo. Solamente, piensan en disfrutar y gozar de la vida, aunque sea a costa de los dems. Su vida est triste y vaca, son como barcos que han perdido las hlices y se dejan llevar al comps de las olas, sin rumbo fijo. Por eso, t no debes ser veleta movida por el viento de las pasiones. Ten metas claras, ten una razn por qu vivir y procura hacer siempre felices a los que te rodean. Nunca te vengues ni guardes rencor a nadie, no pagues nunca mal por mal. S generoso en el perdn y no humilles ni desprecies a los que son menos que t. Nunca rebajes a los que ganes en la carrera de la vida. Ayuda siempre y s amigable con todos. S honorable y honra tu palabra. S sincero y responsable. Nunca mientas. S una persona de confianza. Reparte sonrisas con generosidad. Haz que tu vida sea un maravilloso regalo de Dios para los dems. Todos te necesitan para ser un poco ms felices. No lo olvides. Y ahora decide amar en lugar de odiar. Dite a ti mismo, en este preciso momento: "Quiero sacar todo el odio de mi venas, porque la vida es tan corta que no tengo tiempo para odiar, slo tengo tiempo para amar. Y quiero hacer de mi vida una ofrenda de amor para Dios y para los dems". Te deseo lo mejor: un corazn lleno de amor, donde no haya lugar para el rencor. Que seas luz, que ilumine el camino de tus hermanos. Que brille el amor de tu sonrisa en todas partes. Y que todos sigan tus huellas para que entre todos podamos construir un mundo feliz, sin odio ni rencor. Seor, dame la alegra del perdn y llena mi corazn de tu amor. CONCLUSIN Despus de haber visto los diferentes aspectos del perdn, podemos concluir que vale la pena perdonar, pues el odio es mucho ms costoso, en trminos de enfermedades y sufrimientos. Adems, el odio nos va destruyendo por dentro y nos va matando lentamente en vida. Liberarnos del odio no slo es una cosa buena, sino una necesidad imperiosa de nuestro espritu; pues, de otro modo, nunca podremos ser felices. Dios nos ha creado por amor y para amar. El sentido de nuestra vida est en amar. Por consiguiente, el odio es, exactamente, lo contrario al amor. Odiar es anclarnos en el pasado y no querer avanzar ni crecer por el camino que Dios nos ha trazado: el camino del amor. Ya lo hemos dicho y lo repetiremos hasta el cansancio: Amar es sanar, odiar es enfermar. Amar es perdonar y perdonar es amar. Sin perdn no puede haber amor y Dios no puede escuchar nuestras oraciones. El que dice: Amo a Dios; pero aborrece a su hermano, es un mentiroso (1 Jn 4, 20). El que no ama, permanece en la muerte. Quien aborrece a su hermano es un homicida y ya sabis que ningn homicida tiene en s la vida eterna (1 Jn 3, 14-15). El que aborrece a su hermano est en tinieblas y en tinieblas est sin saber a dnde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos (1 Jn 2, 11). Hace falta ms claridad sobre lo que Dios nos dice sobre este punto? Por tanto, sepamos perdonar, aunque denunciemos al agresor ante las legtimas autoridades, y dejemos el juicio definitivo a Dios, que a todos nos juzgar sin parcialidad. Te deseo lo mejor: una vida llena de amor, de paz y de alegra en el Seor. Que disfrutes de la alegra del perdn y seas humilde tambin para pedir perdn, cuando t hayas ofendido a tus hermanos. Que Dios te bendiga. Saludos de mi ngel Tu hermano y amigo para siempre desde Per P. ngel Pea Benito Agustino recoleto LIMA-PER Si quieres ser feliz un instante, vngate. Si quieres ser feliz siempre, perdona. (Lacordaire) PADRE SANTO, TE PIDO PODER RECORRER EL CAMINO HACIA TU CASA, HACIENDO TU VOLUNTAD, CON PLENA CONFIANZA EN TU AMOR MISERICORDIOSO, Y PROVIDENCIA DIVINA. AMEN BIBLIOGRAFA Armas Abelardo de, Luces en la noche, Madrid, 1982. Betancourt Daro, Vengo a sanar, Ed. Kerigma, Mxico. Dalai Lama con Victor Chan, La saggezza del perdono, Ed. Rizzoli, Milano, 2005. DeGrandis Robert, Amar es perdonar, Ed. AMS, Bogot, 2004. DeGrandis Robert, El poder de la oracin de sanacin, Ed. AMS, Bogot, 2005. DeGrandis Robert, Manual del laico para el ministerio de sanacin, Ed. AMS, Bogot, 2005. DeGrandis Robert, Perdn y sanacin interior, Ed. AMS, Bogot, 2005. DeGrandis Robert, Perdonar es amar, Ed. AMS, Bogot, 2005. DeGrandis Robert, Perdonar es divino, Ed. AMS, Bogot, 2005. DeGrandis Robert, Sanacin de la autoimagen, Ed. AMS, Bogot, 2004. Gamarra Georgina, El amor que perdona y sana, Imprenta Sergrafin, Lima. Gasparino Andrea, Il Sacramento del perdono, Ed. Elledici, 2004. Hackenmueller Jerome, perdn, liberacin, sanacin, Ed. Minuto de Dios, Bogot, 2005. Iragui Marcelino, Caminando con Jess, Ed. El Carmen, Vitoria, 1993. Iragui Marcelino, Encuentro con Jess, Ed. El Carmen, Vitoria, 1987. Iragui Marcelino, Jess sana hoy, Ed. El Carmen, Vitoria, 1987. La Barrera Ronald, El poder de la oracin, Ed. Huellas, Trujillo (Per), 2003. Linn Matthew y Dennis, Come guarire le ferite della vita, Ed. San Pablo, Turn, 1998. Linn Matthew y Dennis, Sanando la herida ms profunda, Ed. Minuto de Dios, Bogot. McKenna Briege, Una historia de amor, Ed. Minuto de Dios, Bogot. Nguyen Van Thuan, El gozo de la esperanza, Ed. Ciudad Nueva, Madrid, 2004. Ritchie George, Ordered to return, Ed. Hampton Roads publishing Co., 1998. Rommer Barbara, Blessing in disguise, Ed. Llewellyn Publications, 2000. Roybon P., My first white friend, New York, 1996. Wiesenthal Simon, The sunflower, on the possibilities and limities of forgiveness, New York, 1998.  H. Rohrer, La correccin fraterna, en <>, 58, 16.  San Gregorio Magno, Morales, I, 10, c. 3.  Tomado del discurso que dio en el Encuentro mundial de sacerdotes, en Ftima, en 1996.  Artculo tomado de la revista New Covenant de USA, noviembre de 1985.  www.interrogantes.net.  Dalai Lama con Victor Chan, La saggezza del perdono, Ed. Rizzoli, Milano, 2005, p. 26.  ib. p. 45.  ib. p. 46.  ib. p. 101.  Puede verse una entrevista con Robert Enright en www.zenit.org del 19 y 20 de setiembre del 2005.  Iragui Marcelino, Encuentro con Jess, o.c., p. 43.  ib. p. 57.  Actas del Congreso Internacional sobre el perdn y la reconciliacin, tenido en Ass los das 14-16 de julio de 1982, pp. 53-54.  ib. p. 53.  ib. p. 54.  Beaufays Ignacio, Historia de san Pascual Bailn, Ed. Gratis date, Pamplona, 2001, p. 28.  Tomado de Palabras sacerdotales de Francisco Jos Prez, Ed. dicesis de Getafe (Madrid), 2005, p. 41.  Noticia de www.zenit.org del 4 de noviembre del 2005.     PAGE  PAGE - 27 - EF) ózh`TE6`hZ{h-:!B* CJaJphh-:!56B* CJaJphh-:!B* CJaJphh-:!B* ph#h+ydh-:!56B* CJaJphh-:!56B* CJ(aJ(ph#hKOQh-:!56B* CJ(aJ(phh-:!'h(h-:!0J5B* CJ \aJ phh(h-:!0J5CJ \aJ !h(h-:!0J5>*CJ \aJ "h-:!CJOJQJ^JaJmH Rh-:!B* CJphh6Ch-:!B* CJphh-:!6B* phh,9Ih-:!B* CJphh-:!B* ph822 333333333333334444454565H8I8888888::::;뭩ujh/#5\mH *CJ \aJ 1jh&h/#CJOJQJU^JaJmH Nu  5!##V#$$Z%c%e%i%u%+-....091111f2w2233K5뽰뽰hY,h/#@OJQJ^JhY,h/#5@\hY,h/#@B*ph hY,h/#hY,h/#@CJaJhY,h/#@EH h/#@h/#6@]hY,h/#@hY,h/#6@]312  !! ####g%h%i%u%$a$gd/#$a$gd/# $7$8$H$a$gd/#u%v%w%@'A'y)z)++,,-----.....B0C033$a$gd/#`gd/# $`a$gd/# $`a$gd/#$a$gd/#333444455-5?5I5J5K5v555G6U6V6 $7$8$H$a$gd/# $ha$gd/#$a$gd/# $7$8$H$a$gd/#$J 7$8$H$^J a$gd/#$7$8$H$^a$gd/#$7$8$H$`a$gd/#K555G6H6U6j6{6666667*7<7f7777 8)8R8d888889*9D9V9o9u9999:2:G:w::::: ;.;2;a;;;;; <<߳ߢ߳߳߳߳߳߳߳߳ߢ߳߳߳߳߳ߢ߳߳߳'hqph/#6@B*]mHphsH!hqph/#@B*mHphsHhY,h/#6@B*]phhY,h/#5@B*\phhY,h/#5@\hY,h/#@B*ph%hY,h/#@B*OJQJ^Jph6V6W6667T777@8{888D999 :e:::J;;;*<u<<<$a$gd/#$7$8$H$^`a$gd/# $7$8$H$a$gd/#<*<:<K<Q<u<<<<<<=B=R=S=T=U=V=_=a=w=======ݸ݈}sojoeo^sSGSh-:!h9:mHsHh-:!h9mHsH hBh9 h96 h9:h9jh90JUh/#h/#mH sH hqph/#mH sH 'h/#h/#6@B*]mHphsH!h/#h/#@B*mHphsH!hqph/#@B*mH phsH 'hY,h/#6@B*]mH phsH !hY,h/#@B*mH phsH !h/#h/#@B*mH phsH <R=S=T===>_>x>>>>>]???#@0@=@@A:A$a$gd/#gd/# ^`gd/#gd-:!gd-:!gd/#$7$8$H$^`a$gd/#=====>>>^>_>`>a>w>x>y>z>>>>>>>>>>>>>>>>>>]?^?_?q???޵޵޵ǀǀsjh96@]hYh9@B*ph hh9!hh9@B*mHphsHhh96@]mHsHhh9@mHsHhh9mHsH h#]h9 h9@h#]h9@B*phh9jh90JUh-:!h9mHsHh-:!h96mHsH&????????"@#@$@%@/@0@1@2@<@=@>@?@Q@q@@@@@@@AAA9A:A;AA?AAABADAEAGAHANAOAPARASAYAZA`AaAbAdAeA׭뛕hs0JmHnHu h90Jjh90JUjhkUhkh h96@B*]phh h9@B*phh96@] h h9 hh9 h9@h9jh90JU hYh96:A;A=A>A@AAACADAFAGAPAQARAbAcAdAeAfAgd-:! &`#$gdIeAfAh/#h/#mH sH 8 0091h:p/#. A!n"n#n$n% 9Dd -:0  # AbYͰV>D`nYͰV>PNG  IHDR<ZFsRGB pHYsqIDATx^qh[GN! &`RP!2̀ w ~apyB….8\З-8lu!U!&`AVj , t x?߽%Gi4:dj{Z{Ǯܱk;IϮɝP|b75qN_ϣ%h4R[ uj /s7'W<Wsj\́90ilZLƷ븁 'c  r0aA%[vՉHz`kڙ@em "w13Zwgrr>GF3c\O)kJLאoi)Gf1 ozRv26ʿoz~3:sItǮo~OKϴN[姝?Ӗw?DzvZ=_] |^ӌSX*y߂'ڝG탗G5: pů9M"W?egW(E=lGfRtvڍ?T vѳתY)Bqۚ 4JJփN"8-E"A'i]iQ >qZ깘i1!sz73)G[$ Ǧ~!gZobCJz/3˹?H0X`y5i\xA3^/mc14l_s2<\~y2o5s:(Me/3.#Ư߲L5w=Ӯ7oӖv}˚k:ydOoEt޾q{cMoA,Eәi%X*H^J^eyzڻ3I8aIXIkNAY65`Hi9`ɷ~]8=ѹtv0- !$?极t-b !8=B"9 F~: ]k9iI%nDiިŻ7Cygԅrl8m=Ԗ3Km "BD`_'8JIf,Λğ60WǍkfnޯIf.IN7|(iB]͓L1}C|NC?SmJ>\V'3aLY3aUtW?<ȇIyYpq>0<0>,$weLt/ Œ]d3B,K&8Y3un6ν*zh4jjz9OSop}͛]hw3b\ Ǭ㏦p64{Q,Mᓯ{K߳v=陼J)ƻ|Aiɴ'꙰^MZ.XI,%Z[Oˇ)2O;.ӖE#9=Z5#J1zq_ZNZi6˫˥Ţm7esNnЍy!tL6KٖGs78دmUA%12ä,oFNa=&+.&=efM|jatt2"Plib*S ]sf/.]3.zY f= T[4=yB[FQ6p`,a;lz[ 0vYi/d<FXQ`8GHnqx}u~sV,%gO=^CXfyl.C2ArU7/cJY˒Adt!o7z}|Ax%пG<'V3V1L/It8{0x}{y;>v(2sYc0iSE9~6}uq}¼}z>L;iiɴ_u_V=o987sf(/^{zsr|<|jvM깜y^ʺ}I1y-Vُ )%$Q 1X#f"w$c07gw  iRQ2 GFCV6: fnx͛xh>5?Z Gi{ ޵C>̝0zp ?K%Zf/ \+k8?wc\/gp&&;Ђ9gEAru:Mob%IX9s7̦f=_Ǎ˥eڵwhwkȅA؋^yu=Ðq`NŻ\_A lU.lrK+p@o1Zc?^΂C Ej'u]rj6U(899Ǜ&=Ov\y3𾼕 ~y=ե{YI~cZ4;I|_nD[֥Iv^[5=ZGcu>?4v d4˟R?3c`>:ƃ4NNǟdfHr։27 ]B}F;[f"JޘRϗ?/h7qRӀ:?:eӖfV|Vu>Vv!vўkzɭOn2$8?3)o6DRiˆJ]oMWöC;%| la޴fcon0wE:W, jw嬗wU `ak+'A97_ʷs,6Bk;O>,`Ejn=], n[z5bk&6sШ1snnj[zgw?>w|) oՔ= j\i385m X,NQv ># kN8\Sr_md<\2|k+Fcs![60il<N"Mq:4|#7O|ք2C̓L[C={m:1pt-HKE?459 ~_q3G6fH(bqibfoson(̧UNN Etf#1jsuF*us%6V~&5q$+/sZ9GZckEvz'G'h*_ˤW_ʼnz{砀_5uh>x._Iqt?K%wؠlGkr܍ϞU'h:DpٹT/V;u:p;JA&q@%Blx* A$ IN{Iw7.ӗhװ*.gV8@rO6Ҿx £FSw/5z-~b`ޝ9Jp[Nػ|׿>sMҝ_}yt|x/z(<` _^>Iܿ~ٔmlJM_Eq/}>Y/g\ObHweggI13`ܭG?:`5WߚGW>np od7dt,+ 6۹;ͣ轋3 (gt_?ǽxu23ʷ6lF* ^].R4mODB'htҒ71~k:pu!dlpZz-ٗwiCC]xϔҚؽv0gۨ2݀Pm7 9xmDOxREQxbp1l>lozPk^ɓ'a4r7A{ww=S>yTf09+dJ}լkOjP+1riZ=5 " Τ9h4jb0~ײ'GnHDZ9Z)x?l5r1lV*[On&ighKzT ᧙i@iξ2-Owwvʔd%3tѓ6CjTbi[٩j7I7+\j2ͣAIFsn PF H-V~-FߡsTd@NuYd<-׋!eaqOo#:"'=6']Π% _%w2 Ig2عWXI ݮ002N=5do!?E{`.X;x(BXGbfˋT@nmꬣxÇݶ]@":% Cp@ _Tͬ@@B¹x YHwB6Rk+d,8J{DoU!-!UnY✁F1RPN0`)ѣn$fZuM(7_lmlloVwb_*>Z.B [F||>PA0)LSq~0\7kvfT]0=/ rjtL<L/vpfK Pb(1T-GyfWxdb5mmа'΄wOxr5W?)W5}:zu@*!vP+*~7AhgwahwsO+R0/S&?T8^Sm>OWQ6 hyH8Z 5!29b4VX!5,2G h" diMךlBF&pNY3ìCRdi9;ە'['v˻[e葾 vַJPʫ"n  -5&5jMqTqO}Fc.)}PFQ4'VydXzs(|K\L*E%d" ]ݘA~je"[xܜw-yqǖy$Q%ŗ2ѭ XW*?z'VػhQ1_K94XA !/7:'b,= ƙkSw˲q7F,L vn 5093Ov3Q1Pb1h S`)G JIF/|`D v1 km|gڼy}oYr>~VNDGjZA%}QB<#Pq(dY2!>kOK Q?Eϳ‡[027GЌCfŗxCL$0d |bhĉ䨱x#aF~M֤8RH-8l$Wm-E}lFa16`0rP%RxXq%AYE'/S?Bݦ[)א BK#'*#ӰVss}"O;SǬrsF'v$b`Z@4BN+ۮfPwa3\Z-Ll4aц)̜OjK%B~çJ\.GS t( n  `~PSF @I]MlK $t2Ku9LﴫA@.l6Q @%xu VQӝIX'&Ds.Rrss>}! 5+MO&'wRY뺄V eQ3С9o aqEt?_<ʼA[_et8Sܩwq3|uk8;-=ӖFFikOqF4똲>nw«t"t릉E'e=qqgubiyeG2ߋ /.,J R,,.P(-́bﲲ#K';k6Ymw,_\_f.,b=!8}4F1øxa)ÕdS;:U\.V- /1R XYҪEχ+a9jct=ܳmNemiݍ__̴6d1br ": lf#uBz]ԕɅIc* 5\ڹbq~9L|P\U:O ^:-wq=-L;-/HgL $ڬA̼NV U4WpFI/`xr˹lPt1}FX\)W2M[ BwC <\I.F‚RbԧplǹYƥL X#-J,sYc 8asp1{-lPb`v-7_9"aSrXӒYw34`]I#ǧpcA=n+[b"Kb bVW D}z$zCJ@[BNgL8[.dqn}뭖h5uþSb_OX&qώ_N>NK^M=.#_~;-u=XLKfηjN6W/t^Lq{x~_.c~h|0Z{0oҵ̵bfu"=S9N*"m%E@mNcns\hgqt~F\g~GiݸƓ`D/PG߾lpsw"aL$M&+0ps}6SZ޽{waY.J0doJ%o>}v%G_.HEAN$\xS{拣e$_<{u5ON -|R靻ηFeϞVQLތ+N$,'O[dr0_{{/:HBa{ݻrY[^/ABe)̹Qw{_7{9I*8g0 d4oʕ>w ^Flƻ8yǻާ-}@_ 4SH%́X$3pgK7go_ϒ[Bi/w8݂HT~_u ;O>U UpjN|xFɈw}qTo^"Ij~{|t78|_zA*f>]*}z/3{3hT~`Љ* *܆E7s,dRt~uw||2ne--o`s*FfZ,cQt4"w 'ǭ<ݺu_Fu'JŅGnF#{ʦ(c޽{g;stH%}l?GZ1rnaП9xuxW1uTXwO>QT>g^TG_/흚C=6%|"]:iD>OsZ]V)?iL}äy55SbRlx|/,=յ>).>T<}Ѧ5s\&[ԠfXj,h1͓cuG~ tu/OzRib8dw BMn%c73i5ߢ_3saЅN9/R}i|rj2|\E It]9j@=f>Sύg8n<L!JHv&5|t2%pb@_1C$w6u\ϭ2ɨ=\幼ΎbBCƓ@C5,\Un=T 6O775PFNQX݀_)ІIH@qe6E>80LBdߌ6b*b`CAa VupcjqƊvL=5fx(9fE6.+k6)+'w(:i,eÄ'-J\D%A"C YNʾU:aUIE/ pGrcgّyS F?<HKxu1\kpęwh^+i.~߇+؛Lqbnkkz8>"o鼸äyjowy^3Ÿbi(HDQNf.ABKl#К*`"U5/..Zae>6"rnY&`bB9B+P8O3# WF0H&*+@s Y+$C~vcdZqc!ZcX2EDEx1[C D%T*a{;)mA#u 1,5jEzEZ}wyuGd1ۄ06~xFPcPخ:f$Ѯ: | z R4~CaHӌ| Ñ5CgS7D`x &Mvp>˔iҫaGHgjF޴ l*wa͘:7oZ Y֙zlyg9=5")cT6u~eF|e5#9m?m=Z_?TJ+ -. B3 m泅-e# Hȳl7ex advn:}xxo+I ۖG I8eZ6F" j U>R$=v,94>(mmhZ21QipX:p f@h;l"tI)hWƭpbh (=e1JyŪJC^ŜEGӓw6GN2.<9V]N-JVGdždH7t0[" (Q ,4'u$0S:%@m5QI2N1*mQ`UC&s%QYb5Wk!izgE_qZj㲈3ʌ,pYw9eu5 IC^L:cO f̱=:W,tCqcE?;jpz3FTvgHl_.b ٿ{ނgR)1ٴXakZ}ih>-?eciwppSnPyȇ`xM^R~2|?d()Cc,N'D⋀]r2:{I|]ME%)3 z)xmU$b?Nj|ɢ=%cˣtV$g 76W+5T;S{Љ Re[!Ez\O~8dLtNg'gx>O*?ϗŷˢsZv/ii%Bgt ]cZ, ]gt-f;ܨWHr^APH0 WTw˹W|Kw+lXktHF?9t2mv[ Gdd Q#뉵Ș"5[ُ1 L/ŅG }Z/`?hȵgXq=`+ {k1֧5`Q(tVQfFy04Xf®tƾsngMF">c aög i?ʴVSL]ٌC, <0]25:q>kW붿ꩵYTQ7Ly(0c4I3uoA6gXG횗C%iXlfk4# _Z9C o4XQMW&!$h%.#k2%lN _7޵} s_0j;?qc_&?z,ڽ)hD9 ?EȈ͚(ATFj Xʍ%bgvjR#{#NN9s+4nLxFؽ2i" ;wn$rt!:^N^l9ab.i׬m N"-s Fy(#"$εy*{g0l 'hárpiH3J7s=Rc9=x,@I<:г:CRcEP$h@Iry"EԌ$u$ծK Zw%xJӋ_!c@xC0- L( t>n0])3OO\v.|. ZLqqȎp<*q&%R FѦ A*(K 9lkN?N4ʆ~-.v%5p.sTM<՟}3ITg-j\ !aF#},2=+]Gi$U8H3gEPҺTQ{@bWjBDžѡ_ILV}dwŸ T̚3,:cYKC5ZO0Z^2«w|}?J2Ԑ w2-7?C+Cjݸ4ls)Kű.p;/]' ߏD?I;_dJq8j>>JlpyP|ۙ ^";{w<3'#3oލ=UwX:HYt#R.͗DyrC.T=%\HI'xD=3(`4" 2~'qл@aPƢh6!GE=A}УʔG D&^$$ -E@ovLq:”D1,c~<٠/vhNVhѠ,kL)XRr$wi)0exF$"2pIw(p3Ip:$Ntm f%h,8U!< z\8â&2 ^$ ^T?A"P[$ vB!R9`/l1M͍n_; ㌗ Qg٤;2e ye3]6+"$9o.̆xi 쇘tkhkx‰5B]Nufnh&ջWH:)JBfinBC6-OK莸`|"_:cK!BR"1g*_W%ًw#IN=MV@Aj*$¬w]M]*m3WyOMj An:M%^ss./!)WKa4Y3b@Ÿ:7 AmF1dr4MǕicD[\Yll:WM] a0rF)|[#mǤ>W]RPHŹfnePgz6́Y2VF^"3¢ eYOfqRbVXVP&3 #:NvesaveƇ;a9 `WW㊉l/j:c&>Q9$,pQ׫{7BDA >zQ55xQ2^%ŀe! H^8Nz.<--3-C˨$pi;uWo{/,./WVyoo^_\0/k~/VpQF|VVI=enB/l \ŽSUW1OYQUPZH_䚖t~¿rvcijb`[2I7q 9%Ѱ(ffȠ<_B~{ ȕP_<}fW>{}yVP`f56ejnVkXM)J =*:0g~, f:W.S 8w*J7Ս F?0)x۟_*mZL T2xO {G5W4^^n$9iP\.-/zĒ x+HlLU+JǨi/^V<cs>4?4z&'vs淍8bDÙ-#uFP$g#Rkv bϊ4JiwC+w$(n#唌rIn\Z-Gd5dm0mctw|,'|nGJD ֗ӏp.ʫfu Z]lBaRUZ^B/cQjwaJqyIitiYOյuk\A~M5TȉKJ+˕W(0vLfrX+;1bT-CxdV-pVWS(p=F|o{ok/0]iP1yM a.JJYD^Fp{da3h4L,‚ 㵳hCκG,x9$Ð&ٸIMvjd˓N|;^ J4nnIO50”q/;4O*˼f#D=+w6y}}2I28Mz߯_qWLxͷC׀V"T eM$:rl!f&_!T/YX :l5ʜ꒬m #R8Y]l/ӈ 6(NC]!oDm|cY4?)*w.`7L9̧jȪd`27^2АǵWd;vQۯm|Y^dmqO ֱSvsBg]qiQ[y]Y6Giy "jK㢷Ɣ4&f*ff v1Q/UuAmkl6VPYIk2 wP=2i}QЫō!1lvhV@0 \."_Y>ܺ_*ol6xX\#=0]W3K|%3Q$Vn}g8\: 砇YRh 9q/h0_x` 4L"+7~;e3&>6!I, lBcy%9cabdh@Ќl 't{WY}`6W+ #z@.qXO~DZn< Tqb ^ʎH!K+nI` Yg?ln,P2Ipl"-p@,tF7nZm[:nܜb:ضyP+NFt@lpmn}#'?z:TxxsǑZWu[xt)c ZY-.,l+ 8AK#^ @omqwLX).c(q Ǖw`2u1+|\Lfg}1z}ٵmܑsxp}I7֢'Tʃbd4X]7'kUo9|ldՉnW{bl<4yo/yhCr_l<*c`f6kfoo`{,2w"DZu$CyBpIqnu>i aKgvWlW+I>^8:#+_JT+2p^_iBrD2yhzH! ٭^4 -hGA8AUC,:  * GxV) 1p*&4Crl"n/F -(!/,% xSJ^:;.j@#b#.%/muNRaYupƴ%P :Q+IXƝ 4gR%!abMf>x/|U(jeca&1לr3YƔTquyErFbc3?+ 58ؚ:0m`ZB53A4{g<G7t2uk6n`5х)޿nE' 0Q25jc>KflFd:T׬STP_@?&)3p-"8pŁKOz&bz~OMhfnߜDIS(%L' e"Hgg${ {B*DQ9qן1{=u~Έ]%] f3BIIpeЏZh4 /)ץ2@I~%j"6*\R.Z< ߑ^ 7Dwt$@RKL$X$*Q)cd"ѥvT2r7Ti!h¥upbsܙDԡ P4z*%IwSd0n$QZm:*LS^#IZG{^ЛM$b-DN( r0y ȊO&wE'%Sat["12t&Ȃ%M&Qp5Tj,@E1[Q)o)(Ġ}:L1Ex`@-̉Udj9t A" }II F0fZ*SIzP ZH؏Gr.;8%^Wtzx2E_*$kbRBG+ S|VJ nefɩů@lq^pJqX}StG^&A,|HLDc@@DH.LtOD<oRPq"AZAqP#Ddʐ-3!)\2%N"vc :g rȞ)j8 XtsfSE>: l=Y7tٚy=Y?8љwWNE~NiN46 1DbMRAX䲤#  ugd(&5'W<΁@qhrVO{J%r-  2)x-Owd XA+Nd& z"HzITWNMlIiIhzYdxE($'86,BF$*E ?BDʺ-iR F%RڮNoюd6`si NYD&ҕ wQ9$$L]2ttQy#!ʣZ]I^ۥQya0Rɐ rdҨC@n$tOBQQVQ*$*aiHm@!0vA1):)׳z)(<7tTIlƻ9^K:T"#(Hx-iIR%AYQ)5)}Q&]aJ!TGVz'aSY(:K 섎žS&=\?~g!Ԭ!u) "0%[)~!F9YQM k^p*@R 6< iA@Ht&A-jDDg̅-d>&.<{~1V͢%{x"gh QR`v&.}Lx4HIbZ׎&p[4Fy0VItNg3-߮ʿ}no\PLVw

:3Q~#0ܺid gdO¸a!nV3:nbg#k`A~ ѓ2M+d +FmfV :ɮǞ 7Z4.v-?I\93ΫϗUϴ~hz{uj$6-hXnp(:>m 93 B٦+!jҙ9ND'}FX z3A6 A/30@}m;Y ˆoQ8O S{DU@)$wg0qdYg[Ȝ>;NAe$3 5"en}PH"[^0Lx Q,DꙞe=@g!Gmd\%unUl'FL'>ΞL9)t#R $30E$:[n.q+cRDztH R8>ʃ@԰gǮSzT% 0(A]h56%i'(\c1:܋ͦX^@nQf1Bb& X0STFǧ=K|hԼHt?5wT@q{ F$M1U"3iY,tH&fbYNɉX,&ԍ0[$U9Y$㓐; z5tKA/e lf0x1dУ:W/zJ͆\o߱8tfJC9H'e NY:1YVU [ `&!a֎kGE,&0e\Sv}]oi kZ`de}@U*C+g1.t)9