ࡱ> 24/01q` . bjbjqPqP 8H::>&T  HHH8.ITI _2J2J"TJTJTJTJTJTJ^_`_`_`_`_`_`_$ahc`_ RTJTJRR_ TJTJ_VVVR TJ TJ^_VR^_VVV*^@ ^TJ&J 0HT*j^ _T_0_v^TMdDUMd^Md ^@TJK0V.M"NTJTJTJ__>VjTJTJTJ_RRRR ?H H   NOTA: El formato del documento es para HOJA OFICIO (216 x 330 mm.). Sugerimos cambiarlo si se va a imprimir en papel con otras dimensiones. TEOLOGA PARATODOS Un curso de religin -multimedia- a distancia y personalizado Seminario II: Teologa Moral Envo 18vo. PARA SALVARTE del P. Jorge Loring 66.- EL CUARTO MANDAMIENTO DE LA LEY DE DIOS ES: HONRARS A TU PADRE Y A TU MADRE. 66,1. Honrar a los padres es obedecer, si se vive bajo su potestad, sus mandatos; mientras no manden lo que es pecado, pues es preciso obedecer a Dios antes que a los hombres . Tambin asistirlos en sus necesidades y venerarlos con amor. Dice San Pablo: Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso le gusta al Seor . Y el libro del Eclesistico: El que honra a su padre repara su pecado. El que honra a su madre amontona tesoros (...) El que abandona a su padre es como un blasfemo, y maldito del Seor el que irrita a su madre . En algunas malas traducciones del Evangelio hay una frase que no se entiende. Ponen en boca de Jesucristo: El que no odia a sus padres no es digno de M . Esto, tal como suena, es un disparate. Hay que tener en cuenta que la palabra odiar en hebreo no tiene el mismo sentido que en castellano. En hebreo significa tener en menos. Por lo tanto el sentido de la frase es: El que antepone sus padres a M, no es digno de M. Esto ya se entiende. 66,2. La desobediencia a los padres es ms grave cuando se trata de cosas relacionadas con el bien de nuestra alma : deberes religiosos, amistades, diversiones, etc. Esta obediencia la deben los hijos a sus padres mientras forman con ellos la sociedad parental, cuya finalidad y compromiso, tanto por parte de los padres como por parte de los hijos, es la educacin de los hijos. (...) Los hijos tienen el derecho y la obligacin de ser educados por sus padres y de dejarse educar por sus padres  . Los hijos deben estar sujetos a sus padres: deben obedecer, pero libremente, no como esclavos. Y slo es capaz de obedecer libremente quien ama a aquellos de quienes depende y deben mandarle. (...) La obediencia, la sujecin de los hijos debe ser una consecuencia del amor a sus padres . La obediencia a los padres cesa con la emancipacin de los hijos, pero no el respeto que les es debido, el cual permanece para siempre . Tus padres lo son todo para ti. Aunque sean viejos y achacosos, debes conservarles el respeto y el cario. No seas jams un hijo desagradecido . Todo lo que tienes, a ellos se lo debes. Cmo podras pagarles lo que han hecho por ti? . Piensa en los pobres nios abandonados que no conocen a su padre, ni saben lo que es el cario de una madre. A los padres no basta quererlos, hay que manifestrselo. No hay en el mundo amor ms desinteresado que el de los padres: no es mucho pedir que ellos reciban alguna clida manifestacin de cario de sus hijos, que tanto agradecen. Hoy se habla poco de obedecer a los padres. Incluso algunos hijos se creen que desobedeciendo dan muestras de independencia y personalidad. Es decir, que consideran la desobediencia como un valor. Esto es una equivocacin. Esos mismos jvenes que no obedecen a sus padres que les aman, luego obedecen a los amigos, a las modas, o a sus caprichos que les tiranizan. Cambian de obediencia: la buena, por la mala. Ser libre no es hacer lo que me da la gana. se es esclavo de sus caprichos. Libre es el que voluntariamente cumple con su deber. La persona ms libre fue Jesucristo, que era Dios. Sin embargo cumpli con la voluntad de su Padre. Hoy da es muy fcil que los hijos se contagien del espritu de rebelda y libertad desenfrenada del ambiente. El P. Csar Vaca, O.S.A. escribi en el peridico Ya de Madrid: Criticar los falsos maestros, los malos educadores, los padres incomprensivos y egostas, est bien; pero rechazar la disciplina familiar en globo, menospreciar sin compasin a cuantos ejercen la ardua tarea de la educacin y la enseanza, presentando como la mejor de las escuelas la anarqua de una libertad incontrolada, es colocarse al borde de la ruina. Los problemas que destacan en las pginas frontales de los peridicos de todo el mundo, son un reflejo de la falta de disposicin de nuestra juventud para someterse a ningn sistema de valores que no sea la jerarqua de valores de su propio criterio. (...) Todos somos testigos de casos de adolescentes que son advertidos y aconsejados una y otra vez por padres experimentados y responsables, pero ellos prefieren discurrir por su cuenta, para descubrir demasiado tarde lo que su padre le predeca certeramente. Por desgracia, son muchos los jvenes que no quieren escuchar consejos. Semejante hostilidad de la gente joven hacia la autoridad paterna supone que ellos se oponen irrazonablemente a los beneficios de la experiencia Los hijos deben ayudar en la vida de familia. En todas las familias se necesita la colaboracin de los hijos. Entre todos se puede conseguir una vida familiar agradable y alegre. En nuestra sociedad el nmero de personas que alcanza una edad avanzada es cada vez mayor. Los ancianos se encuentran con problemas que hacen ms dura su ancianidad: ya no pueden trabajar, algunos estn enfermos, otros solos. Todos los miembros de la sociedad deben sentirse responsables de la atencin a los ancianos, especialmente los hijos . 66,3. En este mandamiento se contienen tambin las obligaciones de los padres para con sus hijos, que son, adems de amarlos: alimentarlos, vestirlos, instruirlos en religin y en cultura, vigilarlos, corregirlos, darles buen ejemplo y procurarles un porvenir humano proporcionado a su estado y condicin social . Es decir, educarlos fsica, intelectual, humana, espiritual y moralmente ; y protegerlos de los peligros de alma y cuerpo. Los padres tienen el derecho y el deber de educar a sus hijos . Recuerden los padres que es deber suyo vigilar cuidadosamente para que los espectculos, las lecturas y cosas parecidas, que puedan ofender a la fe o a las buenas costumbres no entren en el hogar, y para que sus hijos no las vean en otra parte . Dijo Po XII en su discurso del 9-V-57: La sociedad es para la familia, no la familia para la sociedad. La familia es una institucin natural: es el origen de la vida humana, y el recinto de la educacin. La familia es vnculo de transmisin normativa. Pero es necesario que la normativa moral y religiosa se d con conviccin, con motivacin y con el ejemplo. Algunos, enemigos de la educacin y amigos de la libertad absoluta, defienden que se deje al nio hacer lo que espontneamente quiera. Esto es una aberracin. A los nios, desde pequeos hay que ensearles lo que es bueno y correcto. Despus, cuando sean mayores lo harn libremente, o no la harn; pero cuando son nios hay que ensearles. Si tu nio te dice: - Se me ha morido mi pajarito. T le dices: - No se dice morido. Se dice muerto. Despus, de mayor, dir muerto libremente. Y si es un rebelde, dir morido. Si prefiere el error, es su problema. Pero el padre es lgico que trasmita a sus hijos lo que l considera valores, ideales, la verdad, el bien, lo correcto, la virtud, la honradez, la servicialidad, la responsabilidad, etc., etc. No para oprimir al nio, sino para ayudarle, para educarle, en su propio bien. Por eso le ayuda a hablar con correccin, a escribir sin faltas de ortografa, a ser limpio, a comer con urbanidad y a mostrarse bien educado en todas partes. Y, por supuesto, a ser buen catlico, amando a Dios y al prjimo. Debemos colaborar con nuestros padres al bien espiritual de la familia, manifestndoles aquellas cosas que ellos deben saber para corregirlas. A no ser que haya otro modo ms eficaz. Pero quien oculta los malos pasos de sus hermanos, por un falso criterio de compaerismo, puede hacerse responsable ante Dios de las faltas que queden sin corregir. El padre tiene obligacin de corregir; pero para esto necesita estar informado de lo que pasa. No exagerar las cosas. Pero no quitar importancia a lo que la tiene. Los padres son los primeros educadores, y son ellos quienes deben decidir, y no el Estado, el tipo de educacin que crean mejor para sus hijos. El Estado debe ayudar a todos los nios en edad escolar sin discriminaciones. Sera injusto que si los padres necesitan ayuda para la enseanza de sus hijos, y el Estado quiere cooperar, slo ayude a los que asisten a las escuelas estatales, y no ayude a los de las escuelas libres . Los padres, como primeros responsables de la educacin de sus hijos, tienen el derecho de elegir para ellos una escuela que corresponda a sus propias convicciones. Este derecho es fundamental. En cuanto sea posible, los padres tienen el deber de elegir las escuelas que mejor les ayuden en su tarea de educadores cristianos. Los poderes pblicos tienen el deber de garantizar este derecho de los padres y de asegurar las condiciones reales de su ejercicio . La educacin es de una importancia trascendental y de una gran responsabilidad para los padres. Hay en la vida muchos hombres que lamentan su desgracia por las faltas y descuidos de sus padres. Los padres no pueden hacer creer a sus hijos, pero pueden educarles en la fe. Lo mismo que no pueden decidir por ellos, pero pueden ensearles lo que es bueno y lo que es malo. En educacin, como en todo, se recoge lo que se siembra. A los nios, gradualmente, segn ellos vayan siendo capaces de asimilar, hay que inculcarles la limpieza, el orden, la obediencia, el sacrificio, la lealtad, la servicialidad, la honradez, el saber renunciar, etc. etc. Acostumbrarlos a portarse bien en todas partes, a practicar el bien aunque sea penoso, y a huir del mal aunque sea seductor, (...) espontneamente, y por propia iniciativa, aunque nadie le vigile ni castigue . De mayores ser muy difcil que adquieran virtudes que no se les sembraron de pequeos. Los nios, para su buen desarrollo, necesitan caricias desde el primer momento. Se han hecho estudios de nios atendidos perfectamente en sus necesidades vitales, en centros especializados, pero faltos de cario, que muestran anormalidades caractersticas. Quien sabe amar, sabe corregir, negar, conceder y premiar. El amor que consiste slo en dar gustos, tolerar caprichos, y dejar sin sancin las culpas, es un amor equivocado . Con ocasin de la fuga de dos adolescentes madrileas a Portugal, con dos amigos en un coche robado, Jos Mara Carrascal public en el ABC un acertado artculo en el que entre otras cosas deca: Siempre se han escapado nios y nias de casa. Pero antes se marchaban porque les trataban mal, y ahora se largan porque les tratan demasiado bien. Se aburren. Y les entra el cosquilleo de la aventura. (...) Saben, adems, que cuando vuelvan no les va a pasar nada Los hijos no se pueden tener mimados y consentidos. El nio mimado y consentido se hace caprichoso y poco sociable. Esto le va a traer problemas de aceptacin entre sus compaeros en su edad escolar, y esto le va a dificultar su madurez psicolgica. Est comprobado que el nio que es bien aceptado por sus compaeros, por sus cualidades personales, tiene un gran porcentaje de probabilidades de una buena maduracin psicolgica en el futuro. Los hijos, ni se pueden tener mimados y consentidos, ni tampoco castigarlos sin razn. El castigo es inevitable, pues es moralmente imposible que tus hijos no cometan alguna falta que lo requiera: sin castigo no hay educacin posible, dice uno de los ms clebres pedagogos de nuestra poca, Foerster . Pero para que el castigo sea educativo y eficaz ha de ser siempre : a) oportuno: escogiendo el momento ms propicio para imponerlo pasada la ira en unos y otros; b) justo: sin exceder los lmites de lo razonable; c) prudente: sin dejarse llevar de la ira; d) poco frecuente, para que sea eficaz. e) carioso en la forma, para que el nio comprenda que se le impone por su bien. No somos eficazmente castigados sino por aquellos que nos aman y a quienes nosotros amamos . El castigo corporal tiene sus dificultades. Puede engendrar terquedad, rencor, debilitamiento del sentimiento del honor. Los nios nerviosos no debieran ser castigados corporalmente, pues se corre el peligro de aumentar su nerviosidad. En las nias el castigo corporal debilita el sentimiento de su intocabilidad corporal, tan precioso para el recato de su vida futura. A veces puede ser ms eficaz que un castigo corporal el ponerlo a comer solo en una mesita de cara a la pared, privarle de una habitual muestra de cario, o de un dulce que le gusta, o del dinero que se le suele dar: depende de edades y circunstancias. El castigo debe facilitar al nio el camino de la honradez, la obediencia, la aplicacin, etc., para hacer de l un hombre moral. El castigo ms que para expiar la culpa cometida debe servir para la correccin. Para esto es necesario que el nio reconozca la falta, y lo justo del castigo. El castigo tiene mucho ms valor cuando el nio lo acepta voluntariamente, o se lo impone l mismo. Despus de aplicado el castigo, se deben hacer las paces con el nio lo antes posible . Hay que tener tacto para corregir con eficacia. Poco se logra con herir y humillar solamente. Hay que alentar. Despertar el sentimiento de la propia estima. Una correccin eficaz debe dejar siempre abierto un portillo a la esperanza de la propia superacin . El dejarle hacer lo que l quiera, algn da lo interpretar como falta de inters por su bien. En cambio el contrariarle manifestando que se hace por amor e inters por l, terminar por ganarle el corazn. Corregir no es coaccionar. Corregir no es usar violencia. Corregir es decir lo que hay que decir, en privado, no delante de otros; sin comparaciones, que son odiosas; con tino, tacto y comprensin. Con dificultad ejercer bien una correccin el que la hace apasionadamente, con ira, o con amor propio herido. Quien tiene que corregir debe hacerlo con humildad, sin aire de superioridad como si nosotros furamos impecables. Hacerlo por caridad, y no por venganza, rencor o resentimiento. Sin lastimar ni herir. Con nimo de curar, no de hundir. Slo cambiando el corazn de las personas la correccin es duradera . Decir: te quiero demasiado para permitirte eso, o un trato carioso despus de un castigo, restablece la armona. El amor debe estar por encima de las travesuras. Una madre despus de castigar a un hijo le dijo: No estoy furiosa contra ti, sino contra tu travesura. Y el hijo agradeci aquel castigo. Si es importante saber manejar el castigo en orden a una buena educacin, no lo es menos el saber utilizar el premio; por ejemplo, el elogio. La recompensa pedaggica puede revestir muchas formas: una mirada de aprobacin, un gesto carioso, una palabra, la concesin de un permiso deseado, un regalo, etc. Pero tampoco se pude ser excesivo en los premios y alabanzas, pues perderan eficacia, y se correra el peligro de hacer al nio egosta, obrando bien slo con miras al premio y a la recompensa. El estmulo es ms eficaz que la represin. A veces sta ser inevitable, pero su eficacia ser mayor si el hijo est acostumbrado a que se le reconozca la obra bien realizada, y se le aplauda el esfuerzo realizado, aunque no siempre estos esfuerzos hayan sido coronados por el xito. Todo el mundo queda agradecido a quien sinceramente le anima. Un elogio correcto, justo, oportuno, estimula y educa para el bien. Las personas necesitamos experimentar situaciones de xito. (...) De esta manera vamos adquiriendo lo que Harter llama motivacin de eficacia, es decir, que la propia tarea en la que conseguimos el xito se convierte en una fuente de satisfaccin que nos motivar a seguir realizando otras tareas, con lo que aumentar nuestra probabilidad de volver a tener xito en el futuro. Todo el arte de la Pedagoga consiste en saber sonrer y en decir NO a los hijos en el momento preciso y de la manera exacta . El elogio obra maravillas. Pero conviene que se refiera a cosas concretas ms que a cosas generales. En lugar de decir: eres muy valiente, es mejor decir: me ha gustado verte subir a la bicicleta despus de haberte cado . Los padres tenemos que ser portadores de referencias. (...) Una consecuencia de la libertad es que el hombre tiene que elegir. Tiene que tomar decisiones. Los animales no eligen, no toman decisiones, se dejan llevar por sus instintos necesariamente. Pero el hombre, no. Cuando se deja llevar por sus instintos es porque el hombre quiere. Aunque los instintos sean fuertes, ms lo es la libertad. Elegir es una consecuencia de la libertad. Cuando elegimos podemos equivocarnos. Y esto produce inseguridad. (...) Por eso es muy importante la educacin de la libertad. Porque tenemos libertad para elegir lo que se debe hacer o lo que apetece. (...) La falta de referencias hacen al hombre inseguro. (...) Y la inseguridad lleva a la inmadurez. (...) Los padres debemos ser portadores de referencias, es decir, portadores de seguridad. Una de las cosas peores que puede hacer un padre con sus hijos es dejarlos que se hagan caprichosos y testarudos. Es de la mxima importancia en la educacin de los hijos la formacin de la voluntad. La voluntad se fortalece ensendola a renunciar. A esto hay que empezar de pequeo. Que empiece a renunciar a gustos, caprichos, comodidades, etc., en bien del prjimo. Por ejemplo: que reparta entre hermanos y amigos la caja de bombones que le han regalado, que se levante de la silla para echar el papel del caramelo en la papelera, que ceda el silln a una persona mayor, que deje un juego ruidoso porque a la abuelita le duele la cabeza, etc., etc. Hay multitud de renuncias y privaciones de alto poder formativo. La sonrisa de un hijo proporciona a los padres tanto placer que se hace dursimo contrariar al nio. Por otra parte, hay corazones de padres que no pueden resistir el or llorar a sus hijos. Sin embargo, han de saber que por no querer contrariarlos hoy y darles esos caprichos, los estn preparando para grandes disgustos en la vida, porque las cosas no siempre van a salir a sus deseos. Es una equivocacin decir: Djale hacer. Pobrecito. Ya tendr tiempo de sufrir. Todo lo contrario. El nio mimado sufrir el doble que el que se ha acostumbrado a renunciar con naturalidad. En la vida hay que renunciar por fuerza tantas veces!. Es menester acostumbrar al nio, desde pequeo, a portarse bien en todas partes, espontneamente y por propia iniciativa, aunque nadie lo vigile ni le castigue. Hay que saber apartarlos del mal y orientarlos al bien, de modo que ellos mismos estimen la virtud y el deber, y lo abracen voluntariamente. Es muy importante en la educacin de los nios saber proporcionarles placeres lcitos con alegra, y que sepan renunciar a lo ilcito sin angustia. Es imposible que los nios tengan siempre lo que desean. Hay que acostumbrar a los nios a que acepten estas frustraciones con naturalidad, pues la vida est llena de frustraciones. El joven que se acostumbra desde nio a hacer su voluntad es un intil para la vida. Porque la vida es un tejido de deberes desagradables, y el que desde nio no se acostumbra a cumplirlos severamente, sino que obra a impulsos de sus gustos, caprichos y pasiones, se hace vctima de su propia voluntad al llegar a la edad madura Dijo Montaigne que la mayor libertad es la de dominarse a s mismo . Dice el gran educador Stuart Mill: Quien nunca se ha privado de algo permitido, no sabr privarse de lo prohibido . La voluntad es la facultad de la persona humana por la cual el individuo cumple lo que se ha propuesto sin dejarse llevar por lo que le gusta o disgusta. Es muy importante para ser una persona de carcter. Es lo que hace al hombre ms hombre. Para lograr el dominio de la voluntad es necesario entrenarse, como en el deporte. Hay que adquirir un hbito por la repeticin de actos realizados con una motivacin de superacin personal. El entrenamiento debe empezar por cosas relativamente fciles.La constancia engendra el hbito. Los actos repetidos fortalecen la voluntad. Un agota de agua que cae sobre la mano, ni se nota. Pero si cae continuamente, termina por horadar la piedra. Ya lo dijo Ovidio: Gutta cavat petram, son semel, sed saepe cadendo: La gota de agua horada la piedra si cae, no una sola vez, sino constantemente. Un nio mimado no es aquel por quien se hace demasiado. Nunca se hace demasiado por un nio. Nio mimado es aquel a quien nunca se le ha exigido, aquel a quien no se le ha enseado a devolver en proporcin a lo recibido. Condescender a los caprichos del nio es hacer de l un pequeo tirano. No hay manera ms segura de labrar la desgracia de un hijo que darle todos los caprichos . Formar la voluntad exige hacer renuncias: Nadie puede hacer estatuas sin rechazar piedra . La idea lleva al acto. La repeticin de actos crea el hbito. El hbito se fortalece con la motivacin. La motivacin hay que caldearla con los afectos, sentimientos y emociones. Dijo Williams James: Siembra una accin y recogers un hbito. Siembra un hbito y recogers un carcter. Siembra un carcter y recogers un destino . Dice el psico-pedagogo Bernab Tierno: Sin los hbitos voluntarios, queridos libremente tras mltiples esfuerzos, no llegaremos a alcanzar la seguridad y la rapidez no slo en la ejecucin sino en las decisiones. Nuestra voluntad es poderosa gracias a los hbitos por los cuales ejecutamos, casi automticamente, aquello que hemos querido y decidido previamente. Desarrollar la voluntad consiste en contraer hbitos de querer; pero no hay hbitos de querer, no hay voluntad, no hay xito posible sin esfuerzo. (...) Ese esfuerzo inicial por algo que nos conviene, que es necesario, aunque no nos guste, constituye la fase ms costosa y ardua de la formacin de la voluntad, que no es otra cosa que la repeticin de actos positivos sin escatimar esfuerzos. (...) Concedo una especial importancia a la formacin de la voluntad constituyente, es decir, a una educacin y entrenamiento del ser humano en el esfuerzo, en la capacidad de elegir todo aquello que le conviene, que es necesario y bueno para el desarrollo integral de su personalidad, aunque no le guste, aunque ello le suponga denodado esfuerzo y sacrificios. No hay otro camino . El objeto de la educacin es fortalecer la voluntad humana. (...) Educar es hacer que el educando quiera, libre y habitualmente, cumplir con su deber . Y esto se consigue con la accin. Para aprender un idioma hay que practicarlo. Para aprender a hacer zapatos hay que hacerlos: no basta leer un libro de cmo se hacen. Educar, formar a un nio, es hacerle obedecer, ayudarle a superarse, ensearle a amar, a querer lo que no quiere, lo que no ama, lo que no hace espontneamente, pero que le servir... Se ha definido al educador como quien presta voluntad. Dejado a s mismo, el nio queda esclavizado a sus instintos y caprichos. La intervencin de la voluntad fuerte del educador le libera... Ese pequeo ser tan encantador y tan dbil, hacia el que nuestro amor y nuestra compasin se desbordan, es terriblemente egosta y codicioso. Hay que enderezarlo, moldearlo, humanizarlo. No hay rectitud moral en la vida si no se obedece a los principios, a pesar de las tentaciones y los caprichos. Adems, no hay verdadero placer, incluso para el nio, en las cosas obtenidas sin esfuerzo. En todos los terrenos hay que pagar con horas de penosa ascensin la alegra de contemplar un hermoso panorama. La resistencia vencida produce su goce. Hay que dar al nio la experiencia y el gusto de estas speras y profundas alegras que brotan de la dificultad vencida . Y desde luego, jams permitas una desobediencia. Antes de dar una orden, piensa si es conveniente. No mandes muchas cosas seguidas; y nunca, contradictorias. El padre y la madre deben estar siempre de acuerdo en cuanto a rdenes y castigos. Nunca deben contradecirse. Y las rdenes, que sean claras, que el nio las entienda. Y bien descritas en sus detalles: plazo de tiempo en que debe realizarse, resultado que se pretende, etc. Por ejemplo: Recoge el cuarto de bao despus de ducharte. Aclarar que se entiende al terminar de ducharse, no a media noche; todo limpio, no basta recoger la ropa sucia, etc. No mandarles demasiadas cosas. Ni prohibirles tonteras. Dijo el doctor psico-pedagogo Luis Riesgo en una conferencia a la que asist en el Casino GADITANO DE Cdiz, el 15 de Noviembre de 1995: No hacer montaas de las colinas. Ser transigentes en pequeeces. En toda pedagoga familiar vale ms ganar una batalla importante que cien escaramuzas sin importancia. Procura no mandar cosas demasiado difciles. Pero dada la orden, que sea ejecutada por encima de todo. Si el nio logra imponer su voluntad una vez, no lo olvidar, y siempre intentar conseguirlo de nuevo. El nio debe saber que hay ocasiones en las que son intiles los llantos y los gritos . Y t, por tu parte, cumple tambin la recompensa o los castigos a que te hayas comprometido. Son desorientadores para los nios y fatales en la educacin, esos padres que mandan, amenazan y prometen muchas cosas; pero despus nada de eso llega a la realidad, sin razn alguna : El castigo anunciado no debe suprimirse sin causa . Pero hay que tener cuidado de que el castigo no corresponda a nuestro mal humor, sino a la gravedad de la falta y a la responsabilidad del nio. Reconocida la culpa por el nio, y aceptado el castigo, es muy pedaggico disminuir ste con la promesa de enmienda. - Educar es aceptar que cada hijo tiene su modo de ser, y permitirle ser l mismo. - Educar es reforzar y alentar todo lo bueno que tenga el educando. - Educar es procurar el bien del educando con autoridad y firmeza, pero sin violencia y con ternura. - Educar es inculcar los valores que pretendemos, por medio del ejemplo . Educar es acompaar a alguien para que vaya sacando lo mejor que lleva dentro. Es desarrollar las facultades que estn soterradas en el fondo de la personalidad, y que necesitan de la ayuda del maestro para aflorar. (...) No hay educacin sin disciplina. (...) Ser libres es liberarse de las cargas negativas que uno tiene y potenciar las positivas . La correccin del nio debe comenzar cuando es pequeo. Las plantas tiernas son ms fciles de enderezar. No dejes que nadie, delante de los nios pequeos, alabe lo malo y se ra de lo bueno. Tampoco toleres que les enseen a decir picardas. Por lo mismo, pon mucho cuidado en que los nios pequeos no presencien nada en la casa que pueda ensearles el mal. Los nios son grandes imitadores: hay que tener mucho cuidado de todo lo que se dice y se hace en su presencia. Ten tambin cuidado de que en tu casa no haya cuadros o calendarios deshonestos, ni libros ni revistas peligrosos. Preocpate de inculcarles desde pequeos el amor a la pureza, a la veracidad, honradez, servicio del prjimo, respeto a la autoridad, etc. Nada persuade tanto a practicar el bien como el buen ejemplo. No se ensea ni lo que se sabe ni lo que se dice, sino lo que se hace (Jaurs). Las palabras mueven, pero los ejemplos arrastran. Son los hechos los que cuentan, no las palabras. Las palabras son contraproducentes cuando son desmentidas por los hechos. Los ejemplos educan ms que las palabras. El nio necesita modelos de comportamiento claros, fuertes y permanentes. Si los modelos son defectuosos, cambiantes y dbiles, no sabr lo que hay que hacer en cada momento. Los padres son las primeras figuras en que ponen los ojos los nios, y cualquier cosa que hagan y defiendan servir de base para el desarrollo del sistema de valores del nio. (...) Es triste ver la anarqua que reina en el mbito de los valores de muchos padres. La buena educacin, si de veras ha de merecer este nombre, entraa instruccin de palabra y de obra, con el establecimiento de una jerarqua de valores. Es imposible formar la voluntad de un nio si no se forma su sentido de los valores . Pero adems de darles buen ejemplo, hay que hacerles actuar. El secreto de aprender est en el hacer. Exigir a los hijos que hagan lo que es necesario hacer, lo que deben y pueden hacer segn su edad; sin permitirles concesiones. (...). Eso es amarles y educarles para la vida. Tenerlo todo, no haber tenido que esforzarse por nada,(...) es una tremenda desgracia . Es muy importante lo que los nios ven en casa: rezar al acostarse y al salir a la carretera, es ms importante la misa que la playa, privarse de la telebasura, reanudar el saludo a quien no se ha portado bien con nosotros, censurar los malos ejemplos de las personas que salen en televisin, etc. Lo que verdaderamente educa es el ejemplo de una vida coherente, y la autoridad apoyada en razones. No el autoritarismo violento. La incidencia de la figura paterna ha sido estudiada por Alinear Glueck comparando quinientos muchachos delincuentes con otros quinientos que no lo son. La investigacin demuestra que la mayora de los muchachos delincuentes han dependido en su educacin de padres con actitudes extremas de severidad o de permisividad; mientras que los muchachos que presentan una conducta normal pertenecen en su mayora a padres que han sabido aplicar una disciplina firme pero serena y dialogante . Para los hijos, tan malo es una autoridad dura y rigurosa, como la falta de autoridad. El dejar que los nios hagan lo que quieran es muy cmodo para los padres, pero funesto para ellos. El nio necesita autoridad que le libere de su sentimiento de inseguridad. El adolescente necesita gua. Incluso se da el caso del muchacho que adopta una actitud provocativa ante su padre, actitud que en el fondo no tiene otro objeto que el de forzarle -inconscientemente por supuesto- a que ocupe su verdadero papel de jefe de familia. Busca la autoridad que tanto precisa, y que es la base de su sentimiento de seguridad . Un error contrario al autoritarismo es el abandono en el ejercicio de la autoridad con los hijos. Ante las continuas desobediencias y rebeldas, la solucin ms cmoda es dejar que el nio haga lo que le apetezca. Pero esto no es lo ms educativo. Con esto no se le est haciendo ningn favor. Al contrario, se le est dejando desprotegido. El nio se queda a merced de sus antojos, sin las referencias del adulto, que le son imprescindibles. (...) Da a da podemos comprobar cmo estos nios y nias que han crecido sin la necesaria autoridad de sus padres son personas sin criterios de conducta, con un enorme desconocimiento de lo que debe hacerse y debe evitarse; incapaces de cualquier tarea que no les apetezca y que suponga un esfuerzo sostenido. (...) De aqu nace una moral hedonista, que entiende como bueno solamente lo que le apetece. (...) Moverse guiado por las apetencias rebaja la condicin humana a la condicin de animal. Un animal se conduce guiado por sus instintos. Pero una persona debe conducirse por su inteligencia y por su voluntad. El motor principal del hombre es la voluntad, de la que el animal carece. (...) Las personas necesitan un patrn de conducta y no dejarnos llevar por los intereses ajenos: slo los peces muertos siguen la corriente del ro. La disciplina es el adiestramiento del nio. Los estudios realizados sobre los trastornos de la conducta de la juventud han demostrado que un nio educado sin disciplina no es capaz de controlarse cuando sea mayor. Charles Manson, asesino de familias enteras, cuando era nio haca siempre su voluntad. Al cabo de los aos, ya hemos visto las consecuencias . Hubo un tiempo que en la educacin se abus del autoritarismo y de aquello de que la letra con sangre entra. Pero hoy, con un movimiento pendular, se ha pasado a una inhibicin de los educadores y a dejar a los nios que sean buenos espontneamente y encuentren la verdad por s solos; lo cual es utpico. Antes se abus de la enseanza memorstica (recordemos la lista de los reyes godos), pero hoy se elimina la memoria de la enseanza, lo cual es funesto, pues la memoria es una potencia humana necesaria en la vida. Al nio hay que educarle, desde pequeo, en la autodisciplina, la responsabilidad, el cumplimiento del deber y el respeto a la autoridad. El clebre psico-pedagogo Dr. Bernab Tierno, dice: No ser yo quien pretenda generalizar y meter en el mismo saco a todos los jvenes. Pero nadie me negar que cada vez abunda ms el joven insolente, comodn, que ni estudia ni trabaja, y tiene atemorizados a sus padres. Qu est pasando? Son muchos los factores que deberamos tener en cuenta; pero me fijar slo en uno: la dejacin de autoridad en la familia y en la escuela, y la falta de educacin en el esfuerzo. Los adolescentes y jvenes de las ltimas generaciones slo han pedido cosas, nunca les ha faltado nada. Han descubierto que sus padres se lo dan todo, y les solucionan sus problemas; as que no tienen que esforzarse ni superarse. Desde bien pequeos siguen la ley del mnimo esfuerzo, y de hacer slo lo que les gusta. Como estudiar, ser ordenado, ser responsable exige esfuerzo, no les gusta; y se limitan a encerrarse en una actitud desafiante e insultante contra sus padres si pretenden exigirles responsabilidad y esfuerzo. Estamos cosechando el resultado de la falta de exigencia, normas, autoridad, autodisciplina, y de una firme conviccin de padres y educadores en educar para la vida. Jvenes que con ms de veinte aos menosprecian, maltratan y atemorizan a sus padres, no tienen otro tratamiento que ste: Hijo, ya eres mayor de edad. Hemos hecho por ti lo que hemos podido. Ha llegado el momento de que t te busques la vida. Eres muy libre de destrozar la vida que te dimos. Pero no permitiremos que t destroces la nuestra. El nio necesita que le digan lo que es bueno y lo que es malo, y que le ayuden a ir por el camino del bien. La juventud necesita direccin en sus deseos de aprender. Este deseo es propio de la juventud. Quien ha perdido el deseo de aprender es porque ha empezado a ser viejo. Tener en cuenta que el nio pequeo no puede comprender la irona. Entiende las cosas literalmente, tal como se dicen. Una broma inocente para un adulto, puede hacer dao a un nio. Unos padres que se mofan de lo que el nio toma en serio, pueden, en su equivocacin, perder la confianza de su hijo. Uno de los peores errores en que pueden incurrir los padres es en el de hacer comparaciones. Slo conseguirs que tu hijo aborrezca a aquel con quien lo comparas, y te lo tome a mal . Segn la frase de Mara Montessori, la clebre doctora italiana de fama mundial, el nio debe ser respetado y no utilizado como un juguete que nos divierte con sus gestos, balbuceos y gracias, provocndole a repetirlas de modo abusivo, y a veces intempestivo, pensando slo en nuestra satisfaccin. Al nio hay que tratarle como l lo necesita. No como a nosotros nos gusta . Es necesario saber escuchar a los pequeos sus pequeas preocupaciones. As se les prepara el camino de la confianza para cuando tengan que contar confidencias ms importantes. Hay que dejar a los hijos siempre un campo de autonoma. No olvidar que el nio necesita autoafirmarse. Diez consejos para educar bien a los hijos: 1) Trata con igual cario a todos tus hijos. 2) No les mientas nunca. 3) Contesta con claridad a todas sus preguntas. 4) Utiliza la amistad ms que la autoridad. 5) No les regaes en pblico. 6) Atiende ms a lo bueno que hace que a lo malo. 7) Si hace algo mal, no lo disimules. 8) Si hace algo bien, aprubaselo. 9) Ten paciencia si no se corrige a la primera. 10) Procura ensearle ms con tu ejemplo que con tus palabras. 66,4. Debes preocuparle de que tus hijos no aprendan de sus amigos de la calle de dnde vienen los nios. Evidentemente que ellos procurarn enterarse. Si t les abandonas en este punto, cuando les entre la curiosidad, irn a sus amigos que ms saben de esto, que, naturalmente, sern los ms golfos. Puedes imaginarte la clase de informacin que tus hijos recibirn de ellos. Si tus respuestas a sus preguntas son oscuras o con evasivas, el nio se dar cuenta de que ha topado con algo misterioso y se callar; pero su curiosidad aumentar e ir a preguntar donde le ofrezcan confianza. En materia sexual el nio tiene necesidad de saber, y por lo tanto hay obligacin de informarle. Pero esta informacin no es conveniente que la reciba de sus amigotes que lo harn de modo chabacano, deformado, degradando la sexualidad, y envileciendo el misterio de la vida. Hay que hacerlo de una manera sana, clara, correcta, digna y adecuada. Es indispensable que te encargues de hacerlo t con discrecin, prudencia, mtodo y tacto. A los nios hay que iniciarlos conforme avanza su edad, en una positiva y prudente educacin sexual . Puede ayudarte en este importante asunto un pequeo libro titulado Iniciacin de los nios en la vida . Este libro te dar normas acertadsimas, e incluso el discursito ya hecho para distintas edades y sexos. Sobre este tema se hicieron famosos dos libritos de los PP. Pereira y lvarez Torres titulados: Dganos la verdad  y Ensenos la verdad . Hay quien opina que es mejor esperar a que el nio pregunte. Pero, y si el nio tiene vergenza de preguntar a sus padres?. Y si el nio pregunta primero en la calle? Adems en muchos casos la calle se adelanta a informar al nio antes de que ste pregunte. Una de las edades ms peligrosas de los nios es entre nueve y once aos, y hay que orientarlos. No olvides nunca que en esta materia es preferible llegar con un mes de anticipacin que con un da de retraso . Es importante que los nios se sientan superiores a sus compaeros por la buena informacin que sus padres les han proporcionado, y porque saben les tendrn al corriente de todo lo que quieran preguntar. Conozco un nio que cuando sus compaeros quisieron hablarle de cosas escabrosas, l les respondi: Todo esto ya lo s yo, porque me lo ha explicado mi padre. Y se march. Su padre est orgulloso de haberle preparado bien. En esta materia, ante las preguntas de los nios hay tres posturas: a) El silencio y las evasivas: lo cual es hacer que el nio vaya a preguntar a otro sitio, lo mismo que ira a satisfacer su hambre si nosotros no le diramos pan. Una madre a quien su hija le pregunt sobre el origen de los nios, le respondi dndole un bofetn: una nia educada no preguntas esas cosas. Proceder lamentable.El silencio de los padres sobre el sexo es causa de que el nio crea que el sexo es algo malo . b) La segunda postura es responder con mentiras, lo cual les har perder la confianza en vosotros cuando averigen la verdad; y se formarn una idea equivocada del problema al ver que se trata de una cosa vergonzosa de la cual no se puede hablar en casa. Adems sentirn una reaccin desfavorable hacia sus padres que les engaaron y les llevaron a hacer el ridculo ante sus amigos por creerse lo de la cigea, nios de Pars, etc. c) La tercera actitud es la acertada: responder con lealtad, con respuestas breves, claras, sencillas y naturales, enteramente verdaderas, aunque no se diga toda la verdad de una vez, sino escalonadamente, en diversas ocasiones, segn las circunstancias, y grado de comprensin del nio . Esta explicacin debe rodearse de un gran ambiente de elevacin, dulzura, delicadeza y sobrenaturalidad . Hacer la informacin gradualmente, segn el nio vaya preguntando, satisfaciendo siempre su curiosidad. Si el nio tarda en preguntar, provocar con tacto la pregunta, para que de esto hable en casa antes que en la calle. Las primeras preguntas pueden surgir a los cuatro o cinco aos. Antes de los nueve o diez aos debe saber que el nio comienza a crecer en la madre por amor del padre . Te voy a poner aqu un ejemplo de un posible dilogo de un nio con su madre, con las respuestas a las preguntas ms comprometidas que los nios pueden hacer. Las he encontrado en varios libros que he ledo sobre este tema. Evidentemente que no es para que des la respuesta al pie de la letra. Es para que te orientes en las respuestas que necesites, y las acomodes a la edad, sexo, madurez, etc., del nio que pregunta. - De dnde ha venido mi hermanito? - Se lo ha mandado Dios a pap y a mam porque se quieren mucho. - Entonces ta Mara y to Pepe no se quieren porque Dios no les manda ningn hijo. - Es que los hijos son un regalo de Dios, y ese regalo Dios no se lo da a todos. - Y cmo vienen? - Dios ha puesto en la barriga de las madres un nido muy abrigadito. Y ah est el nio durante nueve meses, porque al principio es muy pequeito y se le podra pisar como a una hormiguita. Tambin yo te he llevado a ti nueve meses debajo de mi corazn y te he alimentado con mi sangre. Por eso te quiero tanto, porque eres hijo de mi sangre. Cuando yo te llevaba dentro de m, pensaba mucho en ti, te preparaba la cuna, los paales, las camisitas y muchas cosas ms; y rezaba mucho a Dios por ti. Cuando ya fuiste un poco mayor entonces te di a luz. Eso me hizo sufrir fuertes dolores, y tuve que guardar cama. Pero estos dolores se transformaron en alegra cuando te tuve en mis brazos y pude abrazarte y besarte. - Y por qu te hice sufrir? - Porque cuando saliste de dentro de mi cuerpo eras ya grandecito, y me cost mucho trabajo. - Y por dnde sal? - Por una puerta que Dios ha puesto en el cuerpo de las mujeres, y que llevamos siempre tapada, porque las personas mayores nunca ensean eso. - Dnde est esa puerta? - Entre las piernas. Por donde se orina. Esta puerta se estira como si fuera de goma, para que pueda salir el nio. Primero sale la cabeza, despus los hombros, los brazos y por fin las piernas. As naciste t. Puedes imaginarte la alegra que sent cuando puede tenerte en mis brazos? - Y por qu soy tambin hijo de pap? - Porque el padre es el que pone las semillas de la vida dentro del cuerpo de la madre. - Y cmo se hace eso? - Dios ha hecho el cuerpo del hombre distinto del cuerpo de la mujer para que cuando estn casados puedan unirse de modo que el padre deje la semilla de la vida dentro del cuerpo de la madre. La puerta por donde sale el nio al nacer, fue nueve meses antes la puerta por donde entraron las semillas de la vida que el padre don a la madre . - Pues yo tengo un amigo que no tiene padre. - Porque se habr muerto o se habr ido. - Es que su madre es soltera. - Eso quiere decir que su padre hizo mal, y no quiso casarse con su madre; pero todos los nios nacen de la unin de un padre y una madre. - Y por qu tienen hijos las solteras? - No deben tenerlos, pues no tienen marido. Pueden tenerlos si ceden su cuerpo a un hombre. Pero esto es un pecado en una mujer soltera. A veces ocurre sin culpa de ellas, por violencia o engao de hombres malvados. - Por eso en el colegio hablaban de uno que era un sinvergenza porque haba tenido un hijo de una muchacha soltera. - Claro. Eso es un pecado enorme. Pero en el colegio no hables de estas cosas. Todo lo que quieras saber, yo te lo explicar. Hablaremos de todo esto siempre que quieras. Pero t con tus amigos no debes hablar de estas cosas. A lo mejor hay algn nio a quien sus padres le han contado el cuento de la cigea, pensando que no podra entender esto que yo te he explicado a ti, y no est bien que dejes mal a sus padres. Y si hay alguno que quiera hablarte de estas cosas, t le dices que ya te he explicado yo todo. Y a m me preguntas todo lo que quieras, que yo te lo explicar mejor que nadie, porque soy tu madre. Frecuentemente ser fcil satisfacer la curiosidad del nio respecto al otro sexo mostrndole a un nio (o nia) de corta edad desnudo. Es preferible evitar las exhibiciones de adultos desnudos. Nuestra sociedad no lo admite, y se puede ofender al nio . Es conveniente que la madre instruya a su hija sobre el significado y normalidad de la menstruacin cuando haya cumplido los diez aos , para que si apareciera en edad prematura no le cause impacto psicolgico perjudicial. El modo de hacerlo puede ser una cosa as: La obra ms grande que puede hacer una mujer es tener un hijo. Esto ocurre cuando la mujer se casa. Pero desde pequea, Dios va preparando el cuerpo de la mujer, y todos los meses se forma un nido para el posible hijo. Al no tener el hijo, el nido se deshace y sale por abajo un poco de sangre, pero no duele nada. Lo mismo hay que hacer con los chicos sobre los derrames nocturnos, para que sepan que son fenmenos perfectamente normales, previstos por Dios para que el cuerpo elimine las secreciones sobrantes que no necesita para su fortalecimiento. Si los padres explican a sus hijos adolescentes las emisiones nocturnas de semen y la menstruacin, respectivamente, antes de que esto ocurra, cuando llegue ese momento, lo aceptarn con toda naturalidad. No es lo mismo informacin sexual que educacin sexual. La informacin sexual es ms fcil, pero no basta. Se ha comprobado que a ms informacin sexual , ms embarazos de adolescentes, enfermedades venreas, etc. . Se puede tener una gran informacin sexual, y ser esclavo de la lujuria. Una persona puede saber perfectamente que una cosa es mala y sin embargo no querer privarse de ella. Es el caso de los fumadores. La educacin sexual debe procurar la maduracin afectiva del nio, hacerlo llegar a ser dueo de s y a usar rectamente del sexo . La educacin lleva al hombre a practicar el bien. La virtud no es cuestin de enseanza solamente. Muchas veces comprobamos que el problema no es de desconocimiento de lo que hay que hacer, sino que falta el necesario esfuerzo para hacerlo. (...). Las virtudes se logran a costa del propio esfuerzo, pero es fundamental que este esfuerzo est acompaado de una conviccin intelectual . Al hombre no le basta saber lo que es verdad y lo que es bueno, necesita adems una motivacin que le anime a vivirlo. Y en eso consiste la educacin. La experiencia cotidiana ensea que al hombre no le basta conocer el bien para practicarlo. Ya lo dijo Ovidio hace dos mil aos: Conozco el bien y lo apruebo, pero practico el mal. Dice el Dr. Enrique Rojas, Catedrtico de Psiquiatra: Educar es comunicar conocimientos y promover actitudes. (...) Hay que distinguir por tanto dos facetas en este terreno; por un lado la informacin y por otro, la formacin. Mientras el primero consiste tan solo en la suma de una serie de datos, observaciones y manifestaciones especficas, el segundo va ms all. Trata de ofrecer unas pautas de conducta de acuerdo con una cierta orientacin humana, se preocupa que a todo ese saber se le saque el mejor partido, favoreciendo la construccin de un hombre ms maduro, ms hecho, con ms solidez..., ms humano y ms dueo de s mismo. La experiencia ha demostrado que una informacin sexual insistente, como la que hoy padecemos, es de efectos negativos, pues se convierte en excitacin sexual. La enseanza no es nunca una educacin completa. Ha de ser complementada por el esfuerzo personal, por la lucha. Esto es especialmente cierto en lo relativo a la educacin sexual. El uso cristiano de la sexualidad no se realiza sin esfuerzo; sin un esfuerzo que a veces tiene que ser heroico. Esto vale principalmente para la juventud, en la cual la fuerza de las tendencias sexuales y la poca madurez de la personalidad del joven, exigen una lucha mucho ms rigurosa. Por otra parte, la juventud es tambin la poca ms adecuada para entender la vida como lucha, para despreciar la comodidad. Fortalecer en la juventud la conciencia de que una vida humana slo se realiza a travs de la lucha, es poner uno de los fundamentos ms firmes para la educacin en el aspecto sexual. En esa lucha tienen que emplearse recursos humanos y sobrenaturales, porque tambin en este campo lo natural y lo sobrenatural se influyen mutuamente. La oracin y los sacramentos son como las dos direcciones del camino que une al hombre con Dios. La oracin es fundamentalmente peticin, camino del hombre hacia Dios; los sacramentos son las sendas por donde Dios nos enva su gracia, camino de Dios hacia el hombre. La oracin y los sacramentos estn en la base de la educacin sexual. En cuanto a la Virgen, Ella es llena de Gracia, es la protagonista del amor ms puro y ms hondo que haya podido tener criatura alguna. Es Madre nuestra y est delante de Dios para hablar bien de nosotros, para interceder por nosotros . Las cadas en materia de sexualidad se deben, ms que a la falta de informacin, a la debilidad de la voluntad, expuesta a toda clase de tentaciones que slo pueden superarse con esfuerzo humano auxiliado por la gracia de Dios. El padre Martn Descalzo en su libro Razones desde la otra orilla dice que la campaa recomendando preservativos a la juventud es un reconocimiento del fracaso de la educacin sexual. Como no se ha sabido educar a los jvenes para que controlen el instinto sexual se les da un preservativo para complacerles. Como el chupete que se da al nio que ha cogido una rabieta . Una educacin sexual bien hecha -iniciacin y educacin-, es necesaria, y el hacerla con discrecin y delicadeza corresponde como un derecho y un deber a los padres, que lgicamente se han de preparar y empear en ella. Sera un error dejar esta educacin, por un silencio culpable, a agentes inadecuados que el nio encontrar, quienes inevitablemente harn su pseudoeducacin. Nadie puede marginar a los padres de esta tarea, y nadie les suplir como es debido con tal que ellos lo hagan bien. En todo caso, ha de quedar bien claro siempre, que, siendo la educacin sexual una parte de la educacin total de la persona, no son lcitos los experimentos perjudiciales para la integridad y el equilibrio personal, ya sea en el aspecto individual, ya sea de cara a la apertura hacia los otros. Es bueno tambin recordar que los padres, sobre todo los que dan una iniciacin, acaso prematura, persuadan a sus hijos de que no hablen de ello con otros. Si se lograse hacer esto, no seran tan frecuentes las conversaciones sobre temas sexuales, ni los padres tan frecuentemente suplantados por inoportunas revelaciones. Una progresiva informacin de la realidad sexual, a nivel cultural y religiosa, se hace necesaria tan pronto como el nio va abriendo sus ojos a la vida personal y al mundo que lo rodea; pero la informacin sola no es suficiente. Se necesita, sobre todo, la educacin de la persona en la castidad o pureza -virtud que proporciona dominio sobre la sexualidad- por medios idneos. He aqu algunos: clima de ejemplaridad familiar, de dilogo y aprendizaje constante del amor evanglico y el dominio de s mismo y, por encima de todo, de vivencia consciente de la oracin y de los sacramentos. Por la misma razn han de colaborar los gobernantes, gerentes del bien comn. Su colaboracin no ha de invadir, sino respetar la competencia de los padres y los derechos de la comunidad cristiana. Un programa realista de colaboracin del Estado en este asunto habra de tener muy en cuenta problemas como el de la proteccin a la familia, la enseanza, las condiciones de trabajo, alojamiento, la multiforme pornografa y anarqua del erotismo pblico, la llamada apertura cultural de los medios de comunicacin social y otros, algunos de los cuales son realidades muy perniciosas, verdaderos agresores injustos -con bellos nombres- de los derechos de las personas dbiles que, por s mismas, no se pueden defender. El poder pblico es corresponsable, junto con los ciudadanos, de la defensa de sus valores y, en nuestro caso, no es justo que el pansexualismo posea un nivel tan alto de monopolio de la educacin de la sexualidad. La escuela -y ahora pensamos en la escuela catlica- puede aportar buenos servicios a la recta educacin sexual. Como una realidad subsidiaria ha de actuar con la anuencia y la cooperacin de la familia educando integralmente al alumno y ayudndolo a integrar debidamente la sexualidad. Adems de esta educacin genrica incumbe a la escuela hacerlo tambin de una manera ms especifica, informando cientficamente sobre el tema a nivel biolgico y psicolgico sin omitir el moral, de acuerdo siempre con los padres y evitando con extrema delicadeza que no se susciten problemas nuevos y graves, antes de resolver los ya existentes. Esto ltimo es muy posible y de alta responsabilidad. Puede presentarse el caso de que en una escuela, especialmente si no funciona en verdad como catlica, se perturbe esta educacin por la imprudencia de algn profesor, por presiones intencionadas de los alumnos -o por fuerzas de fuera que influyen en la misma- o por una insistencia morbosa sobre el asunto. Cuando ocurre eso, lo que tendra que ser verdadero elemento de educacin, es posible se convierta en una clase de juegos preferidos, refugio de erotismo, y, en fin de cuentas, de pornografa. Por tanto, hay que exigir un clima de delicadeza y de respeto muy acentuado hacia las personas de los educandos de ambos sexos. Querramos decir a los educadores que no se permitan iniciativas caprichosas sin contar con los padres; no es justo que stos se encuentren, a veces, sorprendidos por hechos consumados de conferencias, cursillos y proyecciones de temas sexuales, en escuelas catlicas que no han tenido en cuenta la Doctrina de la Iglesia . La Comisin Permanente del Episcopado Espaol ha protestado por la difusin entre los jvenes de unos folletos distribuidos por algunas entidades socialistas de la Administracin Pblica Espaola, que pretenden ser de educacin sexual y lo que hacen es incitar al libertinaje sexual, animando al ejercicio de la sexualidad solamente por la satisfaccin egosta del placer, indiferentemente de que se haga por medio del vicio solitario o con otra persona de diferente o del mismo sexo, sin ninguna relacin con la moral y la integracin de la sexualidad en la maduracin de la persona humana, haciendo de la vida sexual un juego y pasatiempo, algo trivial y carente de pleno sentido humano. Entre otras cosas dice: Estas orientaciones relativas a la conducta sexual se oponen a los valores y bienes fundamentales de la sexualidad humana y a las enseanzas morales de la Iglesia. (...) Sentimos el deber de denunciar que tales orientaciones degradan y pervierten las conciencias de los jvenes. (...) Con frecuencia se une esta difusin de inmoralidad en el campo sexual con ataque a la fe cristiana . Cuando autoridades civiles, de cualquier rango, promueven la difusin de los citados cuadernos en centros escolares cometen un verdadero abuso de autoridad. Los poderes pblicos vulneran claramente los derechos de los ciudadanos en la medida que, a travs de las indicadas iniciativas pedaggicas o de poderosos medios de comunicacin, tratan de establecer en el conjunto de la sociedad una determinada concepcin de la conducta sexual, que implica una forma definida de entender el hombre y su destino. No pertenece ni al Estado ni siquiera a los partidos polticos tratar de implantar en la sociedad una determinada concepcin del hombre y de la moral por medios que supongan de hecho una presin indebida sobre los ciudadanos contraria a sus convicciones morales y religiosas. A los organismos estatales compete, en cambio, tutelar a los ciudadanos contra los desrdenes morales y toda forma de agresin sexual, especialmente el abuso de menores y, en general, contra la degradacin de costumbres y la permisividad sin lmites. Teniendo en cuenta el pluralismo de la sociedad moderna y la debida libertad religiosa, corresponde al Estado ayudar a las familias para que pueda darse a sus hijos en todas las escuelas una educacin conforme a los principios morales y religiosos profesados por sus padres, tal como prescribe la Constitucin Espaola. La propia Constitucin establece las normas de proteccin de la moralidad de los nios y jvenes. Est en juego el bien comn de la sociedad: una comunidad humana que no alcance un grado suficiente de adhesin a valores morales fundamentales como son, en este caso, los relativos a la sexualidad y a la familia se autodestruye . El arzobispo de Valladolid, Jos Delicado Baeza, en una carta pastoral se lamenta de la frivolidad con la que en algunos sitios se realiza la educacin sexual, estimulando al sexo ms que educndolo, aadiendo: La castidad no es la nica, ni siquiera la principal virtud cristiana, pero es una virtud necesaria para vivir en gracia . La educacin sexual de hace aos tuvo sus errores. Pero hoy algunos llaman educacin sexual a lo que es pura pornografa. Algunos han olvidado que el hombre, adems de cuerpo tiene espritu, y que el comportamiento sexual del hombre no puede ser lo mismo que el de un animal. El instinto sexual del hombre debe ser dirigido por la razn y la voluntad. De esta manera se eleva, se dignifica, se espiritualiza. El libertinaje sexual tiene peores problemas que la represin. Las aberraciones sexuales se difunden alarmantemente. Y es que el hombre necesita una tica, una norma moral. Su conducta no se regula por el instinto, como en los animales que nunca comen si no lo necesitan, ni engendran fuera de los tiempos de celo . 66,5. Es, sobre todo, importante que los padres se preocupen de la instruccin religiosa de sus hijos. Si ellos no saben o no pueden hacerlo, tienen que buscar quien supla esta obligacin; ya en la escuela, ya en la catequesis de la parroquia. Pero dice el Nuevo Cdigo de Derecho Cannico a los padres corresponde en primer lugar la educacin cristiana de sus hijos . Al nio pequeo hay que obligarle a ciertas cosas (urbanidad, higiene, etc.) aunque l no entienda su valor. Poco a poco ir captando su sentido y cuando sea mayor las realizar por propia conviccin. Lo mismo hay que hacer en la educacin religiosa. Los domingos llvatelos de paseo o al campo; y a la vuelta haz una visita en alguna iglesia y ensales desde pequeitos dnde est el Seor, para que aprendan a pedirle cosas y a hablar con l. Desde los primeros aos conviene infundirles una vida de piedad. Esto es insustituible. Deberas tener la costumbre de rezar algo en comn: bendecir la mesa, rezar en el automvil en los desplazamientos dominicales, etc. Hogar que reza unido, hogar que permanece unido . Reflexiones pedaggicas Lea la pregunta, encuentre la respuesta y transcrbala o copie y pegue su contenido. (Las repuestas debern enviarse -si se quiere obtener el certificado- al finalizar el Seminario de Teologa Moral). Cul es el cuarto Mandamiento de la Ley de Dios? En qu consiste honrar a los padres? Enumere algunas de las obligaciones de los padres para con los hijos. Transcriba el n. 2223 del Catecismo de la Iglesia Catlica. Transcriba el n. 2229 del Nuevo CATIC. Qu caractersticas tiene la represin educativa eficaz? Resuma en una frase el arte de la pedagoga. Transcriba la afirmacin de Stuart Mill en materia de educacin. Qu es la voluntad? Qu es un nio mimado? Educar, formar un nio es:... (Completar). Transcriba los consejos sobre pedagoga familiar del Dr. Luis Riesgo. Educar es:... (completar). Transcriba y explique la sentencia de Juars. Cmo hay que hablarles a los nios sobre la sexualidad humana? Qu posturas pueden tomarse ante las preguntas de los chicos en esta materia? Qu debe procurar la educacin sexual? Por qu la oracin y los Sacramentos estn en la base de la educacin sexual? Enumere - brevemente - responsabilidades de padres, colegios y Estados en materia sexual.  Hechos de los Apstoles, 5:29  SAN PABLO: Carta a los Colosenses, 3:20s  Libro del Eclesistico, 3: 3s, 16  Evangelio de San Lucas, 14:26  Antonio Royo Marn, O.P.: Teologa Moral para seglares, 1, 2, III, n 847. Ed. BAC. Madrid.  BALTASAR PREZ ARGOS, S.I.: Poltica bsica, 1, III, 2. Ed. Fe Catlica. Madrid.  FEDERICO SUREZ: La Virgen Nuestra Seora, III, 3. Ed. Rialp. Madrid. 1984. 17 Edicin.  Nuevo Catecismo de la Iglesia Catlica, n 2217  Nuevo Catecismo de la Iglesia Catlica, n 2215  Libro del Eclesistico, 7:30  EDMUNDO J. ELBERT: Problemas actuales de psicologa, XII,1. Ed. Sal Terrae. Santander. Nuevo Catecismo de la Iglesia Catlica, n 2218 ANTONIO ROYO MARN, O.P.:Teologa Moral para seglares,1,2, III, n837-843.Ed.BAC.Madrid  Nuevo Catecismo de la Iglesia Catlica, n 2223  ANTONIO ROYO MARN, O.P.: Teologa Moral para seglares, 1, 2, III, n.837. Ed. BAC. Madrid  Nuevo Catecismo de la Iglesia Catlica, n 2221  DENZINGER: Magisterio de la Iglesia, n 2207. Ed. Herder. Barcelona  Concilio Vaticano II: Inter mirifica: Decreto sobre los medios de comunicacin social, n 10  ANTONIO TAPIES: Nuestra salvacin, 1, I, 23. Ed. Claret. Barcelona, 1987  Nuevo Catecismo de la Iglesia Catlica n 2229  ANTONIO ROYO MARN, O.P.: Teologa Moral para seglares, 1, 2, III, n 840,2.Ed. BAC. Madrid  NGEL AYALA, S.I.: Formacin de selectos, I, 3, 7. Ed. Atenas. Madrid  JOS MARA CARRASCAL en el ABC de Madrid del 12-VIII-97, pg. 16  FOERSTER: Temas capitales de educacin, XIV, 1. Ed. Herder. Barcelona  ANTONIO ROYO MARN, O.P.:Teologa Moral para Seglares,1, 2, III , n 840, 3, f. Ed. BAC. Madrid  VICTOR GARCA HOZ en la revista TELVA.  J. HOFFER, S.M.: Pedagoga Marianista, 2, III, 4. Ed. S.M. Madrid  SCHNEIDER: Educacin catlica de la familia, IX. Ed. Labor. Barcelona  FOERSTER: Temas capitales de educacin, XIII, 2. Ed. Herder. Barcelona  LUIS FERNANDO INTRIAGO: lintriag@impsat.net.ec  BERNAB TIERNO: Valores humanos, 4, XI, 3. Ed. Taller de Editores. Madrid. 1998.  Dr. ALFONSO LVAREZ VILLAR : Diario YA del 20-IV-66  JOYCE BROTHERS: Revista Selecciones 688 (III-98)36  JOS M CONTRERAS: Pequeos secretos de la vida en comn, VII, 1. Ed. Planeta+Testimonio  NGEL AYALA, S.I.: Formacin de selectos, VIII, 6. Ed. Atenas. Madrid.  NGEL MNDEZ: Direccin espiritual, 1, pg. 229. Pedraza 3. 27569. Monterroso. Lugo.  ALEJANDRO ROLDN, S.I.: El carcter, VI, 2, 3, a. 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Te encomiendo este libro que te orientar en la educacin espiritual de tus hijos     PAGE  PAGE 15 EF + - 1 ^ ~ / 0 1 x Ҷ曍||rgrWrLrgrWrgh]5CJOJQJjh]CJEHOJQJUh]6CJOJQJh]CJOJQJh]OJQJh]5OJQJh]B* CJOJQJphh]5B* OJQJphh]56B* CJphh]B* CJ$OJQJphh]0J5B* CJphh]0J5CJh]0J5>*CJh])jhmhmCJOJQJUmH  -     @ A B $ V u cd   \q0J]^895)6)+ +,,h.i.u0v000P2Q2p22h44jh]CJEHOJQJUh]5CJOJQJh]6CJOJQJh]CJOJQJ"jh]6CJEHOJQJUKg/}c)D.P  $eh`ea$gdm $hx`ha$gdm _!!"""""#I##T$$B%%&=&&'(9)))* +m++ $hx`ha$gdm+,,,-m..//y0>1o1112S22O34h4D5556I6r6$778 $hx`ha$gdm475?5@555o6p6 7!7u;v;|<}<??DE F FFFrGsGJJ)KAKSSST5T6TOTZTTToWwWWwYxYYYZZ%[&[@[Q[__7`8`ddggiikkHkIkmmnnooarjruuiwh]6CJOJQJjh]CJEHOJQJU"jh]5CJEHOJQJUh]5CJOJQJh]CJOJQJK889:: ;y;;;<<<S=?2@d@@@@A'BBC DHDDDFF $hx`ha$gdmFFFvGGGHxHH I:IbIIIJJxJJDKKKKHLM NgN.OOO)P $hx`ha$gdm)PPYQQRRS9TTUUhVV*WW{YYZCZZ)[Q[_`ab_bcZd $hx`ha$gdmZdde ffghiSlllQmmmo9olooopqrsFssstuu $hx`ha$gdmuu4v^vvwmwxx{]{*|n}}H~~7qЀ)Zio5Ɇ $hx`ha$gdmiwjwUycy{{j}k}ixÆ&1՗ghјҘ{șəʙ̙Û؛BC˳̳UV~ϽϽϽ"jh]6CJEHOJQJUh]6CJOJQJh]5CJOJQJh]CJOJQJjh]CJEHOJQJUHr݈]1Ԏ &RȒDj $hx`ha$gdmh,Ll?̙ wӚ5t$W@Fe hx`hgdm $hx`ha$gdm $eh`ea$gdmeܥq¦Ԧɨ=©4êݪ$| hx`hgdm $hx`ha$gdm?]m^e̲ϳҷ wҼV $hx`ha$gdm hx`hgdmڼRS67" YZ%CD!"Uaghk,KLMN78>?䰩jh,CJEHUhU_ACJaJhU_AhU_ACJaJ h35CJ h]5CJh]5;>*CJOJQJh]6CJOJQJjh]CJEHOJQJUh]5CJOJQJh]CJOJQJ"jh]5CJEHOJQJU0;/Y MD ]Wl $hx`ha$gdm G%%6k N(O & FgdU_A & F^`gdU_A$a$gdm $ha$gdm $eh`ea$gdm $eh`ea$gdm $hx`ha$gdmO $Om>^-A`Ewgdm & FgdU_A?YZ^_-.KiAB[\`au7EFGwx 79PQhv,-.H}h,56CJOJQJh,6CJOJQJjh,CJEHUh,5CJOJQJh,CJOJQJNwP,`2zI[TH$a$gdmgdm$H`a{ "23>cz{#IJ&E[\kTUb|HI[}h,6CJOJQJmHsHh,CJOJQJmHsHjh,CJEHUh,6CJOJQJh,CJOJQJL3Qbcn+?@]^+Trs%&1Jbcy#$=QlmC^_xh,6CJOJQJmH sH h,CJOJQJmH sH h,6CJOJQJh,CJOJQJjh,CJEHULb]r%b#l^5tF$a$gdmgdm56B_tuFGSu56Ft+Okl KLvw                ŽŽŽŽųh, h,0Jjh,0JUjhwUhwh,OJQJh,CJOJQJmH sH h,6CJOJQJjh,CJEHUh,CJOJQJB5kKv            h]h&`#$$a$gd?$a$gdmgdmgdm  * + , - .  & FgdU_Ah]h&`#$  % & ( ) * , - . hU_AhU_ACJaJhwh,h30JmHnHu h,0Jjh,0JU 6&P1h:pm/ N!"#$% EDd -D<  C AbYͰV>D2nYͰV>PNG  IHDR<ZFsRGB pHYsqIDATx^qh[GN! 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