ࡱ> 13./0q` FbjbjqPqP 8 ::n&f l l l8BlDl c&m&m"HmHmHmHmHmHm$ hq`wHmHmwwHmHm}}}wHmHm}w}}V@>Hmm 0 lz*ބ \30cTъ{ъ>ъ>HHmRo}BqTrHmHmHm|jHmHmHmcwwww   7@,   @     NOTA: El formato del documento es para HOJA OFICIO (216 x 330 mm.). Sugerimos cambiarlo si se va a imprimir en papel con otras dimensiones. TEOLOGA PARATODOS Un curso de religin -multimedia- a distancia y personalizado Seminario II: Teologa Moral Envo 19no. PARA SALVARTE del P. Jorge Loring 66,6. Los hijos son el encanto de los hogares, la alegra y la ternura de los padres, los perpetuadores de su nombre, el estmulo de sus trabajos, el consuelo de sus sufrimientos y la esperanza de su vejez. Los nios fortalecen el amor de sus padres. Las estadsticas internacionales demuestran que hay menos rompimientos en los matrimonios con hijos. Los hijos enriquecen el amor conyugal. Hacen superar el egosmo. El amor del marido a la esposa puede tener un matiz egosta por los placeres fsicos que le proporciona y por los servicios que le presta. El hijo va a aumentar sus sacrificios, y sin embargo lo ama. Igualmente en ella, la maternidad despierta enormemente la capacidad de amor sacrificado. Hogar donde abundan los nios es hogar feliz. Los nios arman ruido; pero, qu triste es el silencio de un hogar sin nios! Qu sola es la vejez sin hijos! Los hijos son el ms fuerte vnculo de unin entre los esposos. Llenan de ilusin la vida. A veces dan disgustos, pero su amor hace felices a los padres. El futuro de la humanidad se fragua en la familia. Por consiguiente, es indispensable y urgente que todo hombre de buena voluntad se esfuerce por salvar y promover los valores y exigencias de la familia . Comentando esta frase de Juan Pablo II, dijo el Dr. Juan Alberto Varela en una conferencia pronunciada en Uruguay y publicada en INTERNET: La familia es el nico lugar en el cual se nos acepta por lo que somos como personas. En los dems mbitos se nos acepta por lo que tenemos, por lo que sabemos o por lo que podemos. En la familia se nos acepta por lo que somos . La familia es la comunidad en la que, desde la infancia, se pueden aprender los valores morales, se comienza a honrar a Dios, y a usar bien de la libertad . La misin de la familia, ante un mundo en permanente cambio, es proporcionar a los hijos sentimientos de arraigo y seguridad, elevar su autoestima y sentimiento de competencia, ofrecerles ejemplos y modelos vlidos, dignos de imitar, ser una escuela de aprendizaje en el amor, la comprensin, el esfuerzo y la solidaridad, donde cada miembro sepa aceptar y acoger las diversidades de los dems, desarrollar convenientemente su singularidad e integrarse en una sociedad plural. Los nios necesitan aprender en el seno familiar las normas elementales de convivencia, las reglas morales imprescindibles para su ulterior desenvolvimiento social. El miedo de ciertos padres actuales a aparecer frente a sus hijos como autoritarios les hace prescindir de cualquier inculcacin de reglas, de normas de comportamiento domstico, incluso de aquellas normas indispensables de civilidad, llamadas de urbanidad. Esta incapacidad de ciertos padres para hacer uso de una legtima autoridad en la transmisin de los valores esenciales (...) constituye uno de los dramas fundamentales de la sociedad actual . Son bien conocidos los problemas que en nuestros das asedian al matrimonio y a la institucin familiar. Por eso es necesario presentar con autenticidad el ideal de la familia cristiana basado en la unidad y fidelidad del matrimonio abierto a la fecundidad y guiado por el amor. Y, cmo no expresar vivo apoyo a los reiterados pronunciamientos del episcopado espaol en favor de la vida y sobre la ilicitud del aborto? Exhorto a todos a no desistir en la defensa de la dignidad de toda vida humana, en la indisolubilidad del matrimonio, en la fidelidad del amor conyugal, en la educacin de los nios y jvenes siguiendo los principios cristianos, frente a ideologas ciegas que niegan la trascendencia, y a las que la historia reciente ha descalificado al mostrar su verdadero rostro, as hablaba el Papa Juan Pablo II en Junio de 1993 en la homila de la misa de la canonizacin en Madrid de San Enrique de Oss. La familia es la base de la sociedad, por eso Po XII dijo el 9 de mayo de 1957: La sociedad es para la familia, y no la familia para la sociedad. La familia es la institucin natural establecida universalmente en el tiempo y en el espacio. Donde tiene origen la vida humana, el recinto de la educacin y el vnculo de la transmisin normativa. Pero para que esta transmisin sea eficaz la normativa moral y religiosa debe hacerse con conviccin, con motivacin y con el ejemplo. No puede haber contradiccin entre lo que se dice y lo que se hace. Se educa ms con lo que se hace que con lo que se dice. En la familia todo educa o deseduca. La familia es el clima ideal para la educacin de un nio. La familia tiene un valor insustituible para los hijos. Un hijo sin familia queda traumatizado. Las estadsticas de delincuentes juveniles y de anormalidades psquicas hablan bien claro. Segn Katherin Kasun, Presidenta de Family campaign Fundation de Suecia, en un pas donde el Estado ha sustituido en gran parte a la familia en la educacin de los hijos, de cada cuatro nios, uno necesita un psiquiatra, y el nmero de suicidios en menores de 16 aos ha sido de 130 al ao, y va en aumento . Segn un estudio financiado por el Congreso de Estados Unidos. Realizado durante cuatro aos, a noventa mil estudiantes, de varias universidades, publicado en la revista American Medical Association revela que la presencia de los padres es fundamental para garantizar el crecimiento sano de los hijos. El proyecto se lanz para poder prevenir los problemas de salud fsica y mental de los jvenes. La gran mayora de los entrevistados aseguran que una relacin afectiva intensa con sus padres ayuda a evitar la droga, el alcohol, la violencia, el suicidio y la vida sexual prematura. Richard Udry, uno de los autores del estudio afirma: es un error creer que la influencia de los amigos sustituye a la de los padres. Los padres siguen siendo tan importantes para los adolescentes como para los recin nacidos. En el Segundo Congreso Mundial sobre la Familia, celebrado en Ro de Janeiro el Octubre de 1997, el Cardenal Lpez Trujillo, Presidente del Pontificio Consejo para la Familia, dijo que la familia es una comunidad de vida y amor de un hombre y una mujer, abierta a la trasmisin de la vida, en el matrimonio. Tambin dijo:la familia es un patrimonio sagrado de la humanidad. (...) Es una realidad natural confiada a los cnyuges. (...) Merece el apoyo de las autoridades polticas nacionales e internacionales Y la ONU en la Declaracin Universal de los Derechos del Hombre de 1948 afirma: la familia es la clula fundamental de la sociedad. Una sociedad que destruye la familia se suicida. Dijo Juan Pablo II en Octubre de 1997, en Ro de Janeiro, en el estadio de Maracan, convertido en una inmensa catedral : Sin la familia la humanidad no tiene futuro. La familia es un elemento esencial e imprescindible del designio de Dios sobre la humanidad. La familia es el lugar privilegiado del desarrollo personal y social. Quien promueve la familia, promueve al hombre; quien ataca a la familia, ataca al hombre. . En la clausura de este congreso, en opinin del portavoz del Vaticano Joaqun Navarro-Valls, el Papa celebr una de las misas mayores de la historia: asistieron ms de DOS MILLONES de personas . Los valores de la familia han sido reconocidos incluso por personas ajenas a la Iglesia Catlica, como el Primer Ministro francs socialista Lionel Jospin y el ruso Michail Gorbachov. De Jospin son estas palabras: La familia es un lugar privilegiado donde los nios han de encontrar sus puntos de referencia y descubrir los valores que forjarn su personalidad. (...) La educacin es funcin insustituible de los padres. La escuela tiene una misin muy importante, pero ha de cumplirla en relacin con los padres. Y de Gorbachov son estas otras: La familia es el ncleo vertebrador de la sociedad en cuanto a continuidad de la especie y transmisin de valores morales . El mayor tesoro de una nacin son los nios. El futuro depende ms de los nios que de las carreteras. Los nios necesitan un hogar. La guardera no puede suplir el hogar. Los psiquiatras hablan de los traumas psquicos de los nios que no han conocido el cario y el calor de un hogar . La crisis de la familia se debe en gran parte a su descristianizacin. Con Cristo LA FAMILIA IRA MEJOR. Pero se ha quitado el crucifijo de la cabecera de la cama para poner en su lugar un paisaje, se ha sustituido el rezo del rosario en familia por la televisin, se han cambiado los libros religiosos por las revistas del corazn o de actualidad, se ha arrinconado la moral catlica para vivir el hedonismo que difunde la televisin, etc., etc. Por eso la familia cruje. Sin Cristo se tambalea. El profesor genetista francs, Jernimo Lejeune, narra cmo en una reunin de periodistas de Pars una mujer dijo: Queremos destruir la civilizacin judeo-cristiana, y para ello tenemos que destruir la familia . La familia es la fragua de la educacin. (...) La historia de un pueblo se forja en la familia. Y en ella se forja tambin el santoral. (...) La felicidad de este mundo, si alguna existe, se ha refugiado, como paloma en su nido, en la familia. (...) Una sociedad donde est en crisis la familia es una sociedad prxima a derrumbarse . La base de la formacin de la persona humana est en la trasmisin de valores. Y esto se realiza principalmente en la familia. Valores como la verdad, la justicia, la generosidad, la sinceridad, la servicialidad. etc. Saber descubrir el valor de cada cosa: lo bueno de lo malo; lo conveniente de lo peligroso, etc. El hombre es esencialmente social. Y sus primeras relaciones sociales las aprende en la familia. En la familia unida reina la paz, el respeto, la comprensin, el dilogo, el sacrificio, la entrega, el servicio, la responsabilidad, el testimonio...: en una palabra EL AMOR. Hoy, en Espaa, la familia est en crisis. Tenemos el ndice de natalidad ms bajo del mundo . La poblacin espaola envejece. Segn estimaciones del Departamento Econmico y Social de la ONU, Espaa tendr en el ao 2050 la poblacin ms anciana del mundo . Los mismos datos revelan que por cada 3,6 personas de sesenta aos slo habr una con menos de quince. Segn el Instituto Nacional de Estadstica, en el 2020 siete millones y medio de personas tendrn ms de 65 aos . Uno de cada tres matrimonios se rompe. La equiparacin del matrimonio a las parejas de hecho, permitiendo a los homosexuales adoptar nios, es un insulto a los matrimonios legtimos y a la familia normal. Y una injuria para esos nios que resultarn tarados psquicamente cuando se den cuenta que sus padres son anormales, pues todos sus amigos tienen padre y madre. El tipo de familia natural (padre, madre e hijos), est tan arraigada en la naturaleza humana que es constante en toda la Historia de la Humanidad. Equiparar las parejas de hecho al matrimonio es una aberracin. El Papa Juan Pablo II le dijo a doscientos polticos europeos reunidos en Roma que es muy grave que la ley iguale los derechos de las personas que actan segn la ley natural formando un matrimonio a las personas que actan por caprichos arbitrarios . En expresin lcida y aguda el Papa califica a las parejas de hecho como caricaturas de familia sin futuro . El Conejo Pontificio para la Familia public un documento en el que se dice que las uniones de hecho son una injusticia para el matrimonio, porque la justicia exige tratar lo igual como igual, y lo diferente como diferente. Si la familia matrimonial y las uniones de hecho no son semejantes ni equivalentes en sus deberes, funciones y servicios a la sociedad, no pueden ser semejantes y equivalentes en el estatuto jurdico (n10). Las uniones de hecho no asumen para con la sociedad las obligaciones esenciales propias del matrimonio. La equiparacin privilegia a las uniones de hecho respecto a los matrimonios. El matrimonio no puede ser reducido a una condicin semejante a la de una relacin homosexual (n23). El matrimonio es una unin estable entre un hombre y una mujer con el compromiso de formar una familia con determinados derechos y deberes, que hacen a cada una de las dos personas coposeedora de la otra. En las parejas de hecho se niega cualquier compromiso. Se rechazan los deberes y derechos mutuos. Se excluye todo vnculo para el futuro. Es decir, se trata de algo muy distinto del matrimonio. Por eso tan injusto es tratar desigualmente lo idntico, como imponer la igualdad a lo distinto . Los matrimonios hacen un servicio a la sociedad dndole ciudadanos para que no se extingan, lo cual no pueden hacer las parejas de homosexuales. No pueden tener los mismos derechos. La homosexualidad representa el suicidio de la raza humana. Ellos existen porque hay heterosexuales, es decir, gente normal. Si todo el mundo fuera homosexual, desaparecera la raza humana. Luego la homosexualidad no puede ser cosa buena . La sociedad, la Iglesia y la familia necesitan los dos sexos. Cada uno con sus peculiaridades. Una meloda necesita notas diferentes. Si todas las notas sonaran igual, no sera posible la msica. El futuro de la humanidad pasa por la familia. En una ocasin lleg a mis manos este cuento: Un pintor quera pintar su obra maestra, pero no encontraba inspiracin. Se le ocurri preguntar a los dems lo que consideraban ms importante. Pregunt a un sacerdote. ste le contest: LA FE. Pregunt a una novia que vena de la boda. sta le contest: EL AMOR. Pregunt a un soldado que vena de la guerra. ste le contest: LA PAZ. Al volver a su casa vio en su madre LA FE, en su mujer EL AMOR y en sus hijos LA PAZ. Ya tena la inspiracin. Pint SU FAMILIA. Una de las grandes alegras de la vida es tener una familia unida, dice el Catedrtico de Psiquiatra, Dr. Enrique Rojas . 66,7. Una de las edades ms difciles para la educacin de los hijos es la adolescencia. El adolescente empieza a descubrir su propia personalidad, y siente necesidad de afirmarla. Esto le inclina a la rebelda en todos los rdenes. La educacin, la virtud, o el buen carcter, pueden dominar este espritu rebelde. Pero esta rebelda de los adolescentes no debe extraarnos. Lo que debemos hacer es saber cmo educarla. Es un momento difcil. Las personas mayores tienden a tratarlos de cros, y esto a ellos les subleva. Ellos se sienten personas, y quieren ser respetados. El tratarlos de modo despectivo e irnico puede ser contraproducente. Sin perder la autoridad paterna es bueno lograr la amistad del hijo, para que se someta de buena gana al verse tratado con consideracin. Para educar bien a los hijos hace falta autoridad. Sin despotismo, pero con responsabilidad. Muchos padres n se atreven a imponerse a sus hijos porque dicen que sin rebeldes, y resulta que esos mismos hijos obedecen ciegamente a su entrenador deportivo. Dejar que los hijos hagan lo que quieran es muy cmodo, pero funesto para ellos, pues en la vida hay que ser responsables de las obligaciones, saber sacrificarse, ser disciplinados, etc. Los padres deben trasmitir valores, dar criterios, etc. Y no dejar que las ideas de sus hijos sean las que oyen en la calle, en la televisin. La educacin de los hijos es deber y derecho primario de los padres. Las fanfarronadas del adolescente son pura fachada. Por dentro se encuentra inseguro. Necesita consejo. Pero hay que drselo sin que l se sienta disminuido, porque entonces no lo aceptar. El adolescente necesita afirmar su personalidad, su independencia, quiere ser l, decidir l, ser responsable de s mismo. Empieza su camino hacia la adultez, y slo si es aceptado as se reincorporar emocionalmente a la vida del hogar. El adolescente tiene grandes valores que hay que hacrselos ver: ser til, servicial, agradable, sentirse valorado, etc. Da mucha importancia a la opinin que se tenga de l. Conviene animarles a fortalecer estas virtudes: s que eres capaz de esto. Insistir en sus defectos puede ser contraproducente: eres un vago, todo lo haces mal, no eres servicial, etc. El estarle recalcando sus defectos le har afianzarse en ellos. El verse juzgado negativamente fomenta su actitud negativa. Y en las reprensiones, nunca humillarle. Nada de gritos, mal genio, descalificaciones generales, alusiones a antiguas faltas, castigos desproporcionados, etc. Que se vea claro que lo que buscamos es su propio bien, y no porque nos molesta a nosotros. Usar palabras de afecto y esperanza de su correccin. Y desde luego hacerlo a solas. El adolescente tiene un enorme sentido del ridculo. Y si reconoce sinceramente su falta, esto debe ser motivo de perdn. Los padres deben ayudar a que su hijo vaya madurando en su adultez. No prohibir con autoritarismo, sino por razones y siempre en bien del hijo; hacrselo ver as con amor. No se trata de entorpecer su madurez, sino de ayudarle en su autodesarrollo. El adolescente rechaza todo lo que sea imposicin que pueda poner en peligro su personalidad naciente. No acepta que se le trate como a un nio. Los adolescentes se muestran inseguros, les falta unidad interior, les falta el sentido de la seguridad, base fundamental de un desarrollo armonioso. El sentimiento de seguridad lo adquieren cuando encuentran en el hogar amor y autoridad: amor sobre todo en la madre, y autoridad en el padre. Lo que no significa que la madre no pueda ejercer autoridad, y que el padre no muestre afecto. El amor materno es indispensable para la salud fsica y psquica del hijo. Las graves faltas en la personalidad del adulto provienen principalmente de la falta de amor en la infancia y en la adolescencia. Los criminlogos nos aseguran que los jvenes delincuentes tienen la conviccin de que nunca encontraron amor en la familia. La madre debe ser el corazn del hogar y mantener en l vivo el fuego del cario. Desgraciadamente, en nuestros das, muchas mujeres queriendo igualarse a los hombres, procuran desarrollar actitudes francamente masculinas con detrimento de las maternales, lo cual luego perjudicar la educacin de los hijos que necesitarn de ellas. Tambin hay otro exceso: el cuidar demasiado del hijo y endiosarlo con mimos. Eso puede causar una fijacin en la infantilidad e impedirle la necesaria emancipacin. Los que fueron tratados como ptalos de rosa, no saben reaccionar ms tarde ante las dificultades de la vida, incapaces de hacer algo sin la ayuda de los dems. Es preciso educar al nio para su propio bien, para desarrollar su propia personalidad. El padre es tambin indispensable en la educacin del nio, que necesita de su direccin y autoridad. Muchos padres no entienden esto. Llegan cansados por la noche al hogar, y no prestan ninguna atencin a los hijos. Hay que buscar tiempo para estar con ellos, dialogar, inspirarles confianza, darles nimo, orles con simpata y comprensin. Tambin el padre debe evitar demasiada proteccin y mimos a sus hijos. Pueden engendrar en ellos la pusilanimidad, el miedo ante la vida, el temor a la responsabilidad. La autoridad paterna es imprescindible para el desarrollo afectivo del hijo. ltimamente se ha hablado mucho de las consecuencias de la falta de amor materno; la carencia de la autoridad del padre no es menos funesta... Eduquen a los hijos con amor, comprensin y firmeza. El amor materno y la autoridad paterna son las dos grandes columnas en que descansa la educacin de nios y adolescentes . La fuerza de voluntad es muy importante en la vida. Se consigue con entrenamiento, como en una competicin deportiva. Para conseguirla hace falta una gran dosis de animacin. Es necesario el premio: el estmulo, la atencin y la alabanza frecuente. La vida es dura y slo a base de coraje se logra la cima de los fuertes. Hoy se da con relativa frecuencia lo que Enrique Rojas llama la filosofa de lo que me apetece . Hago esto porque me apetece. No hago esto porque no me apetece. Son esclavos de lo que pide el cuerpo. Volubles como la veleta que gira segn el viento que sopla. Incapaces de objetivos concretos. Sin embargo, una persona que tiene educada su voluntad consigue lo que quiere, si es constante. Para tener voluntad hay que empezar por tener dominio propio. No hacer lo que me apetece, sino lo que es mejor. Puede ser que me apetezca lo mejor, pero esto no siempre pasa. Para educar la voluntad hace falta un aprendizaje gradual que se consigue con la repeticin de actos donde uno se vence en los gustos hasta adquirir el hbito positivo. Esto da paz, alegra y felicidad. Sera conveniente ensearle a hacer pequeos sacrificios: renunciar a una golosina, retrasar el momento de saciar la sed, dejar de ver la televisin, comer lo que no le gusta, dejar hablar a los dems, no gastar en cosas superfluas, etc. Esto educa su voluntad, lo cual le va a ser muy til el da de maana. Aristteles sostena que la autntica manifestacin de fuerza de voluntad se mide en el dominio propio. La va del menor esfuerzo no conduce nunca a la maduracin . Es necesario no slo animar a que el nio se esfuerce por conseguir unas metas, sino tambin ir alabando con cierta continuidad lo poco o mucho que, de hecho, consiga en cada momento. El nio, de pequeo, no tiene criterio. El bien y el mal se aprende fundamentalmente de los mayores. Antes de que nadie lo malee, es necesario darle base moral slida, formarle la conciencia, inculcarle el sentido del deber, corregir lo defectuoso y dejar bien claro dnde est la virtud. Conviene indicar con claridad lo bueno y lo malo. Es importante crear hbitos buenos. Acostumbrarles a hacer las cosas bien, y ms adelante ellos mismos comprobarn que les va bien con lo que aprendieron. Slo se aprende lo que se hace. De manera que, el poner al sujeto en accin, ayudndole a reflexionar sobre ello, es el nico o casi, ms importante modo de andar con realismo en el terreno de los valores . Hay valores absolutos y valores relativos. La verdad y el bien son valores absolutos. El dinero es un valor relativo. De nada sirve si no hay algo que comprar. A un viajero perdido en un desierto, de nada le sirve tener mucho dinero en el bolsillo. Hay que educar en valores. Hace falta un sistema de valores que sirvan de referencia en la vida. Los valores son guas de conducta. La escala de valores marca la conducta de cada individuo. Hay que tener jerarqua de valores, y saber en cada caso lo que debe prevalecer. Qu diramos de un maestro que se preocupa mucho de que sus alumnos estn gorditos, y se despreocupa de que aprendan lo que l les ensea? Lo mismo que los nios aprenden a andar, leer y escribir, aprenden pautas de conducta y comportamiento moral. Si no les enseamos a distinguir el bien del mal, si no les corregimos ni les enseamos normas para que sepan a qu atenerse, nunca aprendern a comportarse como hombres, ni acertarn a dar sentido a su vida. Pero los valores se viven, se sugieren, se comparten, no se imponen. El nio tiene una enorme capacidad de imitacin. Aprende a ser hombre haciendo suyas las pautas y valores que ven en los dems. Buscan modelos a los que imitar. El ejemplo es la mejor manera de educar . La disciplina y el dominio de s son indispensables en la formacin del ser humano. Algunos padres, por temor a que los hijos contraigan complejos, les dejan hacer cuanto quieren y dejan a un lado toda autoridad. Nunca sern hombres: sern un peso para la familia y la sociedad; unos desajustados. No se entrenaron para las dificultades inevitables de la vida. Esa fobia de complejos engendra complejos mucho ms funestos. Que las normas de disciplina sean coherentes y uniformes. Que el padre y la madre estn de acuerdo con la poltica a seguir en el hogar. No se desautoricen el uno al otro. Los padres no deben discutir nunca delante de los hijos. Si en algo no estn de acuerdo, buscar la armona cuando estn solos. Pero apoyarse siempre mutuamente delante de los hijos. En algunos matrimonios, basta que uno diga una cosa para que el otro diga la contraria, sin ms razn que porque lo ha dicho el otro. Es una vengancilla que perjudica al hijo. Los hijos necesitan estabilidad, un cuadro de referencia fijo, una constancia en la actitud de sus progenitores. Lo que educa a un nio es lo que comprende afectivamente. Los hijos desiguales necesitan trato desigual. A un tmido habr que tratarle con cario para darle confianza. A un irascible, con calma y paciencia; pero con firmeza. La autoridad y la obediencia no se imponen a gritos, que slo sirven para aumentar la rebelda. Rara ser la familia, por cristiana que sea, y por elevada que sea su educacin, en la que la crisis de la independencia propia de la adolescencia no haya provocado algn conflicto entre los padres y los hijos . Son conflictos pasajeros que los padres deben procurar no se conviertan en divisiones profundas y duraderas. Los padres deben tener paciencia con las majaderas de sus hijos adolescentes, y esperar para corregirlos a tener calma y serenidad. Y nunca en presencia de extraos. Y siempre reconociendo la parte de razn que en las excentricidades de sus juicios y contestaciones pueda tener el muchacho. Hay que reconocerle su derecho a tener algn secreto (cajn cerrado con llave) y el prudente uso de su independencia, siempre que se pueda saber qu uso hace de su libertad. Si los padres respetan su esfera privada, es fcil que el hijo se sincere con ellos, les cuente sus secretos, pida consejos, etc. Pero un registro sin su consentimiento o contra su voluntad disminuye su confianza en los padres y aumenta la distancia . Hay que ayudar a los adolescentes a desarrollar armnicamente sus condiciones fsicas, morales e intelectuales a fin de que adquieran gradualmente un sentido ms perfecto de la responsabilidad en el recto y continuo desarrollo de la propia vida y en la consecucin de la verdadera libertad . Es muy conveniente fomentarles cuando tengan edad, alguna aficin al margen de la obligacin: gimnasia, atletismo, deporte, montaismo, caza, pesca, instrumento musical, pintura, habilidad manual, etc. El adolescente duda enormemente de s mismo. Por eso se afirma tan brutal, tan bestialmente. Necesita un apoyo, y lo busca. Pero tiene el orgullo de no aceptar ms ayuda que la que le venga de hombre a hombre, como lo que l quiere ser. Ayuda intelectual, primero. El nio, cuando no sabe pregunta. El adolescente, si ignora empieza por afirmar. Aunque pensis lo contrario, es un progreso, o mejor, una posibilidad de progreso. La afirmacin perentoria de los mayores no le basta. Tiene necesidad de respuestas personales. Pasa de la pasividad al activismo, del feliz parasitismo de la infancia a la ambicin varonil de la autonoma. Pero sus juicios son absolutos. No importa dnde los ha encontrado. Ha ledo lo que dice, o lo ha odo decir; lo ha visto en la televisin o se lo ha repetido un amigo. Esto basta para afirmarlo frente a todos y contra todos; es decir, para afirmarse. Es intil contradecirle. Se enoja o se encierra. Pero sobre todo, no os burlis de l. Es obstinado y no dir ya una sola palabra, e ir a buscar fuera, en un compaero o en una joven amiga, el auditorio complaciente que le negis vosotros.Qu hay que hacer? Ayudarle. Empezad por no enfrentaros a l.Os exasperis, os mors de ganas de decirle que es un idiota, que lo que dice es tan estpido que no merece discutirse. Callaos, tragad vuestra indignacin, calmaos y escuchadle. Aprended a hablar con l en plano de igualdad. Perdis toda influencia sobre l si le hablis como a un nio. Y en cambio, necesita tanto que conservis vuestra influencia sobre l...! El adolescente slo escucha a quienes le tratan como hombre serio e inteligente, sobre todo si no lo merece. Es la nica manera de ayudarle a serlo. Acordaos de lo que pensabais vosotros a su edad; comunicdselo y decidle cmo hicisteis para pensar de manera distinta. Matizad lo que os dice en vez de despreciarlo globalmente, y veris cmo llegis a descubrir una verdad aceptable. A los hijos no les gusta que se les imponga la autoridad arbitrariamente, ni que se les trate como a chiquillos. Quieren que se escuchen sus opiniones, que se comprendan sus problemas, y que se les mande como a personas mayores. Padres y madres deberan tener presente aquella mxima pedaggica: Al nio se le impone; al muchacho se le propone; al joven se le expone . Los valores se proponen, no se imponen con coaccin; aunque moralmente haya obligacin de aceptarlos. Cada uno elige los valores que desea. Por eso hay que motivarlos. No bastan frases como stas: Aqu las cosas se hacen as, y basta; de esto t no tienes ni idea. Durante la adolescencia, que comienza con la pubertad, tienen lugar importantes transformaciones en el plano afectivo, intelectual y fisiolgico: es el paso hacia la madurez. Hay un crecimiento fsico, maduracin sexual y, sobre todo, una profunda transformacin psicolgica, que dan al adolescente su propia personalidad. El adolescente siente en su ser cosas nuevas. Comienza la reflexin y el descubrimiento de s mismo. Esta nueva conciencia que tiene de s, le lleva a la contemplacin del yo, a andar en torno a s mismo. Quiere conocerse, comprenderse. Es el narcisismo. Narciso, personaje mitolgico, se deleitaba mirando su imagen sobre las aguas. Cay al lago atrado por su propia imagen. Los dioses le transformaron en la flor que lleva su nombre. El joven se enamora de su imagen. Se estudia en la intimidad. Exteriormente tiene una verdadera preocupacin por su vestido, su cabello, las formas de su cuerpo. Es la edad de los diarios ntimos y del espejo. Tambin del autoerotismo... Estos jvenes desprecian todo lo que es convencional. Quieren destacar por lo excntrico y original. Su manera de hablar, vestir, bailar, todo acusa su deseo de extravagancia. La autocontemplacin y la agresividad ayudan al joven a afirmarse; pero, si se prolongan demasiado, pueden tener consecuencias serias, pueden dificultarle su adaptacin social. Hay muchos adultos que nunca superaron esta etapa. Son los eternos rebeldes contra todo y contra todos, incapaces de adaptarse a la realidad de la vida... Los jvenes sienten la seduccin de lo grande. Es necesario canalizar este impulso hacia un ideal noble... El instinto religioso se despierta entre los trece y los catorce aos. Llega a su plenitud a los diecisis. El adolescente es naturalmente introvertido. Esa actitud repercute en la conducta del joven, hacindole amar el recogimiento y la oracin silenciosa. Siente los valores y quiere formar un ideal... En la pubertad es donde se dilucida el problema religioso. Problema generalmente difcil, ya que queda situado entre la mentalidad infantil y el espritu crtico del adulto, entre el sentimiento de seguridad y el irrumpir violento de la vida instintiva, entre la sumisin y la afirmacin del yo. La evolucin religiosa del adolescente depende de varios factores, de sus propias reacciones, del ambiente, del ejemplo de los mayores... Algunos abandonan la fe porque les ha sido presentada como un yugo, y no como un ideal que les perfecciona y les ayuda a realizarse plenamente... El instinto sexual trae dificultades a la vida religiosa y moral del joven. Surgen conflictos ntimos entre los valores religiosos y morales por una parte, y las tendencias sexuales por la otra: entre el espritu y la materia. Sublimando estas tendencias, sabiendo armonizar los valores naturales con las exigencias de la religin, el joven encuentra gran fuerza para triunfar... Los jvenes sin religin caen con ms facilidad en la depravacin. Sin religin el Eros baja al nivel de una bestia en celo. Hay quien dice que la moral est pasada de moda, que no hace sino crear complejos, y que todo cuanto frene el impulso del instinto es antinatural; pero la moral se forma con principios objetivos, y no con opiniones particulares. Las obligaciones esenciales de la ley moral se basan en la esencia y naturaleza del hombre, en sus relaciones esenciales, y valen en cualquier parte en que el hombre se encuentre. Ya hemos dicho que el dominio de s es indispensable para la formacin del ser humano. Los psiclogos nos dicen, fundados en experiencias, que muchos males psquicos tienen como causa el desorden que resulta de dejar a un lado la ley moral . Educar al hombre es hacerle capaz de discernir y jerarquizar valores. Valor es aquello por lo cual una cosa es digna de ser apreciada. Todas las cosas tienen algn valor. La discrecin es la que es capaz de descubrir en cada cosa el tipo de valor y contra-valor que encierra. Hay valores que deben ser sacrificados por valores superiores: el dinero a la persona, el sexo al amor, etc. La distinta jerarquizacin de los valores es lo que otorga talla moral al individuo . El sabio Pablo Chauchard afirma: los preceptos de la moral son necesarios para el equilibrio psicolgico . La moral debe ser presentada de modo positivo, inculcando a la virtud y a la imitacin de Jesucristo. El sacrificio y el dominio que supone seguir al Seor, han de ser libremente elegidos con amor . En casi todas las esferas y niveles, la necesidad precede a la capacidad. Se tiene necesidad de ser tratado como un hombre antes de ser capaz, precisamente porque sin duda es la nica manera de llegar a serlo. Vuestro hijo quiere pensar por s mismo, cuando todava no sabe hacerlo. Si le abandonis por desprecio o por indignacin, dnde queris que aprenda lo que le reprochis que no sabe? En el peridico? Entre los compaeros?En el cine? Vosotros sois quienes podis y debis ensearle a pensar, pero para ello hace falta discutir despacio y con paciencia con l. Recibiris la recompensa el da que le oigis defender ante sus amigos vuestras ideas preferidas, las que l ha combatido siempre en casa. Y os parecer que las defiende mucho mejor que lo habrais hecho vosotros mismos. Hablad con los hijos de todas las cosas, y cread un ambiente familiar de dilogo en el que padres e hijos se lo cuenten todo. El adolescente necesita que se escuchen y valoren sus puntos de vista, y sobre todo que se estime su persona y vea que se preocupen por l. Declogo de un adolescente: 1.- Djame elegir mi ropa. 2.- Trtame como a un adulto y aprender a serlo 3.- Djame construir mis propias convicciones. 4.- Respeta mi privacidad. 5.- Aydame en mis ideales de fe y servicio al prjimo. 6.- Aydame a apreciar mis capacidades y limitaciones. 7.- Comuncame tu experiencia y aydame a tener la ma. 8.- Aydame a clarificar mis problemas y encontrar soluciones. 9.- Aydame a usar bien el dinero. 10.- Ensame cmo prepararme al matrimonio . En el Suplemento religioso del diario ABC, Alfa y Omega, apareci esta carta de Gloria Tejedor que titul. Carta de un hijo a todos los padres del mundo: No me des todo lo que pido. a veces slo pido para ver hasta cuanto puedo coger. No me grites. Te respeto menos cuando lo haces, y me enseas a gritar a m tambin. Y yo no quiero hacerlo. No me des siempre rdenes. Si, en vez de rdenes, a veces, me pidieras las cosas, yo lo hara ms rpido y con ms gusto. Cumple las promesas buenas o malas. Si me prometes un premio, dmelo. Pero tambin si es un castigo. No me compares con nadie, especialmente con mi hermano o hermana. Si t me haces sentirme mejor que los dems, alguien va a sufrir; y si me haces sentirme peor que los dems, ser yo quien sufra. No cambies de opinin tan a menudo sobre lo que debo hacer. Decide, y mantn esa decisin. Djame valerme por m mismo. Si t haces todo por m, yo nunca podr aprender. No digas mentiras, ni me pidas que las diga. Me haces sentirme mal, y perder la fe en lo que me dices. No me diga que haga una cosa si t no la haces. yo aprender de lo que t hagas, no de lo que t digas. Ensame a amar y conocer a Dios. Aunque me lo enseen en el colegio, no vale si t no lo haces. Cuando te cuente un problema mo, no me digas que no tienes tiempo para bobadas. Trata de comprenderme y ayudarme. Y quireme. Y dmelo. A m me gusta ortelo decir, aunque t no creas necesario decrmelo . Despus de 45 aos de coeducacin, los socilogos y pedagogos reconocen que es mejor que nios y nias reciban educacin por separado. Por eso la Ministra de Educacin de Suecia, Beatriz Ask, as lo ha determinado. Juventud, divino tesoro, dice el poeta. Y tiene razn. La juventud es la poca ms bonita de la vida, y la ms fcil. Es la poca ms linda, porque durante ella el corazn abriga infinidad de ilusiones y esperanzas no truncadas por los azares del vivir, y la cabeza engendra ensueos, ideales maravillosos, que muy bien pueden un da hacerse realidad. Pero es la poca ms difcil, por ser la encrucijada de mil caminos; y segn el que se escoja va a estar la felicidad de toda nuestra nica vida. Entre cientos de maravillosas posibilidades, se presenta, la angustiosa urgencia de elegir una, y con ello, rechazar todas las dems. Quizs la caracterstica psicolgica ms importante de la juventud es la conciencia de poder pensar, idear, trabajar y subsistir por s mismo. El sentimiento de independencia nos despierta de la niez, en que dependamos para todo de alguien. Ese desarrollo y ansia de libertad, que son muy buenos, laudables y necesarios, pueden conducir al joven a una rebelin injusta hacia todo: contra la sociedad, contra los familiares, contra los educadores. Al estilo de vida de creerse superior a los dems; pensar que los otros, los mayores, no saben nada, estn anticuados; que yo soy el nico que s, el nico que puede y debe elegir el curso de mi vida, ignorando y rechazando toda ayuda y consejo de los dems. Esta actitud es errnea, porque todos necesitamos de los dems en la vida. Y el joven, aunque muchas veces no lo crea, o no lo quiera, es el que ms ayuda necesita, por encontrarse en la encrucijada ms difcil de la vida. Y aqu quisiera que los jvenes entendieran algo muy importante, que por obvio que es, muchas veces no se valora lo suficiente; la mejor, ms honesta y ms desinteresada ayuda que pueden encontrar es la de sus padres . Los problemas que destacan en las pginas frontales de los peridicos de todo el mundo, son un reflejo de la falta de disposicin de nuestra juventud para someterse a ningn sistema de valores que no sea el que el de sus efmeros, inciertos y pragmticos criterios. (...) Todos somos testigos de casos de adolescentes que son advertidos y aconsejados una y otra vez por padres experimentados y responsables, pero que ellos prefieren discurrir por su cuenta para descubrir demasiado tarde lo que su padre le predeca certeramente. Por desgracia son muchos los jvenes que no quieren escuchar consejos. Semejante hostilidad hacia la autoridad paterna les priva de la experiencia de los mayores por querer hacer las cosas por s mismos. 66,8. Modo de hacer de los hijos unos delincuentes: 1 Dadle desde pequeo cuanto desee: as crecer convencido de que el mundo entero se lo debe todo. 2 Red si dice tonteras: as creer que es muy gracioso. 3 No le deis ninguna formacin religiosa: ya la escoger l cuando sea mayor. Seguramente se quedar sin ninguna. 4 Nunca le digis esto est mal: podra adquirir complejos de culpabilidad; y ms tarde, cuando, por ejemplo, sea detenido por robar un coche, estar convencido de que es la sociedad la que le persigue sin motivo. 5 Recoged todo lo que l tire por los suelos; as creer que todos han de estar a su servicio. 6 Dejad que lo lea todo. Limpiad eso s, con detergente, y desinfectad la vajilla en que come; pero dejad que su espritu se recree en cualquier torpeza. 7 Discutid los padres delante de l: as se ir acostumbrando, y cuando la familia est ya destrozada no se dar ni cuenta. 8 Dadle todo el dinero que quiera: no sea que sospeche que para tener dinero se debe trabajar. 9 Que todos sus deseos estn satisfechos: comer, beber, divertirse...; de otro modo resultara un frustrado. 10 Dadle siempre la razn: son los profesores, la gente, la ley, la sociedad..., quienes la tienen tomada con el pobre muchacho: no le reprendis, no sea que se disguste. Y cuando tu hijo sea ya un desastre, proclamad que nunca pudisteis hacer nada con l . El pediatra norteamericano. Dr. Benjamn Spock, uno de los que ms ha influido en la corriente tan en boga hoy da de la pedagoga permisiva, al final de su vida, en una conferencia que dio en la Universidad de Pensilvania, dijo, que tena que reconocer que se haba equivocado, y que por su culpa se haba estropeado una generacin. Afirm que la educacin debe regirse por normas ticas precisas. La fuerza de voluntad, la sobriedad, la laboriosidad, la castidad, la docilidad, la obediencia, el sacrificio, etc. son virtudes humanas que hay que revalorizar de nuevo. Los hijos mimados y consentidos, a quienes se les da todo lo que quieren, a quienes nunca se les niega nada, quedan traumatizados. Hay que proponerle objetivos concretos posibles, y no demasiado difciles. Estudiar el plan de accin para conseguir el objetivo propuesto. Marcarle un tiempo para las sucesivas etapas. Ejercitarle en vencerse en cosas pequeas. Para educar a los adolescentes, pueden ayudar a los padres estos diez consejos: 1) Escucharle ms que hablarle. 2) Exigirle slo cosas importantes. 3) Razonar las rdenes. 4) No le pongas etiquetas peyorativas: ms que decirle eres un mentiroso, dile: has dicho una mentira. 5) Hazle razonar sus ideas. 6) No te ras de sus ideas. Mustrale sus equivocaciones. 7) Tus rdenes claras, concretas. Exigiendo su cumplimiento. 8) No amenaces intilmente. Exige los castigos impuestos. No lo levantes a no ser por causa razonable. 9) Que los castigos sean proporcionados a la falta. 10) No permitas que te falte al respeto, pero t tampoco le grites. Hblale con calma. El psico - pedagogo Dr. Bernab Tierno da estos consejos para educar adolescentes : 1) Resptalo como persona. Trtalo como si ya tuviera las cualidades que desearas de l. 2) S t ejemplo de las virtudes que deseas en l. 3) Admite tus errores y l aprender a admitir los suyos. 4) Ejercita tu autocontrol. No pierdas tus nervios, aunque l se salga de tono. 5) Valora sus virtudes, sus esfuerzos, su progreso. 6) Razona tus rdenes. El ordeno y mando pone a la defensiva. 7) Ponte en su piel. Trtale como te gustara ser tratado, si t fueras l. 8) Fomenta su autodisciplina: no hacer lo que apetece sino lo que es conveniente. 9) Aydale a madurar. Las dificultades no son para abatirse sino para afrontarlas. 10) Hazle ver que puede y debe ser feliz. La felicidad est dentro de uno mismo. No depende de las circunstancias exteriores. Pasos para ser eficaz: 1) Tener claro qu es lo que quiero conseguir. 2) Que este objetivo est a mi alcance. No empearse en coger la Luna con la mano. 3) Escoger los medios adecuados al fin que se pretende. 4) No darse pronto por vencido. Tener tesn y constancia para seguir luchando. 5) Corregir los errores cometidos, y no echar la culpa a los dems o a las circunstancias. 6) Atender a todos los detalles, y no esperar que los dems, o la suerte, solucionen las cosas. 7) No menospreciar a nadie. La persona menospreciada puede sernos decisiva maana. 8) Orar para que Dios nos ayude en todos los anteriores puntos. La salud mental es una de las cosas ms importantes de la vida. Para la higiene mental que haga posible la madurez psquica y el equilibrio de la persona, finalidad de toda educacin, es necesario: a) Autoestima.- Aceptarse uno mismo como es. Reconocer las propias cualidades y defectos. No sobrestimarse, considerndose capaz de lo que no es verdad. Pero tampoco considerarse una persona intil. Saber de lo que uno es capaz, y alegrarse de ello. b) Dominio propio,- Hacer lo que es necesario, conveniente y debido; aunque nos desagrade y sea costoso. Quien rige su vida por lo que le apetece, no es dueo de s mismo ni de sus actos. Queda al arbitrio de las circunstancias y de las personas. No es lo mismo hacer lo que me gusta, que hacer con gusto lo que debo. Lo primero no est siempre en mi mano. Lo segundo, s. Con razn deca Emerson que la educacin de la voluntad es la meta de nuestra existencia, porque desde esta meta todo lo dems se convierte en fcil y gratificante. Pero educar la voluntad y el carcter en unos principios nobles exige perseverancia en el obrar bien, y esto, casi siempre, conlleva nadar contra corriente. Contra esa corriente que arrastra hoy a tantos a huir de todo lo que suponga sacrificio, tesn y esfuerzo . La voluntad se fortalece haciendo actos esforzados. Su frecuencia conduce al hbito. Repitiendo ejercicios de esfuerzo, haciendo algo que no me apetece porque es obligatorio,necesario o conveniente domino mi carcter para perfilar mi personalidad . c) Capacidad de soportar contratiempos sin perder la paz, la esperanza y la ilusin. d) Vivir gozosamente el presente sin angustias por el pasado ni temores del futuro. Haciendo del servicio al prjimo la superacin del egosmo y el ideal de la vida. Todo esto no se hereda. Es fruto del trabajo, y se aprende en una buena educacin . 66,9. Cuando llegue el momento de elegir estado, recomendadles lo que parezca ms conveniente, sin quitarles la libertad. Los padres pecan si quitan injustamente la libertad a sus hijos en la eleccin de estado. Pero s deben aconsejarles en este punto lo que sea razonable. Si hay que oponerse a unas relaciones que parecen descabelladas, ser prudentes en no hacer o decir cosas que despus pueden ser un obstculo a las buenas relaciones familiares, si ese matrimonio llega a realizarse, a pesar de la desaprobacin de los padres . Los padres deben acoger y respetar, con alegra y accin de gracias, el llamamiento del Seor a uno de sus hijos para que le siga en la virginidad por el Reino, en la vida consagrada o en el ministerio sacerdotal . 66,10. Tambin entran en este mandamiento las relaciones entre superiores y subordinados, patronos y obreros, etc. La organizacin de la sociedad exige que haya quien mande y haya quien obedezca. Por eso, el poder de la autoridad viene de Dios, y tambin por eso la autoridad debe ejercerse segn la ley de Dios. Los que mandan deben hacerlo con justicia y delicadeza; y los que obedecen, con respeto, fidelidad y sumisin. Lo mismo que los sbditos tienen la obligacin de obedecer, las Autoridades tienen la obligacin de mandar segn la Moral. Es decir, consagrarse a procurar el bien comn, no el propio; vigilar que se cumpla la justicia y guardarla a su vez, por ejemplo, otorgando cargos a personas idneas, y empleando bien el dinero de los ciudadanos, atendiendo a lo ms urgente y necesario. La implantacin en el mundo de la doctrina social de la Iglesia es una aspiracin de todo buen cristiano (...) Despus de la conversin del emperador romano Constantino se fueron convirtiendo al cristianismo los diversos pueblos del norte de Europa que culmin con la conversin del sajn Otn y la fundacin del Sacro Imperio Romano-Germnico, columna vertebral de la Edad Media. Durante la Edad Media el orden temporal se estructura segn los principios del Evangelio. A esto se denomina Cristiandad, trmino que a partir del siglo IX, entr a integrar el vocabulario corriente. La sociedad medieval fue una sociedad anclada en la fe. (...) Lo que crea el aldeano era lo que crea el emperador y el papa. La generalidad de los autores coinciden en ver en el siglo XIII el siglo de oro medieval. Caracterstico de la Edad Media fueron las Cruzadas y las rdenes Militares. Las rdenes Militares nacieron con fines no estrictamente militares o guerreros, sino ms bien caritativos y benficos: para proteger y dar morada a los peregrinos. (...) La primera de ellas, cronolgicamente hablando, fue la de los Caballeros Hospitalarios de San Juan.(...) La segunda fue la de los Templarios, fundada tambin para la proteccin de los peregrinos que llegaban a Tierra Santa Muchos peregrinos moran a manos de los musulmanes que dominaban la zona. Los Templarios fueron disueltos por el Papa Clemente V, por presin del rey francs Felipe IV el Hermoso, que ansiaba apoderarse de los bienes acumulados por esta Orden Militar, y la acus de hereja y corrupcin. Pero la historiadora italiana Brbara Frale ha demostrado que esta acusacin fue calumniosa. Su estudio la ha presentado en la publicacin de estudios histricos y arqueolgicos Hera. Digamos algo de Las cruzadas. A partir de la fundacin del Islam por Mahoma, el ao 622, empez el expansionismo de los mahometanos que llegaron hasta Austria y sitiaron a Viena. Jerusaln fue tomada por Omar, que levant su mezquita en la explanada del templo. Los musulmanes hostigaban y hasta martirizaban a los cristianos que peregrinaban a Tierra Santa. Pedro el Ermitao peregrin a Jerusaln, y al ver la triste situacin en que se encontraban los Santos Lugares, al volver, convenci al Papa Urbano II que era necesario reconquistar los Santos Lugares para que los cristianos pudieran peregrinar a ellos sin peligro de su vida. El Papa Urbano II convoc un concilio en Clermont-Ferrand en 1095 del que surgi la Primera Cruzada. La consigna de las cruzadas era Dios lo quiere. Como en todas las cosas humanas, en las cruzadas se mezclaron las luces con las sombras. Pero tomadas en conjunto fueron la manifestacin del espritu cristiano de la poca, y la ocasin de innumerables actos de herosmo. Vittorio Messori en su libro Leyendas negras de la Iglesia, hablando del Profesor de Historia y Sociologa de la Universidad de Bruselas Moulin, uno de los intelectuales ms prestigiosos de Europa, cita estas palabras: Haced caso de este viejo incrdulo, que sabe lo que dice: la obra maestra de la propaganda anticristiana es haber logrado crear en los cristianos, sobre todo en los catlicos, una mala conciencia, infundindoles la inquietud, cuando no la vergenza, por su propia historia. A fuerza de insistir, desde la Reforma hasta nuestros das, han conseguido convencernos de que sois los responsables de todos, o casi todos, los males del mundo. (...) Habis permitido que todos os pasaran cuentas, a menudo falseadas, casi sin discutir. No ha habido problema, error o sufrimiento histrico que no se os haya imputado. Y vosotros, casi siempre, ignorantes de vuestro pasado, habis acabado por creerlo. Hasta el punto de respaldarlos. En cambio, yo (agnstico, pero tambin historiador que trata de ser objetivo) os digo que debis reaccionar en nombre de la verdad. (...) Tras un balance de veinte siglos de cristianismo las luces prevalecen ampliamente sobre las tinieblas. En el clima de cristiandad de su tiempo se explica la Inquisicin. No es justo juzgar a la Inquisicin con los criterios de hoy. Hay que hacerlo con los criterios de entonces. En una sociedad en la que la fe constitua la base y garanta de la convivencia, el que atentaba contra la fe era el equivalente de lo que para nosotros es el terrorista. (...) Actualmente consideramos bienhechores a los que previenen epidemias fsicas. Pero cuando se pone en primer lugar la salvacin del espritu, se consideran bienhechores a los que combaten las enfermedades del alma. Por otra parte conviene advertir que la Revolucin Francesa produjo muchas ms vctimas que las tres Inquisiciones catlicas . Y son insignificantes con los millones que asesin Stalin, pero de esto no se habla. Hoy en Espaa tenemos una sociedad que nos ha llenado de cosas, pero nos ha vaciado de Dios. Tenemos muchos aparatos electrodomsticos e informticos, pero la cultura que domina ignora a Dios y a la moral. Dios est ausente de ella, y nos presentan como normal conductas inadmisibles desde el punto de vista moral. Reflexiones pedaggicas Lea la pregunta, encuentre la respuesta y transcrbala o copie y pegue su contenido. (Las repuestas debern enviarse -si se quiere obtener el certificado- al finalizar el Seminario de Teologa Moral). Cul es el mayor tesoro de una nacin? Cmo conviene tratar a los adolescentes? Cundo los adolescentes consiguen adquirir el sentimiento de seguridad en su personalidad? Cmo se consigue la fuerza de voluntad? Qu son los valores? Cmo se forma en valores? Qu quiere decir que los hijos necesiten un cuadro de referencia fijo? Cmo debe ser la correccin a los hijos? Resuma el camino para convertir a los hijos en delincuentes. Resuma los diez (10) consejos para padres de adolescentes. Resuma los diez (10) pasos para ser eficaz en la educacin de los hijos adolescentes. Qu es lo que deca con razn- Emerson? Cmo deben comportarse los padres en la eleccin del estado de los hijos? Quines, tambin, estn comprendidos en el cuarto Mandamiento?  JUAN PABLO II : Encclica FAMILIARIS CONSORTIO, n 86  JUAN ALBERTO VARELA en INTERNET. Vivir en familia:  Nuevo Catecismo de la Iglesia Catlica, n 2207  BERNAB TIERNO: Valores humanos, III, FAMILIA. Ed. Taller de editores. Madrid. 1994.  VICENTE L. NAVARRO DE LUJN: Cambio social y nuevos valores, II. A.C. de P. Cdiz. 1998.  Diario YA, 5-X-88, pg. 11  ZENIT: Boletn Informativo del Vaticano en INTERNET del 11-IX-97 ( ZE 970911)  ZENIT: Boletn Informativo del Vaticano en INTERNET del 1-X-97 ( ZE 971001-8)  ZENIT: Boletn Informativo del Vaticano en INTERNET del 1-X-97 ( ZE 971002-7)  ZENIT: Boletn Informativo del Vaticano en INTERNET del 5-X-97 (ZE971005-2)  ZENIT: Boletn Informativo del Vaticano en INTERNET del 8-X-97 ( ZE 971008-7)  ZENIT: Boletn Informativo del Vaticano en INTERNET del 5-X-97 (ZE 971005-1)  LUIS RIESGO: Cartas al Director en el DIARIO DE CDIZ del 22-V-99, pg.4.  Dr. C. GMEZ LAVN: Salvemos la familia. Diario YA, 20-IX-87, pg. 20.  ZENIT: Boletn informativo del Vaticano en INTERNET, ZS00100603.  JESS MARA GRANERO, S.I.: Credo, 1, XIV. Ed. ESCELICER. Cdiz.  Diario ABC de Madrid, 17-IV-97, pg.8  Diario ABC de Madrid, 24-IV-99, pg.41  ZENIT: Boletn informativo del Vaticano en INTERNET del 1-V-99 News Agency.  ZENIT: Boletn informativo del Vaticano en INTERNET del 23-X-98 (ZS98102304)  Revista Mara Mensajera, 266 (III-2003) 20.  JUAN IGNACIO BAARES: Revista ALFA Y OMEGA, 161 (15-IV.99) 19.  EULOGIO LPEZ: Revista Hispanidad del 9-I-03. @:hispanidad@hispanidad.com  ENRIQUE ROJAS: El amor inteligente, VIII. Ed. Temas de hoy. Madrid. 1997.  VICENTE SUBIR: Valores catlicos, I, 8. Ed. EDICEP. Valencia. 1987.  MANUEL VIERA: Vida sexual y psicologa moderna, II. Ed. Mensajero. Bilbao  ABC de Madrid del 22-IX-94. Pg.42  Revista PADRES Y MAESTROS: Clarificacin de valores  BERNAB TIERNO: Revista EL SEMANAL del 8-V-94. Pg. 70  Para entender la crisis de la adolescencia es muy til el libro del P. ARMENTIA, S.M.: Adolescentes. Ed. S.M. Madrid  SCHNEIDER: Educacin catlica de la familia, XIV. Ed. Labor. Barcelona  Concilio Vaticano II: Gravissimum educationis: Declaracin sobre la educacin cristiana de la juventud, n 1  Libro bsico del creyente hoy, XXXIII, 1. Ed. PPC. 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Madrid. 1991  Dr. BERNAB TIERNO, Psiclogo: Revista EL SEMANAL, 472 (10-XI-96) 100  Nuevo Catecismo de la Iglesia Catlica, n 2230  Nuevo Catecismo de la Iglesia Catlica, n 2233  ALFREDO SENZ, S.I.: La cristiandad y su cosmovisin, I, 2, 5. Ed. Gladius. Buenos Aires.1992  ALFREDO SENZ, S.I.: La cristiandad y su cosmovisin, I, 2 Ed. Gladius. Buenos Aires.1992.  ALFREDO SENZ, S.I.: La cristiandad y su cosmovisin, I, 4, Ed. Gladius. Buenos Aires.1992.  ALFREDO SENZ, S.I.: La cristiandad y su cosmovisin, I, 3, Ed. Gladius. Buenos Aires.1992.  ALFREDO SENZ, S.I.: La cristiandad y su cosmovisin, IV, 3, Ed. Gladius. Buenos Aires.1992  Diario LA RAZN del 27-III-2002, pg. 22.  VITTORIO MESSORI: Leyendas negras de la Iglesia , Introduccin. Ed. Planeta+Testimonio. Barcelona  VITTORIO MESSORI: Algunas razones para creer, XIII. Ed. Planeta+Testimonio. Barcelona.2000  VITTORIO MESSORI: Algunas razones para creer, IX. Ed Planeta+Testimonio. Barcelona.2000.     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